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lunes, 13 de octubre de 2014

Tarta helada de mango y yogur

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Sí, ya lo sé. Sé que se nos ha echado el otoño encima y el fresquito, y vengo yo ahora con una tarta helada. Pero una tarta helada con colores otoñales. Y ya se sabe que en este tiempo loco lo mismo nos apetece un chocolate calentito que un poco de helado. Así que si os entran las ganas de algo fresquito o si vienen unos días de estos de "veranillo del membrillo" aquí tenéis una opción para quitaros las ganas de dulce.

Esta tarta la he hecho a partir de dos recetas de helado de mi libro El gran libro de los helados. La heladería en casa de Océano Ámbar. ¿Y por qué combinar estos dos sabores en una tarta? Pues la verdad es que el mérito no es mío, sino de la chica que nos atendió en la pastelería/bombonería Casa Aramendia en San Sebastián en el viaje que hicimos durante este verano a la zona norte de España. Me llamaron la atención los helados que se veían desde la calle y entré a por uno, pero el aroma a chocolate que había por toda la tienda hizo que volviera a la calle a por marido, no se lo podía perder. Así que en vez de un helado fueron dos: el mío de chocolate (porque me quedé atrapada en ese delicioso olor) y el de marido, por sugerencia de la chica que nos atendió, de yogur y mango. En recuerdo de ese helado tan rico que nos tomamos le preparé para su último cumpleaños esta tarta helada.


Ingredientes:
Para el bizcocho:
- 60 gr de azúcar
- 2 huevos
- 60 gr de harina
- 1 pizca de sal

Para el helado de yogur:
- 100 gr de chocolate blanco
- 300 gr de yogur natural
- 200 gr de crema de leche (yo utilicé nata de montar)
- 35 gr de azúcar glas
- 20 ml de zumo de limón

Para el helado de mango:
- 2 mangos grandes
- 30 ml de zumo de lima o limón
- 250 ml de crema de leche espesa
- 70 gr de azúcar (110 gr si os gusta más dulce)


Preparación:
1. El día anterior preparamos la mezcla del helado de yogur. Para ello  calentamos el yogur en un cazo y lo retiramos antes de que arranque a hervir, ya que se corta (comprobado por mí). A la vez fundimos el chocolate partido a trocitos al baño maría. Una vez derretido le incorporamos el yogur y el zumo de limón. Mezclamos y reservamos en el frigorífico hasta el día siguiente, para que se enfríe bien y le ahorremos trabajo a la heladera.

2. Precalentamos el horno a 170ºC. Preparamos el bizcocho batiendo con varillas los huevos, el azúcar y la pizca de sal hasta que espumen. Añadimos entonces la harina y mezclamos con una espátula de cocina lo justo para que se mezclen los ingredientes. Verter en un molde de 22 cm. y hornear aproximadamente 15 minutos. Desmoldar y dejar enfriar.

3. Continuamos con el helado de yogur que iniciamos el día anterior: Montar la nata con el azúcar glas. Mezclar con la crema de yogur bien fría que teníamos reservada. Cuando esté bien ligado se vierte en la heladora hasta que quede bien mantecado.

4. Utilizando el mismo molde desmontable que usamos para el bizcocho empezamos a montar la tarta. Ponemos la base de bizcocho y sobre ella el helado de yogur. Con una espátula lo intentamos dejar lo más liso posible. Lo cubrimos con film transparente y lo metemos en el congelador.

5. Preparamos el helado de mango. Pelar y partir los mangos a trocitos. Triturarlos junto con el zumo de lima o limón. Conviene pasar esta papilla por un colador ya que el mango tiene algunas fibras que luego nos podemos encontrar y resulta desagradable. Mezclamos esta pulpa de mango con la crema de leche y mantecamos en la heladora. Yo tengo una heladora de las muuuuuuuuy básicas, por lo que sólo se puede usar para una tanda de helado cada vez. No obstante, yo la reutilicé tal cual estaba (con los restos del anterior helado) para aprovechar el frescor que le pudiera aportar a la mezcla.

6. Verter esta mezcla sobre la tarta y meter en el congelador para terminar de helar.

7. Sacar la tarta con antelación (depende del calor que haga) para que pierda rigidez y sea más fácil de cortar y comer. Retirar los laterales del molde y adornar con virutas de chocolate.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Tarta de manzana de mi abuela Lola

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Hoy traigo una receta muy especial para mí y creo que para toda mi familia. Porque hablar de esta tarta de manzana es hablar de mi abuela Lola y de tantos momentos, reuniones, celebraciones... que pasamos juntos. Para mí además es compartir mi experiencia de prepararla junto a ella.

Tuve la suerte de poder pasar mucho tiempo con mi abuela, vivía junto a mi tía en el primer piso de una casa de dos plantas, y nosotros vivíamos en el segundo. Por lo que toda nuestra infancia fue un continuo subir y bajar escaleras de nuestro piso al de mi abuela y al revés. Creo que algunos de los "bollos" que tengo en la cabeza tienen que estar relacionados con tanto subir y bajar, por pura cuestión de probabilidades, porque ya se sabe que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe (o se abolla, en mi caso).

Me encantaba bajar al patio con mi abuela y ayudarla a cuidar las macetas, trasplantarlas, podarlas y regarlas. En alguna ocasión incluso sembramos algunas semillas de flores que después llevamos al campo y que eran motivo de orgullo para las dos y conseguimos que brotara un aguacate del hueso del fruto. Tengo que decir que pese al gran interés que le he puesto siempre a la materia y a todo lo que me enseñó mi abuela finalmente no me destaco por tener mis macetas en las mejores condiciones. Vaya, que casi que es una sentencia de muerte mandar una maceta conmigo. Pero algún día lo conseguiré y tendré mis macetas bien primorosas.

Mi abuela me decía que yo me había equivocado al nacer cuando nací y que me correspondía haber nacido en su tiempo, porque siempre me han gustado mucho las "cosas de abuelas": bordar, cocinar, hacer ganchillo... Y como yo tenía ganas de aprender y ella paciencia para enseñar pues me enseñó algunas cosillas de croché de las que hoy en día puedo presumir. Se sorprendería mi abuela si descubriera que las cosas que me gustaban de chica no eran cosas de abuela y que hoy está muy de moda todo lo tradicional y artesano.

Esta tarta de manzana no es una receta de las que han pasado de generación en generación en la familia, pero desde que mi abuela empezó a prepararla se quedó con el nombre de Tarta de manzana de la abuela Lola, porque siempre la hacía ella. Le gustaba contar con pinches de cocina, que normalmente éramos mi hermana o yo, y a mí me encantaba formar parte del equipo repostero porque me lo pasaba bomba ayudando a mi abuela. Hoy en día contamos con muchos aparatitos que nos hacen más sencillo preparar este tipo de receta, pero cuando yo la hacía con mi abuela había que currárselo más: moler la almendra en un molinillo manual, batir las claras a punto de nieve "a pulso" (todo un reto eso de aguantar batiendo sin relevos) y mezclar a mano. Seguramente esa "currada" que tenía antes preparar esta tarta ha contribuido a que la guarde con tanto cariño en mi recuerdo y a que hoy, día en el que mi abuela hubiera cumplido 100 años, me decida a compartirla en el blog. Ni que decir tiene que además está buenísima.


Ingredientes (para un molde de 26-28 cm):
Para la base: 
- 225 gr de almendra (puedes darle un toque amargo añadiendo 3 o 4 almendras amargas)
- 150 gr de harina
- 150 gr de azúcar
- 150 gr de mantequilla
- 1 pizca de sal
- 2 yemas

Para el relleno:
- 2 manzanas (si son reinetas mejor)
- 1 vaso de agua
- 3 cucharadas de azúcar

Para la cobertura: 
- 3 manzanas
- 2 claras
- Almíbar de manzana (lo conseguiremos del relleno)


Preparación:

1. Mi abuela siempre me decía que el primer paso de cualquier receta es lavarse las manos, pero yo estoy segura de que a estas alturas eso lo tenéis superado. Así que empezaremos por preparar el relleno que consiste en una especie de compota de manzana poco hecha. Pelamos dos manzanas, las partimos a cuadritos chiquititos y las ponemos a cocer con un vaso de agua y tres cucharadas de azúcar hasta que se ablanden las manzanas.

2. Preparar los ingredientes de la base: separar las claras de las yemas, moler la almendra y pesar el resto de los ingredientes. Preparar el molde que vayamos a utilizar untándolo de mantequilla o poniéndole en el fondo un papel de hornear (yo prefiero esta opción).

3. Sobre la encimera de la cocina mezclamos la harina, el azúcar y las almendras molidas. Hacemos un volcán y en su interior añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y las dos yemas de huevo. Con cuidado vamos mezclando los ingredientes hasta que queden bien mezclados, quedará una masa muy pringosa (os alegraréis de tener preparado ya el molde). Extender la masa de manera uniforme sobre el molde apretando y distribuyendo con los dedos.

4. Una vez que la manzana se haya ablandado la ponemos a escurrir en un colador y reservamos el almíbar que ha formado. Extendemos la manzana cocida sobre la base de la tarta.

5. Pelamos y descorazonamos las manzanas y las hacemos gajos finitos (como las patatas a lo pobre). Decoramos la tarta poniendo la manzana en círculos concéntricos.

6. Precalentamos el horno a 180ºC. Mientras se calienta montamos las claras a punto de nieve. (Este paso era súperemocionante  para mí, primero porque en mi afán de superación intentaba batir las claras a punto de nieve yo sola, sin ayuda y sin relevos, a base de darle alegría al tenedor con el que batía y sufrimiento a mis musculillos de los brazos. Y la parte emocionante de la receta era cuando mi abuela ponía a prueba mi trabajo comprobando si las claras estaban realmente a punto de nieve dándole la vuelta al plato. Para mí este momento era casi mágico porque ¡no se caían!). Una vez montadas le añadimos 5 o 6 cucharadas del almíbar de manzana poco a poco (le daremos dulzor y sabor a manzana  a las claras).

7. Extendemos las claras sobre la tarta repartiéndolas bien. Hornear a 170-180 ºC (dependiendo del horno) con calor arriba y abajo durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo le quitamos el calor superior al horno, tapamos la tarta con papel de aluminio (para que no se quemen las claras) y horneamos unos 20-25 minutos más.

Esta tarta se puede tomar fría o templada.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Tarta de mousse de turrón

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Este año hemos materializado la frase de "Navidad cayó en agosto", y no porque hiciera fresquito precisamente (pese a las poco acertadas predicciones de un señor del tiempo francés). Es que este año para el cumple de mi marido me apeteció hacer una tarta de turrón. A cada uno le da por una cosa, y a mí este año me apetecía esta tarta. Y es que el turrón también está rico en agosto, oye.

Si algo he aprendido con esta receta es que hay que esconder una (o dos) tableta(s) de turrón de Jijona durante las navidades para rescatarla y disfrutarla a lo largo del año.

La receta la encontré en www.recetasparatorpes.com (es que cuando llega el calor me tengo que ir a lo sencillo, que mis neuronas no carburan bien, jeme), pero el topping de crocanti lo cogí de javirecetas, que también elabora su propia versión de la tarta de turrón.

Pues con esta tarta fresquita le deseamos feliz cumpleaños a mi marido.

Ingredientes (para un molde de 22 cm de diámetro):

Para la base:
- 130 gr de galletas maría
- 60 gr de mantequilla fundida
- 1 cucharada de cacao en polvo (yo utilicé Valor)

Para el relleno: 
- 300 ml de nata para montar bien fría
- 75 gr de azúcar glas
- 4 1/2 hojas de gelatina
- 180 ml de leche entera
- 30 ml de agua
- 150 gr de turrón de Jijona

Para el crocanti:
- 4 cucharadas de almendras crudas picadas
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharada de azúcar


Preparación:
De la base:
1. Triturar las galletas hasta reducirlas a polvo utilizando alguno de los siguientes sistemas: picador, mortero, introducir las galletas en una bolsa zip y romper las galletas con el rodillo (os recomiendo la primera).
2. En una fuente honda mezclar las galletas con la cucharada de cacao en polvo y añadir la mantequilla derretida. Mezclar bien para que se empapen todas las galletas.
3. En un molde desmontable de 22 cm poner sobre la base papel de hornear y apresar con los laterales. Extender la mezcla de galletas sobre la base y apretar con cuidado con el revés de una cuchara de manera que quede un fondo compacto y uniforme. Meter en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

Del relleno:
1. En un vaso con agua fría poner a hidratar la gelatina.
2. Mientras se hidrata la gelatina, poner la leche junto con el turrón troceado a deshacer en un cazo a fuego medio, moviendo continuamente para que no se pegue. Dejar cocer durante cinco minutos. Si el turrón no ha quedado bien deshecho se puede pasar la batidora para dejarlo más fino.
3. Escurrir la gelatina hidratada y añadirla a un bol en el que habremos puesto 30 ml de agua caliente. Mover bien y deshacer. Añadir el batido de turrón a la gelatina y mezclar.
4. Montar la nata fría en un recipiente (preferiblemente metálico y previamente enfriado con agua e hielo) y cuando coja algo de consistencia añadir el azúcar glas. Terminar de montar. OJO: Como al mezclar la crema de turrón con la nata seguiremos moviendo, esto continuará el proceso de montado de la nata. Si nos excedemos montándola al final se nos cortará, por lo que que es conveniente quedarse más bien un poco cortos que pasarse montando la nata).
5. Mezclar con cuidado la nata y la crema de turrón hasta que quede una mezcla homogénea. Volcar sobre el molde que teníamos en el frigorífico. Sujetar con ambas manos el molde y golpear suavemente sobre la encimera para ayudar que la mezcla se reparta bien y no nos queden burbujas . Enfriar.

Del crocanti:
1. Pelar las almendras y picarlas con el cuchillo o con una picadora.
2. En una sartén con una cucharada de aceite de oliva tostar ligeramente la almendras a fuego lento. Cuando empiecen a oler a almendra tostada añadir el azúcar y mover bien hasta que ésta se derrita. Volcar sobre un plato y dejar enfriar.
3. Una vez frío el crocanti espolvorearlo sobre la tarta. Si lo hacemos en las primeras horas, cuando la mousse todavía no tiene consistencia dura el crocanti quedará pegadito.
4. Poner las velas, cantar cumpleaños feliz, soplar y devorar.




jueves, 18 de abril de 2013

Tarta de mousse de arroz con leche

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Vuelvo a la carga con una receta dulce. Es la tarta que preparé para mi último cumpleaños y que decidí repetir para el de mi suegra (gran aficionada y experta en arroz con leche). Normalmente es mi hermana Alma de azúcar la que se encarga de prepararme la tarta en mi cumpleaños, pero este año tenía una pequeña y preciosa ocupación que atender.

Cuando estuve pensando qué tarta preparar me acordé del arroz con leche, y una cosa llevó a la otra hasta que salió elegida esta tarta. Estuve buscando en la red y encontré distintas versiones (definitivamente no he inventado nada) que al final yo he adaptado. Pero me he basado fundamentalmente en el arroz con leche que prepara javirecetas para su propia mousse de arroz con leche y en la receta de mousse de Tomillo, laurel y otras cosas de comer.

El resultado fue esta tarta que hoy os presento blanquita, fresquita  y con la que ya he podido disfrutar de dos estupendas tardes en familia. Esta tarta es mejor prepararla de una día para otro para que la mousse coja la consistencia adecuada.

Con las cantidades que vienen en esta receta y para un molde de 26 cm probablemente os sobren dos vasitos de arroz con leche y otros dos de mousse de arroz con leche.




Ingredientes:
Para la base:
200 gr. galletas napolitanas (con el toque de canela que tienen le van estupendas)
85 gr. mantequilla

Para el arroz con leche:
100 gr. de arroz redondo
1 litro de leche entera
125 gr. de azúcar
2 ramas de canela
Piel de un limón

Para la mousse:
400 gr. de arroz con leche
1 vaso de leche
6 hojas de gelatina
500 ml. de nata de montar
4 claras de huevo
5 cucharadas colmadas de azúcar
Canela en polvo
Ralladura de medio limón


Preparación:
De la base:
1. Triturar las galletas. Para ello puedes utilizar una picadora (la opción más cómoda), el mortero (la opción más deportiva) o una bolsa y un rodillo (la opción más ortopédica). Las tres funcionan.
2. Fundir a potencia floja la mantequilla en el microondas y añadir a las galletas picadas. Mezclar bien hasta que queden bien impregnadas.
3. Forrar la base de un molde desmoldable (valga la redundancia) de 26 cm de diámetro con papel de hornear. Fijar la base con el aro de manera que el papel quede bien estirado. Volcar la mezcla de galletas y repartir de manera uniforme por todo el fondo del molde. Compactarlo bien y meter en el frigorífico.

Del arroz con leche:
1. En una olla poner a cocer a fuego medio la leche con el azúcar, la canela y la cáscara de limón. Mientras tanto poner el arroz en un colador y lavarlo bajo el grifo del fregadero hasta que pierda el almidón (el agua tiene que salir limpia).
2. Cuando la leche empiece a hervir añadir el arroz y cocer a fuego medio-bajo durante unos 50 minutos. Tiene que quedar espesito aunque con un poco de líquido. Cortar el fuego, "pescar" las pieles de limón y la canela y dejar enfriar.

De la mousse:
1. Poner en remojo en agua fría las hojas de gelatina. Calentar el vaso de leche y añadirle la gelatina rehidratada y escurrida. Mover bien hasta que quede disuelta.
2. En el vaso de la batidora poner el arroz con leche y el vaso de leche con la gelatina. Batir hasta que quede una mezcla bien fina.
3. Montar las claras a punto de nieve. Añadir la canela y la ralladura de limón y terminar de montar. Reservar.
4. Montar la nata y a mitad del proceso añadirle el azúcar. Tiene que quedar bien firme.
5. Sobre un bol grande colar la mezcla de arroz con leche, desechando lo que quede en el colador (granitos de arroz mal triturados, restos de piel de limón o trozos de canela). Añadir las claras montadas a punto de nieve y mezclar con suavidad y movimientos envolventes.
6. Añadir la nata montada y continuar moviendo con suavidad hasta que quede una mezcla homogénea. Volcar sobre la base de galletas. Si es mucha cantidad se puede reservar parte de esta mousse y poner en copas individuales (nos daremos otro homenaje en otro momento). Refrigerar.
7. Para el momento de servir: Con ayuda de un cuchillo separar la mousse del lateral del molde. Para que no le queden señales lo mejor es meter el cuchillo e ir girando el molde hasta completar el círculo. Abrir el aro y retirarlo. Depositar la tarta sobre el plato en el que se va a servir. Si no puedes retirar el papel, corta todo el trozo que queda visible alrededor y ten cuidado a la hora de servir la tarta. Decorar al gusto.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Tarta de queso y Mars

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En una de mis incursiones a Alemania me compré un libro de tartas de queso que tenía una pinta estupenda. Las tartas son en general muy apetitosas pero había una que me entró especialmente por los ojos y es ésta que hoy os presento. Esta tarta requiere un ejercicio de superación de remordimientos, porque es una auténtica bomba energética, y de autoconvencimiento del ejercicio que vas a hacer a la semana siguiente para quemar todas estas calorías (que luego ya veremos si lo cumplimos). Pero superadas estas dos fases todo lo demás es bastante sencillo y placentero. Estoy segura de que si la probáis os encantará.

Es de los tipos de tarta de queso que no requieren horno y que van ganando cuanto mayor es su reposo, así que si tienes alguna celebración o algún invitado a casa puedes dejarla hecha el día anterior. La tarta se compone de una doble capa de queso y trocitos de chocolatinas Mars, bañada cada una de ellas con una salsa de caramelo y otra de chocolate. ¿Cómo os habéis quedado?

Yo la preparé para celebrar el cumpleaños de mi cuñada y el resultado fue todo un éxito, así que no quiero dejar de compartirla con vosotros. Ánimo y a por ella.


Ingredientes:
Para la base:
-250 gr. de galletas Digestive de chocolate
- 90 gr. de mantequilla a punto pomada.
- 2 cucharadas de cacao en polvo (yo utilicé Valor)

Para el relleno:
- 500 gr. de queso de untar (tipo Philadelphia)
- 110 gr. de azúcar glas
- 300 gr. de nata para montar
- 180 gr. de chocolatinas Mars
- 6 hojas de gelatina
- 1/2 vasito de leche

Para la salsa de caramelo:
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- 20 gr. de mantequilla
- 2 cucharadas de nata para montar (se las podemos robar a la nata del relleno)

Para la salsa de chocolate:
- 50 gr. de chocolate con leche
- 2 cucharadas de nata para montar (si no se mosquea el relleno le volvemos a robar un poco de nata)

Preparación:
1. Con una picadora, Thermomix, un mortero o un rodillo de cocina trituramos las galletas hasta que queden hechas polvo, le añadimos la mantequilla y el cacao en polvo y mezclamos bien con un tenedor. Repartir la mezcla sobre el fondo y los bordes de un molde desmontable de unos 21 cm de diámetro, presionando bien la mezcla para que quede compacta y uniforme. Meter en el frigorífico al menos 30 minutos, mientras preparamos el relleno y las salsas.

2. En una sartén pequeña calentar a fuego bajo la mantequilla, el azúcar moreno y las dos cucharadas de nata hasta que el azúcar quede bien disuelto y se forme una crema de caramelo. Cortar el fuego y dejar enfriar.

3. En una cacerola poner el chocolate con dos cucharadas de nata y calentar a fuego lento hasta que el chocolate se derrita y quede una salsa uniforme. Dejar reposar.

4. Poner las hojas de gelatina en remojo en agua hasta que queden bien hidratadas, unos 5-7 minutos. Escurrir y desleir en medio vasito de leche caliente. Dejar enfriar un poco.

5. En un bol y con ayuda de unas varillas batir el queso y el azúcar durante unos minutos, añadir la gelatina diluida en leche y batir un poco más. En otro bol montar la nata y añadirla posteriormente a la mezcla de queso junto a las chocalatinas picadas en trocitos. Mezclar con ayuda de una lengua de cocina .

6. Verter la mitad de la mezcla de queso sobre la base de galletas. Cubrir por encima con la mitad de las salsas de caramelo y chocolate. Extender éstas con una tenedor. Repartir la otra mitad de la mezcla de queso procurando dejar la superficie bien lisa.

7. Finalizar cubriendo con el resto de salsas de chocolate y caramelo poniéndolas de forma decorativa. Yo puse las salsas en dos biberones de cocina y fui haciendo círculos concéntricos alternando ambas salsas hasta llegar al centro. Finalmente y con ayuda de un tenedor puesto de canto fui haciendo líneas desde el centro hacia el exterior arrastrando ligeramente las salsas para que quedara esta terminación tipo "tela de araña". No obstante le podéis dar el toque final que a vosotros más os guste. Si no os queréis complicar podéis hacer una decoración tipo maraña mezclando ligeramente con el cuenco de la cuchara las salsas, dejando que se aprecien los dos colores.

8. Dejar enfriar al menos 3 horas.

jueves, 25 de agosto de 2011

Tarta de queso

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Pues por fin estoy aquí de nuevo, qué ganas tenía ya de volver a darle algo de ritmo al blog. Y es que he estado más de un mes con el brazo derecho escayolado y sin poder, entre otras cosas, cocinar. Han sido unas semanas pesadas entre escayola y rehabilitación, en las que las limitaciones de no contar con mi mano derecha (soy diestra) a veces me desesperaban y me encorajinaban por aquello del quiero pero no puedo. Pero he descubierto que tengo otras muchas manos derechas que me han facilitado mucho la vida: la familia, los amigos pero sobre todo mi marido. Él ha estado día tras día cuidándome, ayudándome, animándome y sustituyéndome en algunas tareas. Y es que suplantar la mano derecha de otra persona no es tarea fácil. Así que para él especialmente, pero también para todos los que me han cuidado y mimado (padres, suegros, hermanos, cuñados, sobrinitos y amigos) ¡MUCHAS GRACIAS!

Como veréis, poco a poco me voy introduciendo en las últimas tecnologías y desde hace unos días cuento con twitter en el blog, con él podré descubrir a otros muchos cocinillas que disfrutan tanto como yo en la cocina. Espero también poder darme a conocer entre gente a la que le pueda interesar lo que yo hago, por ello os pido a vosotros vuestra colaboración retwitteando aquellas recetas que creáis puedan gustar a vuestros contactos. Entre todos podemos hacer que aumente la comunidad de golosos.

Como la vuelta a la actividad bloguera me resulta un momento dulce, hoy os traigo esta tarta o pastel de queso que tiene mucho éxito allá por donde va. ¿Tarta o pastel? Esa es la cuestión. Me he preguntado cuál de las dos es realmente, he buscado en internet sin encontrar una respuesta satisfactoria e incluso he descubierto que en Alemania se hacen la misma pregunta: ¿cuál es la diferencia entre Torte y Kuchen? Así que si alguien lo sabe que me explique por favor la diferencia. Pues a lo que vamos, es una tarta supersencilla, jugosa, nada pesada y no muy dulce, sólo lo justo, pero que es un disfrute con cada bocado. ¿Os animáis a probarla?



Ingredientes:

- 250 gr queso fresco (tipo Burgos)
- 200 ml nata líquida
- 4 huevos
- 1 yogur natural
- 2 medidas (del vasito del yogur) de leche
- 1 medida de azúcar
- 1 medida de harina de repostería
- 1 cucharadita de azúcar vainillado (edito para añadir este ingrediente que había olvidado y que le da un sabor especial)


Preparación:

Precalentar el horno a 200 ºC. Untar el molde que vayáis a utilizar con mantequilla y espolvorearle harina. Para este pastel a mí me gusta utilizar un molde redondo desmoldable de 26 cm, en la base pongo papel de hornear que fijo con el aro desmoldable. Así me resulta más fácil de desmoldar luego y de pasar a una fuente o plato de servir.

Ahora viene la parte en la que tenemos que tomar una decisión importante: ¿complicarme un poquiiiiiiiito o no?:
- Si has elegido la opción 1, o sea, complicarte, tendrás tu recompensa: Separa las claras de las yemas y bate las primeras a punto de nieve (ésta era toda la complicación del asunto). En otro bol batir con la batidora de mano el resto de los ingredientes hasta que quede una mezcla fina y líquida. Añadir las claras montadas mezclando con movimientos envolventes pero con cuidado para que no se bajen. El resultado final tendrá una textura un poco abizcochada en la parte superior al subir parte de las claras a la superficie. En general suele gustar más preparada de esta manera.

- Si has elegido la opción 2, o sea, no complicarte: Bate todos los ingredientes juntos hasta que quede una mezcla fina y líquida. Aquí también tendrás una pequeña recompensa que se llama 10 minutos de tiempo, que en los tiempos que corren no es moco de pavo.

(Independientemente de si has elegido una u otra opción) Vierte la mezcla en el molde engrasado y hornea durante unos 35-40 minutos, aunque esto depende de cómo sea el horno y por supuesto de la forma y tamaño del molde que utilices. Para comprobar que está bien cocida, introduce un palillo en el pastel y comprueba que no le quedan grumos adheridos. Cuando salga el palito húmedo pero no pringoso, limpio, estará lista vuestra tarta.

Apaga el horno y abre un poco la puerta, no la abras del todo para que no se impresione, ya que por todos es sabido que las tartas de queso son muy asustadizas. Pasados cinco minutos sacar del horno y dejar enfriar unos 10 minutos, pasados los cuales será el momento de pasar la tarta a un plato donde luzca mucho más bonita. Servir bien fría, mejor de un día para otro. Se puede tomar tal cual o acompañada de alguna mermelada o sirope, esto le dará un complemento de sabor más dulce.

Espero que la disfrutéis.

domingo, 9 de enero de 2011

Nutella Cake o chocolate elevado al cubo

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El otro día tuve el honor y la responsabilidad de preparar la tarta de cumpleaños de mi sobrino. ¡Once años ya! Cómo pasa el tiempo... El caso es que me hacía ilusión prepararle la tarta y más, cuando sus papis este año no podían estar con él, bastante atareados los pobres en otros menesteres. Tenía que ser una tarta especial.

Encontrar una tarta para mi sobrino que sea de su gusto no es difícil (tiene buena boca), sobre si entre sus ingredientes se encuentra el chocolate. Pensé preparar la tarta Guinnes (recomendada por mi hermana) aún a riesgo que otro de mis sobrinos, más chiquitín, se horrorizara temiendo que le salga bigote. Y es que, según él, los niños no pueden beber vino (o similares) porque les sale bigote. En fin, que buscando la receta en la web Food&Cook, recomendada por mi hermana, me encontré con la Nutella Cake, que el requisito del chocolate lo cumple a la perfección, ya lo veréis...

El resultado, espectacular; y prueba de ello es el beso que me dio otra sobrina para expresar lo que le había gustado. Si queréis daros un homenaje a base de chocolate, esta es vuestra tarta.


Ingredientes:

Para la masa:
- 6 huevos
- 125 gr. mantequilla
- 400 gr. Nutella
- 100 gr. avellanas trituradas
- 100 gr. chocolate Nestlé Postres o similar
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de licor

Para la cobertura:
- 125 gr. chocolate Nestlé Postres o similar
- 125 ml. nata de montar
- 1 cucharada de licor


Preparación:

Separar las claras de la yemas, montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal y reservarlas. Derretir el chocolate al baño María o en el microondas y reservar.

Batir la Nutella con la mantequilla hasta que quede una mezcla homogénea, añadir entonces el licor (si es de avellana tipo Frangelico mejor). Añadir las yemas de huevo y las avellanas. Yo utilicé un paquete de avellanas molidas que compré en el Aldi con alguna de las ofertas que periódicamente salen. Añadir el chocolate fundido y cuando esté la masa bien mezclada añadir las claras poco a poco, utilizando en este caso una lengua o una cuchara en lugar de la batidora o amasadora (se bajarían las claras). La idea en este caso es mezclar, no batir, para que el aire que tienen las claras montadas a punto de nieve le proporcionen esponjosidad a la tarta.

Engrasar un molde y verter la masa dentro. Yo utilicé un molde desmontable de 26 cm y lo hice de la siguiente manera: Separar las dos partes del molde, untar de mantequilla los laterales y colocar un papel de hornear sobre el fondo del molde. Armar las dos partes, pillando el papel con el aro desmontable. De esta forma, cuando desmoldemos separaremos con facilidad el aro, y la base de la tarta no habrá quedado pegada al fondo del molde sino al papel de hornear, que despegaremos simplemente tirando de él.

Hornear a 180 ºC (horno previamente calentado) con calor arriba y abajo durante unos 40 minutos. Yo suelo empezar a comprobar el estado de cocción de las tartas cinco minutos antes del tiempo previsto en las recetas para evitar que se cueza demasiado. Para ello utilizo un palillo de madera para hacer brochetas, pincho la tarta por la zona del centro y si sale limpio (sin masa cruda pegada) apago el horno y saco la tarta. Pasados diez minutos, que ya estará más fría, asentada y será menos frágil, la desmoldo y la dejo enfriar sobre una rejilla.

Mientras la tarta se enfría se puede ir preparando la cobertura. Para ello ponemos los ingredientes en un cazo a fuego medio, moviéndolos hasta que el chocolate se derrita y quede bien mezclado con los otros ingredientes. Retirar del fuego y dejar templar y espesar un poco. Verter la crema de chocolate sobre el bizcocho, con cuidado de que no se derrame. Decorar a nuestro gusto. En la receta original lo hacen con 100 gr de avellanas enteras que previamente han sido tostadas en una sartén a fuego medio durante unos 4 minutos. Yo sólo le puse las velas.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tarta Tatín

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Aún puedo recordar el día en que probé por primera vez esta tarta. Fue una tarde en Sevilla, en una cafetería que había en la plaza de la Alfalfa. No era la que tenía el aspecto más atractivo, pero tenía un no sé qué que me pedía que me la comiera... y me la comí.
De vuelta a mi casa tuve que buscar la receta para prepararla y siempre que la hago recibo montones de elogios de los invitados. La preparación es de lo más secilla, los ingredientes pocos y baratos, pero el resultado es genial.
Una de las cosas características de esta tarta es que se prepara del revés, poniendo el relleno debajo y la base arriba, para al final voltearla. Bueno, así se prepara la tarta Tatín.

Ingredientes:
- 1 kg de manzanas aproximadamente (tipo Golden, por ejemplo)
- 100 gr azúcar
- 1 lámina de hojaldre
- mantequilla

Preparación:
Estirar la masa de hojaldre y, utilizando el molde que vamos a emplear para la tarta por su parte de mayor diámetro, cortar la masa dejando que esta sobresalga algunos centímetros. Es decir, cortar el hojaldre de un diámetro algo mayor que la parte de mayor diámetro del molde. Reservar.
Encender el horno a unos 200 ºC si es con calor inferior y aire, o a 220ºC si es con calor superior e inferior.
Untar el fondo y paredes del molde con una cantidad generosa de mantequilla. Espolvorear el azúcar cubriendo de manera regular el fondo del recipiente.
Pelar las manzanas y descorazonarlas, partirlas en tercios o cuartos e ir colocándolas en círculos concéntricos sobre el molde, bien apretaditas porque luego encogerán y quedarán huecos. Rellenar los espacios que queden con trozos de manzana.
Una vez colocadas las manzanas, poner al fuego el molde para que el azúcar comience a deshacerse. Cuando empiece a caramelizarse por el centro se retirará del fuego.
Meter el recipiente en el horno durante unos 10 minutos. Sacar y colocar el hojaldre sobre las manzanas, remetiendo los filos que sobresalen. Pinchar con un tenedor toda la superficie del hojaldre para permitir que salga la humedad que generen las manzanas.
Volver a meter en el horno hasta que el hojaldre quede dorado y crujiente (aproximadamente 12-15 minutos). Sacar del horno y dejar reposar unos segundos. Voltear utilizando un plato o fuente de diámetro mayor. Aquí hay que tener mucho cuidado de no quemarnos, porque tanto el molde como el caramelo que se ha formado están muy calientes. Pero debemos dar la vuelta en seguida a la tarta porque este caramelo al enfriarse dificultaría el que le diéramos la vuelta a la Tatín.
El resultado es una masa de crujiente hojaldre, cubierta de manzanas cocidas que a su vez están bañadas por un caramelo con jugo de las manzanas. Delicioso.




Algunos consejos:
- El molde a utilizar: debe aguantar y ser apto tanto para poner al fuego como al horno. Como yo tengo placa de inducción hago la tarta en una cazuela con el fondo y las asas metálicas que luego puedo meter al horno. Una buena opción para quien tiene vitrocerámica es una fuente redonda de pyrex.
- El hojaldre: el 50 % del valor de esta tarta lo tiene el hojaldre, que debe quedar crujiente y haciendo hoja. Yo recomiendo el que venden en Lidl.
- El momento de prepararla: es una tarta que gana mucho si se toma caliente o templada. A mí me gusta prepararla justo antes de que lleguen los invitados. El olorcillo que queda por la casa es delicioso.
- El acompañamiento: ninguno. Una auténtica Tatín hay degustarla sola. Tanto la manzana como el hojaldre tienen un sabor suave que al lado de un helado o una crema de vainilla se perdería.

lunes, 16 de agosto de 2010

Tarta de Santiago

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Hace unos días estuvimos celebrando en la familia el día de Santiago, y qué mejor forma de hacerlo que con la tarta que lleva su nombre. Con anterioridad ya la había preparado pero siempre utilizando recetas diferentes, pero para esta vez yo quería preparar una auténtica tarta de Santiago. Y javirecetas me dio la solución con su referencia a un BOE de 2006 en el que se publica la solicitud de registro de la Indicación Geográfica Protegida "Tarta de Santiago". En el mismo se indican los ingredientes de la tarta así como las proporciones mínimas de cada uno de ellos: al menos el 33 % del peso de almendra, al menos el 33 % de azúcar, al menos el 25 % de huevo, ralladura de limón y vino dulce, aguardiente o brandy.

Así que equipada con mi calculadora, lápiz y papel me fui a la cocina a hacer las cuentas. Éste fue el resultado.




Ingredientes:

- 4 huevos (pesaron 288 gr.)
- 300 gr. de almendra cruda
- 300 gr. de azúcar
- 3 gr. de canela


Preparación:

Poner las almendras en la picadora y triturar hasta que queden muy finas, hechas polvo. Volcar en una fuente y añadir el azúcar, la canela y el licor (yo no le puse porque no tenía nada adecuado). Mezclar bien estos ingredientes y finalmente añadir los huevos y mezclar con un tenedor o una cuchara (¡no batir!).

Engrasar un molde de unos 24 cm de diámetro y volcar la masa encima, extendiéndola de manera regular por todo el molde con ayuda de una lengua.

Meter en el horno precalentado. Yo la tuve 30 minutos a 180 ºC con calor superior e inferior.

Una vez cocida y fría, desmoldarla y decorarla con azúcar glas utilizando una plantilla con la característica cruz de Santiago.