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jueves, 15 de noviembre de 2012

Raviolis de puerro y gambas y VI Convención de la tapa II

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Si habéis visto mi anterior entrada, en ésta os presento la tapa que yo preparé para la VI Convención de la tapa que celebramos unos cuantos amigos hace unos días. Como el título del evento en esta ocasión era "No soy lo que crees que soy" me decidí a preparar estos sencillos, ligeros y ricos raviolis de calabacín. Y no, no se trata de un plato de pasta como podríais pensar (ahí está la gracia). Como podéis apreciar en la foto lo que hace de ravioli son finas láminas de calabacín que esconden en su interior un sofrito de puerro, gamba y queso de untar. Pero vamos, que partiendo de esta idea los rellenos pueden ser tan variados como vuestra imaginación os permita.



Ingredientes:
- 2 calabacines
- 2 puerros
- 18 gambas
- queso de untar
- aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta


Preparación:
1. Lavar bien los calabacines y eliminar el extremo donde se encuentra el rabito. Como vamos a trabajar con láminas cortadas a lo largo, es conveniente hacer un corte a lo largo con el cuchillo para eliminar la parte más curvada del calabacín (no lo tires, lo puedes aprovechar para preparar cremas, sofritos, pisto...). Con ayuda de una mandolina cortar láminas de unos 2 mm de grosor, habrá que cortar el doble de láminas que raviolis queramos hacer.

2. En una cacerola poner agua a hervir con una cucharadita de sal. Ir sumergiendo una a una las láminas de calabacín durante unos 15 segundo. Sacar y pasar a una fuente con agua fría, así detendremos la cocción y reavivaremos el color verde del calabacín. Escurrir las láminas de calabacín sobre un paño de cocina.

3. Picar los puerros bien finitos y sofreir despacio en una sartén con un poquito de aceite (unas cuatro cucharadas). Cuando el puerro esté pochado añadir las gambas, un poquito de sal y de pimienta y dar unas vueltas, lo justo para que las gambas cambien su color. Añadir una cucharada colmada de queso de untar (más o menos cantidad según gustos) y mezclarlo bien con el sofrito. Cortar el fuego y dejar enfriar un poco.

4. Ahora vamos a rellenar los raviolis, para ello poner sobre una tabla de cocina dos láminas de calabacín perpendicular una respecto a la otra (formando una cruz, vamos). Poner una cucharada de relleno incluyendo un par de gambas en cada tanda. Doblar un extremo del calabacín que está en contacto con la tabla sobre el sofrito, a continuación el otro. Hacer igual con la otra lámina de calabacín. Os debe haber quedado un paquetito. Hacer igual con el resto de láminas y sofrito.

5. Poner unas gotas de aceite de oliva virgen extra sobre una plancha de cocina o sobre una sartén amplia y colocar los raviolis dorándolos por ambos lados.

6. Se pueden servir tal cual, pero si habéis preparado este plato con antelación los podéis meter en el horno a fuego medio durante unos 10 minutos para calentarlos. Si se trata de un plato preparado para un tapeo, se pueden presentar atravesados por una brocheta.



jueves, 23 de junio de 2011

Canelones de bonito y pisto

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Esta es una receta muy sencillita y que viene bien para variar los típicos canelones rellenos de carne picada. La receta la vi en Unodedos y la he modificado ligeramente. Esta es una de las recetas que puedes seguir tal cual o "tunearla" según las sobrillas que tengas en el frigorífico. Pues venga, a remangarse y manos a la obra.


Ingredientes (para 2):

- 10 Placas de canelones
- 1/2 cebolla
- 1/2 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 1 zanahoria
- 2 latas de bonito en aceite de oliva
- tomate frito (mejor si es casero)
- bechamel (mantequilla, harina, leche, sal, pimienta y nuez moscada)
- queso para gratinar


Preparación:

Picar bien finitos la cebolla, los pimientos y la zanahoria y rehogar en una sartén a fuego medio. Escurrir bien el bonito y añadirlo a la sartén desmenuzado, añadir 3 o cuatro cucharadas de tomate frito y revolver bien. Retirar del fuego y dejar enfriar un poco.

Mientras tanto cocer las placas de canelones tal y como indique el paquete, yo utilicé 10 aunque añadí alguno más por si alguno se rompía (cosa que suele ser habitual). Una vez cocidos en agua salada, enfriar en una fuente con agua fría y dejar escurrir sobre un paño de algodón limpito.

Mientras se cuecen las placas y se enfría un poco el pisto procederemos a hacer la bechamel poniendo en un cazo 1 cucharada de mantequilla a fundir. Una vez derretida en el fuego medio, añadir un par de cucharadas de harina de repostería, revolviendo bien para que la harina pierda el sabor a crudo. Añadir un vaso de leche entera calentita, poco a poco, removiendo para que no queden grumos. Añadir sal, pimienta y nuez moscada. Apagar el fuego cuando tenga el punto deseado, en este caso mejor que no quede muy espesa.

Ahora vamos a rellenar los canelones, poniendo un poquito del relleno sobre cada placa y enrollando. Si al estar enrollados vemos que han quedado un poco vacíos, añadir un poco más de relleno desde cada uno de los extremos con la ayuda de una cucharilla de postre. Colocar los canelones sobre una fuente de horno que habremos untado con mantequilla (para que no se peguen), podemos poner también sobre el fondo una fina capa de bechamel.

Una vez colocados bien juntitos, cubrirlos con bechamel y queso rallado. Hornear a unos 180-200ºC durante unos 20 minutos. Finalmente gratinarlos para que queden con un bonito color dorado.

Servir acompañados de una buena ensalada y a disfrutar.

viernes, 11 de marzo de 2011

Lasaña de espinacas y gambas

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En casa intentamos organizar las comidas con una semana de antelación. Los viernes por la noche pensamos el menú de toda la semana y así aprovechamos el sábado para adelantar las compras que podamos en el mercado y el domingo para ir preparando comidas. La comida del viernes siempre es pasta, ya que a mi marido le encanta. ¡Qué poco cuesta darle gusto!

El otro día preparé esta receta que además de rica y sana, tiene como ventaja (como todas las lasañas y canelones) que lo dejas preparado con antelación y luego sólo hay que hornear. ¡Qué alegría llegar a la casa a las tres de la tarde y encontrarte que la comida te está esperando! (Eso sí, antes te lo has tenido que currar tú, que no preparan este plato unos duendecillos cocineros).



Ingredientes:

- Placas de lasaña
- 1 manojo de espinacas frescas o dos porciones de espinacas congeladas
- Gambas
- Media cebolla
- Bechamel (mantequilla, leche, harina, sal, pimienta y nuez moscada)
- Queso rallado para gratinar


Preparación:

Si vas a utilizar espinacas frescas, lávalas y arréglalas como habitualmente lo haces. Cuécelas en la olla a presión durante 3 minutos. Si utilizas espinacas congeladas, procede como se indica en el paquete. De una u otra forma, una vez cocidas, escurre las espinacas. Calienta una sartén con un poco de aceite y añade media cebolla picada, cuando esté pochada añade las espinacas y dales unas vueltecitas. No es preciso freirlas demasiado, mejor que queden un poco crudas porque luego continuará haciéndose en el horno.

Prepara la bechamel. Para ello pon en un cazo una cucharada de mantequilla y espera a que se desahaga a fuego medio. Añade un par de cucharadas rasas de harina y mezcla bien con la mantequilla para que la harina pierda el sabor a crudo. Ve añadiendo poquito a poco la leche entera calentita (aproximadamente dos vasos) y mueve para deshacer los grumos que se puedan formar, puedes ayudarte con unas varillas de silicona (para no arañar el cazo). Cuando tenga la textura deseada (en este caso a mí me gusta más bien fluida), rectificar de sal y aromatizar con un poquito de pimienta y nuez moscada. Reservar.

Unta con mantequilla el fondo de una fuente cuadrada o rectangular, apta para el horno, y pon encima una fina capa de bechamel. Coloca encima placas de lasaña dejando bien cubierto el fondo. Yo utilizo normalmente lasaña de la que no precisa cocerse previamente, directamente con la cocción del horno y el líquido de los alimentos se ablandará. Si se utilizan placas de las de toda la vida, proceder como digan las instrucciones del paquete. Coloca encima una capa de espinacas. Cubre de manera generosa con gambas peladas y sobre éstas vierte una capa de bechamel. Repite la operación con una segunda capa.

Sobre la última tanda de lasaña vierte de nuevo bechamel y cubre con queso rallado. Hornea a unos 180-190º C durante unos 20 minutos y gratina.

Este plato llena bastante, así que ojo con las medidas.

Como variante o mejoría se me ocurre que le podrían sentar fenomenal unos tomatitos deshidratados conservados en aceite picaditos, que con su potente y característico sabor le podrían dar una especial gracia a este plato. Lo probaré.