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jueves, 13 de noviembre de 2014

Tarta de manzana y almendra

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Hoy os traigo una nueva tarta de manzana. No sé cuántos tipos de tartas de manzana pueden existir en el mundo, pero yo tengo debilidad por las que aúnan las manzanas con las almendras. Qué gran equipo forman.

Esta receta es de las que son típicas de Europa central. Llevo algunos años haciéndola y es de las que siempre gustan. Además la manzana tiene un papel muy protagonista, no es de las tartas en las que la manzana sirve para decorar, aquí la manzana ocupa un lugar bien destacado. Os animo a que la probéis.

Fuente: Revista Comer bien nº 159


Ingredientes: 
- 500 gr. de manzanas
- 100 gr. de harina
-1/2 cucharadita de levadura en polvo
- 100 gr. de almendra molida
- 70 gr. de azúcar
- 3 huevos
- 120 gr. de mantequilla
- 1 cucharada de azúcar glas
- 1 pizca de sal


Preparación:
1. Moler la almendra bien finita con ayuda de un procesador de cocina. Tamizar la harina y la levadura en un cuenco grande, unir la almendra molida, el azúcar, los huevos, una pizca de sal y 100 gr. de mantequilla reblandecida. Trabajar los ingredientes con unas varillas eléctricas hasta obtener una masa homogénea.

2. Untar con mantequilla los laterales de un molde redondo de 24-26 cm desmontable. Cubrir la base con papel de hornear y montar el molde, de manera que el papel quede bien estirado. Volcar la masa en el molde y refrigerar durante media hora.

3. Mientras tanto precalentar el horno a 180 ºC, calor arriba y abajo. Pelar las manzanas, partirlas en cuartos y hacer rebanadas desde la parte exterior de la manzana hacia el centro sin terminar de cortarla, es decir, hacer cortes tipo "libro" hacia el interior de la manzana.

4. Justo antes de meter la tarta en el horno hundimos las manzanas en la masa, rociamos con la mantequilla que habíamos reservado y que habremos derretido y espolvoreamos con azúcar glas. Cocer durante 45-50 minutos.


lunes, 19 de mayo de 2014

Canutillos rellenos

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Tengo la impresión de estar en el día de la marmota cada vez que escribo en el blog, porque últimamente no hago nada más que lamentarme del tiempo que hace que no publico una entrada... Bueno, últimamente no, porque hace ya muuuuucho que no actualizo. Y es que este curso he estado muy atareada con historias varias de las que aún no he terminado de desprenderme. Pero bueno, a ver si en algunos ratitos puedo ir compartiendo alguna de las poquitas cosas que he hecho en este período de tiempo.

Esta receta forma parte ya de mis clásicos, y es tan sencilla que casi da apuro ponerla. Pero precisamente por su sencillez no hay que perder la oportunidad de hacerla. Yo os la recomiendo de todo corazón porque os gustará seguro.

A mí me gusta hacerla sobre todo rellena de crema pastelera casera pero se puede hacer también con nata montada, trufa o incluso con algún relleno salado. Otro día probaremos esta opción.

Pues eso, una receta sencilla, buenísima y fresquita para degustar en esta época más veraniega que primaveral que vivimos estos días. Me alegro mucho de volver a saludaros, muak.


Ingredientes:

- 1 plancha de hojaldre (yo utilizo el del Lidl)
- Crema pastelera
- Nata montada

Para el acabado final:
- 1/2 vaso de agua
- 3 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de mermelada de melocotón
- Virutas de chocolate (opcional)


Preparación:
1. Preparar la crema pastelera siguiendo esta receta y/o montar la nata.

2. Extender la plancha de hojaldre. El que yo compro de los supermercados Lidl una vez que lo desenrollas tiene forma rectangular y es ideal para preparar esta receta. Cortar sobre la parte más larga unas 15 o 16 tiras de masa (de unos 2,5 cm de ancho aproximadamente).

3. Untar ligeramente con mantequilla unos conos metálicos específicos para preparar canutillos, así evitaremos que el hojaldre se quede pegado (ver consejo 1). Yo los compré en una tienda de menaje a muy buen precio. Es de las cosas que te puedes permitir sin problemas, porque son baratos y los usas y repites.

4. Coger el cono con una mano y colocarlo ante ti de manera horizontal. Poner un extremo de una de las tiras de hojaldre en el extremo del cono colocado de forma oblicua y empezar a enrollar de manera que cada vuelta de masa cubra una tercera parte del ancho de la anterior. Al llegar al final de la masa presionar ligeramente el extremo para que se quede pegado al canutillo.

5. Calentar el horno a 200-220 ºC (depende de la marca de hojaldre y horno). Colocar los canutillos sobre papel de hornear procurando que el último extremo de la masa toque la bandeja del horno (así evitaremos que se desenrolle esta parte final al crecer la masa). Hornear hasta que la masa quede hecha y ligeramente dorada.

6. Llenar la manga pastelera con el relleno elegido (crema, nata, trufa...) y rellenar los canutillos.

7. Hacer un almíbar con el azúcar y el agua, cuando empiece a espesar añadir una cucharada de mermelada de albaricoque (es la que mejor le va). Apagar el fuego y con un pincel de cocina ir pintando los canutillos. Finalizar espolvoreando virutas de chocolate que le dan un toque decorativo.


Consejos:
1. Ante todo ¡cuidado con los bordes de los moldes de canutillos! Suelen ser de lata fina y cortan. Si preparas los canutillos en varias tandas sólo es necesario que los pintes con mantequilla una vez. El resto de grasa que les queda es suficiente para evitar que se peque el hojaldre.

2. Si tus moldes son de lata como los míos no los laves. Sí, sí, puedes pensar que es un poco cochino esto pero es que tienden a oxidarse por más que los seques. En su lugar cuando termino de usarlos los froto bien con papel de cocina para retirar los restos de grasa que pueden haber dejado la mantequilla y el hojaldre. De esta forma tendrás moldes durante muuuuucho tiempo.

3. Si no tienes manga pastelera para rellenarlos puedes utilizar una bolsa de congelar, cortándole una esquinita a modo de boquilla de la manga. No obstante te recomiendo que tengas mangas pasteleras desechables, son económicas y limpias y le puedes adaptar cualquier tipo de boquilla.

4. Al igual que se puede variar el relleno, también se pueden hacer distintos acabados finales. Si no te apetece preparar el almíbar (aunque es la opción más rica) puedes simplemente espolvorearlos con azúcar glas o bañarlos ligeramente con chocolate fundido.

5. Prueba a hacerlos. Te aseguro que no te defraudarán.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Tarta de manzana de mi abuela Lola

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Hoy traigo una receta muy especial para mí y creo que para toda mi familia. Porque hablar de esta tarta de manzana es hablar de mi abuela Lola y de tantos momentos, reuniones, celebraciones... que pasamos juntos. Para mí además es compartir mi experiencia de prepararla junto a ella.

Tuve la suerte de poder pasar mucho tiempo con mi abuela, vivía junto a mi tía en el primer piso de una casa de dos plantas, y nosotros vivíamos en el segundo. Por lo que toda nuestra infancia fue un continuo subir y bajar escaleras de nuestro piso al de mi abuela y al revés. Creo que algunos de los "bollos" que tengo en la cabeza tienen que estar relacionados con tanto subir y bajar, por pura cuestión de probabilidades, porque ya se sabe que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe (o se abolla, en mi caso).

Me encantaba bajar al patio con mi abuela y ayudarla a cuidar las macetas, trasplantarlas, podarlas y regarlas. En alguna ocasión incluso sembramos algunas semillas de flores que después llevamos al campo y que eran motivo de orgullo para las dos y conseguimos que brotara un aguacate del hueso del fruto. Tengo que decir que pese al gran interés que le he puesto siempre a la materia y a todo lo que me enseñó mi abuela finalmente no me destaco por tener mis macetas en las mejores condiciones. Vaya, que casi que es una sentencia de muerte mandar una maceta conmigo. Pero algún día lo conseguiré y tendré mis macetas bien primorosas.

Mi abuela me decía que yo me había equivocado al nacer cuando nací y que me correspondía haber nacido en su tiempo, porque siempre me han gustado mucho las "cosas de abuelas": bordar, cocinar, hacer ganchillo... Y como yo tenía ganas de aprender y ella paciencia para enseñar pues me enseñó algunas cosillas de croché de las que hoy en día puedo presumir. Se sorprendería mi abuela si descubriera que las cosas que me gustaban de chica no eran cosas de abuela y que hoy está muy de moda todo lo tradicional y artesano.

Esta tarta de manzana no es una receta de las que han pasado de generación en generación en la familia, pero desde que mi abuela empezó a prepararla se quedó con el nombre de Tarta de manzana de la abuela Lola, porque siempre la hacía ella. Le gustaba contar con pinches de cocina, que normalmente éramos mi hermana o yo, y a mí me encantaba formar parte del equipo repostero porque me lo pasaba bomba ayudando a mi abuela. Hoy en día contamos con muchos aparatitos que nos hacen más sencillo preparar este tipo de receta, pero cuando yo la hacía con mi abuela había que currárselo más: moler la almendra en un molinillo manual, batir las claras a punto de nieve "a pulso" (todo un reto eso de aguantar batiendo sin relevos) y mezclar a mano. Seguramente esa "currada" que tenía antes preparar esta tarta ha contribuido a que la guarde con tanto cariño en mi recuerdo y a que hoy, día en el que mi abuela hubiera cumplido 100 años, me decida a compartirla en el blog. Ni que decir tiene que además está buenísima.


Ingredientes (para un molde de 26-28 cm):
Para la base: 
- 225 gr de almendra (puedes darle un toque amargo añadiendo 3 o 4 almendras amargas)
- 150 gr de harina
- 150 gr de azúcar
- 150 gr de mantequilla
- 1 pizca de sal
- 2 yemas

Para el relleno:
- 2 manzanas (si son reinetas mejor)
- 1 vaso de agua
- 3 cucharadas de azúcar

Para la cobertura: 
- 3 manzanas
- 2 claras
- Almíbar de manzana (lo conseguiremos del relleno)


Preparación:

1. Mi abuela siempre me decía que el primer paso de cualquier receta es lavarse las manos, pero yo estoy segura de que a estas alturas eso lo tenéis superado. Así que empezaremos por preparar el relleno que consiste en una especie de compota de manzana poco hecha. Pelamos dos manzanas, las partimos a cuadritos chiquititos y las ponemos a cocer con un vaso de agua y tres cucharadas de azúcar hasta que se ablanden las manzanas.

2. Preparar los ingredientes de la base: separar las claras de las yemas, moler la almendra y pesar el resto de los ingredientes. Preparar el molde que vayamos a utilizar untándolo de mantequilla o poniéndole en el fondo un papel de hornear (yo prefiero esta opción).

3. Sobre la encimera de la cocina mezclamos la harina, el azúcar y las almendras molidas. Hacemos un volcán y en su interior añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y las dos yemas de huevo. Con cuidado vamos mezclando los ingredientes hasta que queden bien mezclados, quedará una masa muy pringosa (os alegraréis de tener preparado ya el molde). Extender la masa de manera uniforme sobre el molde apretando y distribuyendo con los dedos.

4. Una vez que la manzana se haya ablandado la ponemos a escurrir en un colador y reservamos el almíbar que ha formado. Extendemos la manzana cocida sobre la base de la tarta.

5. Pelamos y descorazonamos las manzanas y las hacemos gajos finitos (como las patatas a lo pobre). Decoramos la tarta poniendo la manzana en círculos concéntricos.

6. Precalentamos el horno a 180ºC. Mientras se calienta montamos las claras a punto de nieve. (Este paso era súperemocionante  para mí, primero porque en mi afán de superación intentaba batir las claras a punto de nieve yo sola, sin ayuda y sin relevos, a base de darle alegría al tenedor con el que batía y sufrimiento a mis musculillos de los brazos. Y la parte emocionante de la receta era cuando mi abuela ponía a prueba mi trabajo comprobando si las claras estaban realmente a punto de nieve dándole la vuelta al plato. Para mí este momento era casi mágico porque ¡no se caían!). Una vez montadas le añadimos 5 o 6 cucharadas del almíbar de manzana poco a poco (le daremos dulzor y sabor a manzana  a las claras).

7. Extendemos las claras sobre la tarta repartiéndolas bien. Hornear a 170-180 ºC (dependiendo del horno) con calor arriba y abajo durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo le quitamos el calor superior al horno, tapamos la tarta con papel de aluminio (para que no se quemen las claras) y horneamos unos 20-25 minutos más.

Esta tarta se puede tomar fría o templada.


lunes, 25 de marzo de 2013

Plum cake o pastel de frutas

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Siempre me han gustado este tipo de pasteles y a pesar de no ser muy aficionada  a la fruta confitada en estos dulces me encanta. Tenía una perita confitada que me había sobrado de la decoración del Roscón de Reyes de estas navidades y que no quería que se echara a perder. Pero el verdadero empujón para preparar este dulce me lo dio Lady Violet Grantham (la gruñona a la vez que genial abuela de la serie Downton Abbey), cuando la vi tomando un té acompañado de un bizcocho del estilo.


Ya lo he dicho en alguna ocasión, no me gusta abusar de la mantequilla y cada vez menos, así que para hacer esta receta estuve rebuscando entre mis libros de repostería hasta que encontré este pastel que originalmente estaba pensado para hacerlo con guindas confitadas y que reducía bastante las cantidades de grasa. La receta que he elegido es bastante sencilla y podría haberse enriquecido añadiendo mayor cantidad y variedad de frutas confitadas y frutos secos, e incluso añadiendo un poco de algún licor (ron, brandy o algún jerez).

Si inicialmente este es un pastel seco, conforme pasan los días la masa se va humedeciendo y perfumando con los ingredientes adicionales que le hayamos puesto hasta alcanzar un sabor más fino. El libro del que lo saqué (Das Grosse Buch vom Backen) recomienda dejar algún tiempo antes de la degustación para poder disfrutar de estos sabores y aromas adicionales, pero ¿quién puede resistirse a hincarle el diente? Yo no. Os animo a probarlo.


Ingredientes:

90 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
160 gr. de azúcar
2 huevos ligeramente batidos
1 cucharadita de aroma de vainilla
210 gr. de harina
2 cucharaditas de levadura tipo Royal
80 ml. de leche
ralladura de una naranja
1 pera confitada
1 vasito de uvas pasas
5 dátiles


Preparación:

1. Untar un molde de plum cake con mantequilla y precalentar el horno a 180ºC.
2. Partir la pera en cuadritos pequeños, eliminando el corazón y el tallo. Picar en trocitos los dátiles.
3. Batir la mantequilla y el azúcar con unas varillas hasta conseguir una textura cremosa y aireada. Poco a poco ir añadiendo los huevos batidos integrándolos con la mezcla de mantequilla y azúcar. Es importante que la mantequilla y los huevos estén a la misma temperatura para evitar que la mezcla se corte. Añadir el aroma de vainilla y la ralladura de naranja.
4. Tamizar la harina y la levadura sobre esta crema y añadir también la leche. Mezclar (no batir) con ayuda de una cuchara o de una lengua de cocina lo justo para que quede una mezcla homogénea y sin grumos. 
5. Rebozar ligeramente la pera, pasas y dátiles (o la fruta que hayamos elegido) en harina. Esto ayudará a que al mezclarlas con la masa no se nos vayan al fondo del pastel. 
6. Mezclar con la masa. y volcar en el molde. Dar algunos golpecitos al molde sobre la encimera para que la masa quede bien repartida y no queden huecos vacíos. 
7. Hornear a 180ºC durante unos 35 minutos. Si pasado este tiempo el interior está cocido (pinchar con una brocheta de madera) y la superficie está un poco cruda conectar el gratinador vigilando de que no se nos queme el pastel (ver el desastre que os conté cuando preparé el pudin con frutas).
8. Dejar enfriar 10 minutos fuera del horno antes de desmoldar.


lunes, 25 de febrero de 2013

Galletas de naranja

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No sé si os lo había dicho ya, pero el olor a galleta en el horno es de mis preferidos en la cocina. Ese olorcillo que poco a poco lo va invadiendo todo, lento pero seguro, hasta que no puedes resistirlo más y vas y te comes una galleta aunque todavía esté caliente, con riesgo a que te haga estragos en el estómago, y luego otra, y otra... Estas galletas son un gran descubrimiento y han tenido bastante éxito entre mis "testadores". Las ha probado mi familia pero también mis compañeros de trabajo, que son unos cuantos, y en general han tenido una gran aceptación. Son de un libro que se llama Galletas y pastas- Recetas Caseras, de Le Cordon Bleu (editorial que siempre es un valor seguro) y vienen identificadas como galletas de azúcar, pero como yo las he aromatizado con naranja he preferido cambiarles el nombre. Son unas galletas aromáticas, crujientes y de las que no puedes parar de comer.

Estas galletas tienen la ventaja además de que las puedes congelar antes de hornearlas si no necesitas gastar toda la masa y luego quedan igual de ricas que las que has horneado sin previa congelación. Así que tomad nota porque con este truquillo podréis sorprender a las visitas repentinas si no tenéis nada en la caja de las galletas.


Están aromatizadas con ralladura de naranja, pero en este caso no ha sido con unas naranjas cualquiera, sino con unas que se encuentran en proceso de conversión ecológica y que saben y huelen fenomenal. Para los que sois de Jaén, podréis encontrarlas (corred antes de que acabe la temporada) en la nueva tienda ecológica de Jaén "Tierras Vivas", que además tienen otras muchas cosas que están buenísimas. Podéis informaros también de sus novedades a través de facebook, pinchando aquí.

Y ya por último quería enseñaros, aprovechando estas galletitas, el precioso mantel que nos han regalado, bordado a punto de cruz, con mucha paciencia y mucho cariño. Es una maravilla y lo pensamos disfrutar como se disfrutan las cosas buenas, con la familia y los amigos. Muchas gracias, Paula, por este mantel que tantas horas de trabajo tiene y por el cariño que se nota que le has puesto al hacerlo.

Vamos a preparar las galletas...


Ingredientes:
- 200 gr de harina de repostería
- 115 gr de mantequilla
- 225 gr de azúcar extrafino
- 1 huevo
- 1 pizca de sal
- 2 cucharaditas de levadura
- Aroma (en mi caso ha sido ralladura de naranja)
- Azúcar moreno o cacao para rebozar


Preparación:

1. Tamizar la harina junto con la sal y la levadura. Reservar.

2. Batir la mantequilla (debe estar a temperatura ambiente) con el azúcar hasta que quede una mezcla cremosa. Añadir poco a poco el huevo ligeramente batido y la ralladura de naranja (o el aromatizante que hayamos elegido).

3. Añadir la harina y mezclar bien hasta que queden todos los ingredientes integrados. Enfriar durante unos 15 minutos en el frigorífico.

4. Dividir la masa en dos,  envolverla en film transparente y estirarla haciéndola rodar sobre sí mismo (como cuando hacíamos churros con la plastilina). Podemos hacer estos rulos más o menos gordos, según nuestro gusto, pero siempre teniendo en cuenta que esta es una masa que se expande bastante. Las fotos de las galletas son de un rulo de unos 7 cm que posteriormente dividí en cuatro, para que tengáis una referencia.

5. Enfriar los rulos de masa en el frigorífico hasta que vuelvan a coger cosistencia dura (podéis reducir el tiempo metiéndolos en el congelador o en el cajón más frío del frigorífico).

6. Pasar los rulos por azúcar moreno o por cacao, apretando ligeramente con los dedos para conseguir que se pegue bien a la masa. Los de las fotos están pasados por cacao, que les ha dado ese aspecto como de retostadas  a las galletas. Volver a refrigerar y/o congelar la masa que no vayamos a hornear.

7. Precalentar el horno a 180 ºC. Cortar  la masa en rodajas de medio centímetro de grosor y disponerlas sobre la bandejas del horno cubierta de papel de hornear. Hay que ponerlas bien separadas ya que, como os he dicho antes, estas galletas son de las que se expanden bastante.

8. Hornear a 180 ºC durante unos 12-15 minutos.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Crep Ecce Homo y VI Convención de la Tapa

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Pues sí, en casa nos hemos unido a la revolución que ha iniciado Cecilia, esa tierna ancianita de Borja que aún hoy afirma que no es que le saliera un churro de restauración, es que todavía no había acabado. Desde luego esta mujer ha sido todo un ejemplo de confianza en una misma, que ya quisiéramos los demás, así que ahí va este pequeña contribución a la variedad de reproducciones de su obra que se pueden encontrar en la red. Pero no, no hemos hecho un churro sino un crep, que parece ser que tiene más glamour.

Y es que se trata de la aportación de mi marido a la VI Convención de la Tapa que, como ya viene siendo tradicional, desde hace algunos años celebramos con unos cuantos amigos. Como ya ocurrió en la ocasión anterior el certamen tenía temática, y decidimos darle un toque un poco cachondo titulándola: "No soy lo que crees que soy" (Seguro que si el auténtico Ecce Homo hubiera podido hablar le habría dicho estas mismas palabras al cura de la iglesia cuando descubrió el cambio de look que le habían hecho, jeje). El caso es que este título buscaba que las tapas tuvieran un aspecto algo distinto al que asociaríamos a su nombre (tapas disfrazadas) o con una elaboración diferente a la que tradicionalmente tienen. Como seguro que no os ha quedado muy claro de qué iba esto, aquí os dejo el magnífico menú que tomamos aquel día (de izquierda a derecha y de arriba a abajo):



1. Pastel de espárragos: Con todo el aspecto de una mousse de limón y como si de un plato dulce se tratara, F de El gusto por lo bueno nos sorprendió con esta suave, fina y riquísima mousse de espárragos. Podéis ver la receta pinchando aquí.

2. Salchicha momificada del faraón: Tras una explicación histórica argumentada e ilustrada por un papiro, R nos arrancó una carcajada y demostró que lo que nos presentaba era la auténtica salchicha de un faraón (no recuerdo cuál) que ha resistido al tiempo perfectamente momificada con la conocida técnica embalsamadora de envolverla en hojaldre. Lo que no me quedó tan claro es cómo se consiguió multiplicar por nueve la valiosa salchicha de este faraón...

3. Magdalenas de salmón y queso: Aunque normalmente nos comemos las magdalenas en el desayuno o la merienda, éstas no eran para mojarlas en el  Cola Cao  (ya que eran saladas y con relleno de salmón ahumado y queso), pero estaban para chuparse los dedos.

4. Peras de puré de patata: Estas preciosas peritas a las que no les falta un detalle las preparó A, de La Ciudad Azul. Son supercoquetas y estaban muy ricas, además tenían su toque scrap.

5. Cocktail de marisco: Con toda la apariencia de unas clásicas naranjas heladas E de Alma de Azúcar nos presentó un cóctel de gambas muy fresquito y rico en un envase biodegradable, y es que le encanta todo lo que es natural. Podéis consultar su receta aquí.

6. Raviolis de puerro y gambas: Aunque normalmente la palabra ravioli la asociamos a la pasta, en esta ocasión estos puerros y gambas estaban envueltos en calabacín. Fue mi contribución tapera y tuvo bastante éxito. Tenéis la receta aquí.

7. Deep fried chocolate cake : F nos sorprendió con este postre, primero con su largo y enrevesado nombre y luego con su elaboración, ya que se trataba de un bizcocho de chocolate rebozado en huevo y pan rallado y posteriormente frito como si de una croqueta se tratara. Para rematar la faena estaba bañado con un sirope de chocolate. ¿Cómo os habéis quedado? Buenísimo y superoriginal.

8. Crep Ecce Homo: Después de currarse unas magníficas plantillas con la cara de esta obra de arte, S provocó una carcajada general cuando apareció con nueve réplicas del que a día de hoy es el Ecce Homo más conocido del mundo y éste año el disfraz favorito de los americanos en Halloween (la receta más abajo).

9. Morcilla dulce: Y ya para acompañar el cafelito R de Manual-Ideando nos hizo alucinar con esta morcilla dulce de chocolate, galletas y frutos secos. La primera vez que acompaño un café con una rodaja de morcilla ¡y me gusta! (bueno, la primera y la única). No dejéis de conocer esta receta.

La receta de crep Ecce Homo es una mezcla culinaria (receta de crepes de Gastronomiaycia y de manualidades, ya que además de preparar la receta hubo un trabajo previo para elaborar las plantillas que permitieron sacar así de guapo y auténtico este Ecce Homo.


Ingredientes:

- 500 ml de leche
- 250 gr. de harina
- 4 huevos
- 50 gr. de mantequilla
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharadita de azúcar vainillada
- 1 cucharadita rasa de sal
- 1 cucharada de ron
- Crema de cacao
- Cacao en polvo
- Cartulina y papel de aluminio para las plantillas.

Preparación:

1. Batir la leche, harina, huevos, mantequilla a punto de pomada, azúcar, azúcar vainillada, sal y ron hasta conseguir una mezcla fina y sin grumos (con batidora de mano). Dejar reposar durante unas dos horas.

2. Mientras la masa reposa se pueden preparar las plantillas. Para ello es conveniente buscar una imagen del Ecce Homo e imprimirla del tamaño que queramos que salga nuestro crep. A partir de ahí sacaremos calcándolas dos plantillas:
- una de la silueta de la cabeza, para recortar los trozos que sobren.
- otra de la cara, calando en ella los ojos, nariz y boca.

3. Cuando tengamos las plantillas es conveniente forrarlas con papel de aluminio, abriendo los huecos de ojos, nariz y boca. Esto es importante por higiene, ya que las plantillas estarán en contacto directo con el crep.

4. Pasado el tiempo de reposo, untaremos ligeramente de mantequilla una sartén para creps (si la tenemos) u otra normal pero cuyo fondo tenga una diámetro ancho y la pondremos al fuego. Con cuidado y sirviéndonos de un cucharón de servir sopa verteremos la cantidad necesaria de masa  para cubrir el fondo de la sartén. Como debe quedar una masa finita deberemos mover la sartén para repartir bien esta masa por todo el fondo de manera uniforme. Cuando la masa se despegue ligeramente de los filos de la sartén le daremos la vuelta, deben quedar ligeramente dorados. Sacar y guardar apilados y cubiertos con film transparente (yo los guardo en un recipiente de propaganda para guardar las fajitas). Proceder igual con el resto de la masa.

5. Colocar los crepes en los platos. Utilizando la primera plantilla (silueta de la cabeza) recortaremos los bordes de la cabeza para darle forma. Retirar la plantilla y colocar la otra. Con un cuchillo iremos extendiendo rápidamente la crema de cacao a modo de pelo en el espacio entre la plantilla y el filo del crep. A continuación y con la ayuda de un colador espolvorearemos el cacao en polvo sobre la plantilla  para "restaurar" los ojos, cejas, nariz y boca. Retirar esta segunda plantilla con mucho cuidado para que no caiga parte del cacao que habrá quedado sobre la plantilla. OJO: ¡No estornudar, silbar ni espurrear mientras hacéis este paso!

6. Servir rápidamente. Se puede acompañar con helado, crema de vainilla o cualquier otro topping de vuestro gusto.

Las carcajadas están garantizadas.



viernes, 17 de febrero de 2012

Ensalada con mozarella y pesto rosso en tulipa de grana padano

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El fin de semana pasado tuvimos una gran cena. Desde hace tres años un grupo de amigos organizamos esporádicamente "quedadas taperas", es decir, que nos juntamos en una casa y cada uno de nosotros aporta una tapa diferente. Empezó como algo sencillo y entretenido, pero cada vez que nos juntamos el nivel va creciendo así como nuestra ilusión por organizar la siguiente quedada. Y es que cuando se organiza algo y todo el mundo le pone ilusión, ganas y buena voluntad, no puede salir nada más que algo bueno y bonito.

Pues como decía el fin de semana pasado tuvimos uno de estos encuentros, la "V convención de la tapa". Llegamos todos ilusionados y sonrientes y nos fuimos felices y supersatisfechos, pensando ya en la sexta edición de nuestro evento. Hasta ahora no le habíamos puesto ninguna regla al asunto, pero en esta ocasión los anfitriones propusieron darle un toque internacional. Así que cada uno de los participantes tenía que llevar un plato típico o con un ingrediente típico de un país que comenzara con la misma letra que su nombre. Tres de las participantes en lugar de salado prepararon su tapa dulce. ¿Queréis saber qué cenamos? Aquí tenéis el menú:

Salado:
1. Rumanía: Canelones de cecina rellenos de crema de queso y boletus. Para ambientarlo un poco el plato venía acompañado de caramelos Drácula. Estaba de miedo.

2. Reino Unido: English Breakfast en bocadillo. Con su huevo de codorniz, bacon, sobrasada e incluso beans. Sorprendentemente bueno.

3. Italia: Ensalada con mozarella y pesto rosso en tulipa de grana padano. A continuación os contaré los detalles.

4. Francia: Pastel de pommes de terre. Suave y delicado.

5. Suiza (y Spain/Spanien): Plato alpujarreño sobre Rösti. Y los Alpes y la Alpujarra se unieron en uno.

6. Australia: Risottoballs. Superoriginal y muy rico.

7. Fiji: Cerdo con mele-mele. En la vida había escuchado esto, pero estaba sensacional.


Postre (por si nos habíamos quedado con hambre):

1. Estados Unidos: Galletas de la fortuna. Con aroma a naranja y con su correspondiente mensaje/pensamiento. ¡Qué suerte haberlas probado!

2. Estados Unidos: Whoppie pies de chocolate y frambuesa. Para qué contároslo yo, mejor visitad a su autora, merece la pena.

3. Canadá: Lasaña de galleta, coco y natilla. Un final de lujo. ¡Viva Canadá!


Pues después de poneros los dientes largos os cuento cómo preparé mi receta de "Ensalada con mozarella y pesto rosso sobre tulipa de grana padano".


Ingredientes:

Para las tulipas:
- Queso parmesano o grana padano (con una cuña de 200 gr preparé diez tulipas pequeñas).

Para el pesto rosso:
- 12 tomates deshidratados (secos o en aceite)
- 60 gr de aceite de oliva virgen extra
- 15 gr de piñones
- 1 diente de ajo
- 12 gr de queso parmesano/grana padano
- sal
- 1 cucharadita de perejil fresco picado

Para la ensalada:
- lechuga (a gusto del consumidor)
- mozarella fresca
- aceite, vinagre y sal


Preparación:

Tulipas:
1. Rallar el queso. Poner a fuego medio una sartén sin nada de grasa. Espolvorear el queso de manera homogénea yo utilicé un aro de emplatar para delimitar el tamaño de mis tulipas) y esperar a que se derrita y comience a formar un poco de costra.

2. Con ayuda de una espátula, retirar la capa de queso y volcarla con la parte dorada hacia afuera sobre un recipiente (cuenco, vaso, flanera...) para darle la forma. Para ayudar a mantener la forma se puede cubrir con otro recipiente igual y apretar ligeramente.

3. Desmoldar y dejar enfriar. Repetir esto tantas veces como tulipas quieras.


Pesto rosso:

1. Hidratar los tomates (en el caso de que se utilicen secos) con agua caliente y escurrir y secar bien. Poner los tomates, piñones, el ajo y el perejil en el vaso de la batidora y triturar.

2. Añadir el queso y el aceite y remover. Listo.


Ensalada:

1. En una fuente poner las hojas de lechuga deseadas (en mi caso fueron brotes), aliñar con sal, un toque de vinagre y aceite.

2. Justo antes de servir (para evitar que las tulipas se ablanden) montar la ensalada. Sobre una tulipa poner un poco de ensalada, mozarella cortada a cuadritos y una cucharadita de pesto.


Creo que se trata de una receta sencilla, original y muy vistosa con la que podéis sorprender a vuestros invitados, porque no siempre te puedes comer el recipiente donde te ponen una ensalada, ¿no?


Algunos consejos:

1. El queso para las tulipas no debe estar muy seco para que funda bien.
2. No es necesario engrasar la sartén para preparar las tulipas, puesto que el queso grana padano es muy graso. Cuando comience a derretirse veréis que se forma una buena película de aceite.
3. Podéis preparar tulipas del tamaño que queráis, aunque cuanto más grande más complicada de manejar será. Para hacerlas más pequeñas yo utilicé el diámetro de un aro de emplatar.
4. La tulipa de queso puede servir de base para otros platos. Yo la he visto por ejemplo como base de un risotto. ¿Se os ocurren otras aplicaciones?
5. ¿Que se os rompe la tulipa? No tiene porqué ocurrir, pero hay días en los que uno no está tan inspirado en la cocina. Si se rompe o no os gusta el resultado, podéis preparar vuestra ensalada en una fuente y luego añadirle trocitos de la malograda tulipa. El "crunch" del queso le dará un toque original.
6. Se puede utilizar cualquier tipo de lechuga, pero para una tulipa creo que es fundamental que esté bastante picadita, nada de grandes hojas que ocupen ellas solas todo el espacio.
7. A la ensalada podéis añadirle cualquier otro ingrediente que os apetezca. Yo sólo le puse la mozarella (que es muy suave) porque tanto el pesto rosso como la tulipa tienen un sabor muy potente.
8. Si os sobra pesto rosso podéis utilizarlo para cualquier otra cosa que se os ocurra. Yo unté con él la base de una pizza, pero también puede acompañar a un pescado, ponerse a un bocadillo o comerse directamente sobre una rebanada de pan.

sábado, 4 de febrero de 2012

Patatas hasselback

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Éste es el acompañamiento que tomamos con las costillas asadas del otro día. Al igual que las costillas, tienen muy poca elaboración, en tres minutos has terminado y ya, que trabaje el horno. Estas patatas que están muy buenas (dicho sea de paso) admiten tantas variantes como ingredientes tengas en tu cocina. Parten de una base común: patata, sal, pimienta y aceite. Luego puedes "alegrarlas" con cualquier otra cosa que te apetezca, aunque no es necesario. En mi caso las preparé además con queso grana padano.


Ingredientes:

- Patatas de piel fina de tamaño "ración individual"
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva virgen extra
- Queso grana padano


Preparación:

1. Precalentar el horno a 180ºC. Lavar bien las patatas y secarlas. Colocar una patata encima de un cucharón de cocinar. Con un cuchillo bien afilado hacer cortes equidistantes de unos 3 mm a la patata sin llegar hasta el final. La cuchara nos servirá para evitar que nos pasemos con el corte.

2. Salpimentar la patata procurando que entre parte del aliño dentro de las rodajas.

3. Cortar lascas de queso finas e ir introduciéndolas dentro de las rodajas (no es necesario que se haga en todas).

4. Regar con un chorrito de aceite. Hornear durante 45-60 min (dependiendo del tamaño de la patata).


Como veis estas patatas son muy sencillas de preparar y son muy sanas. Otras opciones de "aliño" serían con otros tipos de quesos, bacon, jamon, tomates secos en aceite, especias variadas... ¿Se os ocurren más sugerencias?

sábado, 28 de enero de 2012

Costillas asadas (con un toque dulce)

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Me encanta la cocina y me encanta utilizar el horno. Cuando compramos nuestro minipiso tenía disgustillo con la cocina, porque era bastante pequeña y no entraba en mis planes no tener montones cacharros, platos y moldes para cocinar, y mucho menos prescindir del horno. Afortunadamente, y a falta de una máquina para ensanchar habitaciones (como sueña con tener mi padre), conseguimos una buena distribución que nos permitió tener algún espacio para almacenar (más me gustaría a mí porque lo rellenaría seguro) y un horno. Eso sí, mi horno tiene una altura algo inferior a los convencionales (también tarda algo menos en calentarse) pero es una maravilla, me da muchas alegrías. Normalmente lo utilizo para hornear cosas dulces, pero otras consigo que huela en el rellano de mi escalera rico aunque salado. Y es que el olor de la comida preparada en el horno para mí es especial, huele a casero.

Hace algún tiempo descubrí en Directo al Paladar esta receta de costillas al horno, es de esas que se te quedan clavaditas como una espina. Pues os digo que nos hemos arrancado esta espinita ya unas cuantas veces, y es que esta receta es no fácil sino facilísima y es espectacular su sabor. Además las costillas quedan "pelaeras", vaya que se separa muy fácilmente la carne del hueso. Os animo a que la probéis.


Ingredientes:

- Costillas de cerdo
- Salsa de soja
- Miel
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta


Preparación (veréis que pronto acabo):

1. Precalentar el horno a 180º C. Salpimentar las costillas y dejarlas sobre la fuente en la que las vayamos a hornear.
2. En un vaso mezclar a partes iguales aceite, salsa de soja y miel y mover hasta que quede una mezcla homogénea.
3. Pintar con esta mezcla las costillas de forma generosa por ambos lados. Yo suelo utilizar para dos un vaso bajito de vino y con esa cantidad quedan perfectamente cubiertas. Hornear durante una hora y cuarto o 1 hora y media (según veáis) dándole de vez en cuando la vuelta y bañando con la mezcla que va escurriéndose a la fuente. Si véis que están dorándose demasiado podéis cubrirlas con un trozo de papel de aluminio.



Nota: Nosotros las comimos acompañadas de una patata hasselback que se hizo en el horno a la vez que las costillas y que un crumble de manzana. Esto es optimizar la energía y lo demás son tonterías. Espero que las probéis porque no os defraudarán.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Flan de huevo

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Pues vuelvo con otro clásico básico, el flan de huevo. Si tuviera que elegir algún tipo de postre o dulce sin duda me decantaría por los de huevo, no hay uno que no me guste: flan, natillas, crema catalana, tocino de cielo... Qué delicia, por Dios.

Cuando pienso en el flan mis recuerdos se van automáticamente a mi infancia. Mi madre solía prepararlo en casa, eso sí, haciendo ella misma también el caramelo, que luego se quedaba en parte solidificado en el molde y que yo no podía evitar chupetear, me agarraba al molde y no dejaba de meter los dedos hasta que mi madre me lo quitaba para fregarlo. Pero sobre todo me acuerdo de Carmen, una señora que estuvo ayudando a mi abuela en la aventura de sacar adelante una casa con once hijos. Luego llegaron los hijos de los hijos, e incluso los hijos de estos últimos... y Carmen seguía allí, preparándonos unos "canticos de pan con aceite" si nos daba hambre a media mañana entre juego y juego. Pues con el paso de los años Carmen se mudó a la casa que había justo al lado de la mía, la pobre le tenía pánico a las tormentas y cuando veía que la tarde se ponía fea y amenazaba chaparrón preparaba un flan de huevo y se venía a la casa de visita a llevárnoslo. Ahora no soy capaz de tomarme un flan casero sin acordarme de ella.


Ingredientes:

- 1/2 litro de leche
- 4 huevos
- 8 cucharadas de azúcar
- Caramelo líquido


Preparación:

Calentar la leche con el azúcar. Si te gusta aromatizar el flan con cáscara de limón, canela, etc añadir también a la leche para que infusione. A mí personalmente el flan de huevo me gusta que sepa a huevo, pero para gustos los colores. Dejar enfriar la leche y colar.

Juntar los huevos y la leche y batir con la batidora hasta que quede una mezcla homogénea.

Cubrir el fondo de las flaneras con caramelo líquido. Verter el batido de leche en las flaneras y cocer al baño María hasta que el flan haya cuajado. Yo lo hago en flaneras pequeñas y utilizo la Chef 2000 TI, que en 13 minutos tiene el flan listo. Si lo haces en olla o en el horno el tiempo de cocción seguramente variará. Para comprobar que el flan está listo pincharlo con un palillo o brocheta y comprobar que sale limpio.

Cubrir cada flanera con un trozo de papel de aluminio y dejar enfriar.


sábado, 22 de octubre de 2011

Bizcocho de nata y nueces

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Sigo con los momentos dulces ofreciéndoos este bizcocho de nata y nueces. Y es que hay cosas que son tan sencillas como apetecibles.

Este bizcocho de nata y nueces lo conocí a través de un recetario que me pasó mi hermana. Me llamó la atención por su sencillez. Aunque en la receta original llevaba fideos de chocolate, yo decidí sustituirlos por nueces y el resultado es fenomenal. Es de los que más éxito han tenido en mi casa. ¿Qué ingrediente especial le pondrías tú?



Ingredientes:

- 1 brick de nata para montar
- 250 gr harina
- 190 gr azúcar
- 4 huevos
- 1 cucharadita de azúcar vainillado
- 1 sobre de levadura
- 1 buen puñado de nueces (a gusto)



Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. Mientras tanto, batir los huevos, la nata, el azúcar y el azúcar vainillado. Añadir la harina tamizada junto con la levadura y mezclar bien hasta que no queden grumos. Añadir el puñado de nueces.

Engrasar un molde y espolvorearlo con harina. Verter la masa del bizcocho e introducir en el horno. Hornear durante unos 30-40 minutos. Sacar del horno y dejar reposar durante 10 minutos, desmoldar.


viernes, 7 de octubre de 2011

Galletas integrales

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Tengo un libro que es un tesoro (o quizá debería decir ein Schatz). Se llama Das Große Buch vom Backen, que viene a ser algo así como "el gran libro del horneado" (dulce y salado). Me lo trajo mi hermana de su viaje a Berlín y la verdad es que no me canso de mirarlo ya que incluye de todo: bizcochos, galletas, muffins, panes, repostería salada, tartas... de diferentes partes del mundo. He hecho ya alguna de sus recetas pero hay muchíiiiiiiiiiisimas que tengo en ganas. La receta que os presento hoy me apetecía mucho hacerla. Se trata de unas galletas integrales ideales para el desayuno o la merienda. Como no son excesivamente dulces os propongo también la opción de cubrir una de las caras con chocolate. El resultado en este caso me recuerda algo a las galletas Digestive de Fontaneda.He tenido que hacer una pequeña variación respecto a la receta original que incluía extracto de malta (la he sustituido por Goldensyrup), ya que en España es difícil de encontrarlo. Aunque investigando, investigando he descubierto que en amazon.de lo venden (Malzextrakt). El extracto de malta es una sustancia muy peguntosa y de color oscuro que se ocuparía por un lado de ayudar a aglutinar los ingredientes de la galleta para que no se desmorone, y por otro de aportarle un sabor extra a cereales. Espero que si alguno os animáis a probar a hacerlas con la malta me contéis el resultado.Por cierto que ésta es la primera receta que publico utilizando mi nuevo equipo de iluminación que compré siguiendo las recomendaciones del blog webosfritos. Últimamente estamos superentusiasmados con la fotografía y con ganas de hacer algún curso presencial que nos ayude a mejorar nuestras fotos dentro y fuera de casa. Aunque todavía hay mucho que aprender aquí os muestro nuestro resultado. ¿Qué os parecen?


Ingredientes:

Para las galletas:

- 125 gr de mantequilla a temperatura ambiente

- 60 gr de azúcar moreno

- 1 cucharada de Goldensyrup (mi sustituto particular del extracto de malta)

- 1 huevo ligeramente batido

- 125 gr de harina

- 150 gr de harina integral (la podéis encontrar en Mercadona)

- 1 cucharada de levadura en polvo (tipo Royal)

- 35 gr de salvado de trigo (se encuentra en herboristerías)

Para la cobertura de chocolate:

- 50 gr de chocolate de cobertura (yo utilicé gotitas de chocolate Valor con leche)

- 1 cucharada de nata líquida


Preparación:

Batir en una fuente la mantequilla, el azúcar y el sirope (Goldensirup) hasta que quede la mezcla cremosa. Poco a poco ir añadiendo el huevo batido. Es importante que el huevo esté a temperatura ambiente para que no se corte la mezcla. Pesar y mezclar en una fuente aparte las harinas, la levadura y el salvado de trigo y añadir poco a poco a la mezcla anterior hasta formar una masa consistente. Envolver en film transparente y meter en el frigorífico al menos una hora. Precalentar el horno (calor superior e inferior) a 180ºC y forrar dos bandejas con papel de hornear. Extender la masa sobre la encimera dejándola de unos 5 mm de grosor y cortar las galletas con un cortapastas (en mi caso uno redondo de unos 5 cm de diámetro). Ir colocando las galletas sobre la fuente de hornear. Cuando tengáis una bandeja lista metedla en el frigorífico durante unos 20 min para que la masa vuelva a enfriarse. Mientras tanto continuar cortando las galletas de la segunda fuente. La masa que sobra de cortar las galletas se vuelve a juntar y a estirar con el rodillo, para volver a cortar más galletas. Continuar hasta terminar la masa. Hornear las galletas durante unos 12 minutos hasta que estén doraditas. Sacar del horno y dejar enfriar, transcurridos unos minutos colocar sobre una rejilla para que se enfríen y ventilen mejor. Pasemos ahora a la cobertura de chocolate. Al ser poquita cantidad yo no me complico la vida y resuelvo este problema en el microondas: Poner en un bol la cucharada de nata líquida y calentar. Sacar el bol del microondas y añadir el chocolate, removiendo bien con unas barillaspara ayudarlo a que se derrita. Pintar las galletas por una de las caras con el chocolate y dejar que éste solidifique de nuevo. Preparar un buen vaso de leche y ¡a disfrutar de las galletas!

jueves, 25 de agosto de 2011

Tarta de queso

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Pues por fin estoy aquí de nuevo, qué ganas tenía ya de volver a darle algo de ritmo al blog. Y es que he estado más de un mes con el brazo derecho escayolado y sin poder, entre otras cosas, cocinar. Han sido unas semanas pesadas entre escayola y rehabilitación, en las que las limitaciones de no contar con mi mano derecha (soy diestra) a veces me desesperaban y me encorajinaban por aquello del quiero pero no puedo. Pero he descubierto que tengo otras muchas manos derechas que me han facilitado mucho la vida: la familia, los amigos pero sobre todo mi marido. Él ha estado día tras día cuidándome, ayudándome, animándome y sustituyéndome en algunas tareas. Y es que suplantar la mano derecha de otra persona no es tarea fácil. Así que para él especialmente, pero también para todos los que me han cuidado y mimado (padres, suegros, hermanos, cuñados, sobrinitos y amigos) ¡MUCHAS GRACIAS!

Como veréis, poco a poco me voy introduciendo en las últimas tecnologías y desde hace unos días cuento con twitter en el blog, con él podré descubrir a otros muchos cocinillas que disfrutan tanto como yo en la cocina. Espero también poder darme a conocer entre gente a la que le pueda interesar lo que yo hago, por ello os pido a vosotros vuestra colaboración retwitteando aquellas recetas que creáis puedan gustar a vuestros contactos. Entre todos podemos hacer que aumente la comunidad de golosos.

Como la vuelta a la actividad bloguera me resulta un momento dulce, hoy os traigo esta tarta o pastel de queso que tiene mucho éxito allá por donde va. ¿Tarta o pastel? Esa es la cuestión. Me he preguntado cuál de las dos es realmente, he buscado en internet sin encontrar una respuesta satisfactoria e incluso he descubierto que en Alemania se hacen la misma pregunta: ¿cuál es la diferencia entre Torte y Kuchen? Así que si alguien lo sabe que me explique por favor la diferencia. Pues a lo que vamos, es una tarta supersencilla, jugosa, nada pesada y no muy dulce, sólo lo justo, pero que es un disfrute con cada bocado. ¿Os animáis a probarla?



Ingredientes:

- 250 gr queso fresco (tipo Burgos)
- 200 ml nata líquida
- 4 huevos
- 1 yogur natural
- 2 medidas (del vasito del yogur) de leche
- 1 medida de azúcar
- 1 medida de harina de repostería
- 1 cucharadita de azúcar vainillado (edito para añadir este ingrediente que había olvidado y que le da un sabor especial)


Preparación:

Precalentar el horno a 200 ºC. Untar el molde que vayáis a utilizar con mantequilla y espolvorearle harina. Para este pastel a mí me gusta utilizar un molde redondo desmoldable de 26 cm, en la base pongo papel de hornear que fijo con el aro desmoldable. Así me resulta más fácil de desmoldar luego y de pasar a una fuente o plato de servir.

Ahora viene la parte en la que tenemos que tomar una decisión importante: ¿complicarme un poquiiiiiiiito o no?:
- Si has elegido la opción 1, o sea, complicarte, tendrás tu recompensa: Separa las claras de las yemas y bate las primeras a punto de nieve (ésta era toda la complicación del asunto). En otro bol batir con la batidora de mano el resto de los ingredientes hasta que quede una mezcla fina y líquida. Añadir las claras montadas mezclando con movimientos envolventes pero con cuidado para que no se bajen. El resultado final tendrá una textura un poco abizcochada en la parte superior al subir parte de las claras a la superficie. En general suele gustar más preparada de esta manera.

- Si has elegido la opción 2, o sea, no complicarte: Bate todos los ingredientes juntos hasta que quede una mezcla fina y líquida. Aquí también tendrás una pequeña recompensa que se llama 10 minutos de tiempo, que en los tiempos que corren no es moco de pavo.

(Independientemente de si has elegido una u otra opción) Vierte la mezcla en el molde engrasado y hornea durante unos 35-40 minutos, aunque esto depende de cómo sea el horno y por supuesto de la forma y tamaño del molde que utilices. Para comprobar que está bien cocida, introduce un palillo en el pastel y comprueba que no le quedan grumos adheridos. Cuando salga el palito húmedo pero no pringoso, limpio, estará lista vuestra tarta.

Apaga el horno y abre un poco la puerta, no la abras del todo para que no se impresione, ya que por todos es sabido que las tartas de queso son muy asustadizas. Pasados cinco minutos sacar del horno y dejar enfriar unos 10 minutos, pasados los cuales será el momento de pasar la tarta a un plato donde luzca mucho más bonita. Servir bien fría, mejor de un día para otro. Se puede tomar tal cual o acompañada de alguna mermelada o sirope, esto le dará un complemento de sabor más dulce.

Espero que la disfrutéis.

jueves, 23 de junio de 2011

Canelones de bonito y pisto

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Esta es una receta muy sencillita y que viene bien para variar los típicos canelones rellenos de carne picada. La receta la vi en Unodedos y la he modificado ligeramente. Esta es una de las recetas que puedes seguir tal cual o "tunearla" según las sobrillas que tengas en el frigorífico. Pues venga, a remangarse y manos a la obra.


Ingredientes (para 2):

- 10 Placas de canelones
- 1/2 cebolla
- 1/2 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 1 zanahoria
- 2 latas de bonito en aceite de oliva
- tomate frito (mejor si es casero)
- bechamel (mantequilla, harina, leche, sal, pimienta y nuez moscada)
- queso para gratinar


Preparación:

Picar bien finitos la cebolla, los pimientos y la zanahoria y rehogar en una sartén a fuego medio. Escurrir bien el bonito y añadirlo a la sartén desmenuzado, añadir 3 o cuatro cucharadas de tomate frito y revolver bien. Retirar del fuego y dejar enfriar un poco.

Mientras tanto cocer las placas de canelones tal y como indique el paquete, yo utilicé 10 aunque añadí alguno más por si alguno se rompía (cosa que suele ser habitual). Una vez cocidos en agua salada, enfriar en una fuente con agua fría y dejar escurrir sobre un paño de algodón limpito.

Mientras se cuecen las placas y se enfría un poco el pisto procederemos a hacer la bechamel poniendo en un cazo 1 cucharada de mantequilla a fundir. Una vez derretida en el fuego medio, añadir un par de cucharadas de harina de repostería, revolviendo bien para que la harina pierda el sabor a crudo. Añadir un vaso de leche entera calentita, poco a poco, removiendo para que no queden grumos. Añadir sal, pimienta y nuez moscada. Apagar el fuego cuando tenga el punto deseado, en este caso mejor que no quede muy espesa.

Ahora vamos a rellenar los canelones, poniendo un poquito del relleno sobre cada placa y enrollando. Si al estar enrollados vemos que han quedado un poco vacíos, añadir un poco más de relleno desde cada uno de los extremos con la ayuda de una cucharilla de postre. Colocar los canelones sobre una fuente de horno que habremos untado con mantequilla (para que no se peguen), podemos poner también sobre el fondo una fina capa de bechamel.

Una vez colocados bien juntitos, cubrirlos con bechamel y queso rallado. Hornear a unos 180-200ºC durante unos 20 minutos. Finalmente gratinarlos para que queden con un bonito color dorado.

Servir acompañados de una buena ensalada y a disfrutar.

lunes, 9 de mayo de 2011

Caracolas de cabello de ángel

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Pues la cosa sigue yendo de ángeles, después del Angel Food Cake ahora pasamos al cabello de ángel. Este es un dulce facilito, rapidísimo y que queda muy bien para acompañar un cafelito por la tarde. Como la mayoría de recetas, admite muchas variantes: frutos secos, Nutella, mermelada e incluso rellenos salados (sobrasada, paté, quesos... en este caso ¡no las pongáis para acompañar el café!). Yo os propongo esta opción, a ver qué os parece.

Ingredientes:

- 1 plancha de hojaldre rectangular
- azúcar moreno
- cabello de ángel


Preparación:

Precalentar el horno a 220 ºC (si utilizas calor superior e inferior) o a 200 ºC (si utilizas la función de aire caliente).

Extender la plancha de hojaldre utilizando un rodillo. Yo utilicé el hojaldre del Lidl (hace mucha hoja), que viene ya bastante estirado, no obstante le di un estironcito más.

Espolvorear de manera generosa azúcar moreno por toda la superficie del hojaldre y con ayuda del rodillo presionar un poco para que quede incrustado en la masa. Dar la vuelta a la masa y proceder de la misma manera.

Extender por la superficie del hojaldre una capa homogénea de cabello de ángel. Enrollar el hojaldre sobre la parte más estrecha. Cortar rodajas del hojaldre de algo menos de un dedo de ancho (salen alrededor de 20). Colocar sobre la bandeja de horno, dejando espacio entre unas y otras porque luego crecerán.

Hornear durante 10-15 minutos o hasta que queden doraditas. Sacar la bandeja del horno teniendo cuidado de no quemarse al sacarlas de la bandeja, ya que el azúcar derretido de las caracolas quema mucho.