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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Apfelstreuselkuchen o pastel de manzana alemán

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Esta palabra tan larga e impronunciable que tiene el título del post (Apfelstreuselkuchen) es en realidad la unión de tres palabras: Apfel (manzana), Streusel (cobertura granulada tipo crumble) y Kuchen (pastel). ¿A que ahora queda más clara la cosa? Y es que a los alemanes les encanta juntar palabras, yo creo que para reirse de los que intentamos chapurrear alemán porque nos falta el aire para decir esas palabras tan complicadas. Pero si lo de juntar palabras es muy típico de los alemanes hacer pasteles y dulces con manzanas lo es todavía más (un claro ejemplo es el Apfelstrudel). Así que ya que ha llegado el otoño y estamos en plena época de manzanas tenemos que aprovecharnos y disfrutar de este producto en su mejor momento.

Para hacer esta receta utilicé unas manzanas pequeñitas "Initial" (las de la izquierda de la foto) pero muy ricas que compré en una tienda ecológica que hay en Jaén. Se llama Tierras Vivas y llevan ya algo más de dos añitos abriéndose camino y luchando con su proyecto de sacar adelante un negocio unido a un gran compromiso social y medioambiental, compromiso que también está presente en la historia de cada uno de los productores que les surten. Puedes conocer algunas de estas experiencias y filosofía de vida de productores aquí. Os animo a que visitéis su página web, seáis o no de Jaén, porque las cuestiones que se plantean en ella creo que son muy interesantes y deberían hacernos reflexionar a todos sobre la huella que dejamos en el mundo con cada cosa que hacemos y/o consumimos. Me gusta además la forma positiva que tiene de plantear las cosas, puesto que más que hacerte sentir mal por aquellas cosas que hacemos y que podríamos mejorar transmiten un mensaje más positivo y constructivo: la posibilidad de hacer cosas a nivel individual que tendrán efectos a otros niveles. Bueno, no quiero ser muy cansina, pero si le echáis un vistazo me encantaría que me contárais qué os ha parecido.


Y respecto a este pastel decir que nos ha gustado a todos mucho, porque cada una de sus cuatro capas (base, manzana, natillas, cobertura)  aporta algo que en conjunto resulta muy equilibrado y delicioso. Es algo parecido a la Tarta de manzana de mi abuela Lola que os enseñé aquí. Una y otra receta saben a hogar, a calentito.



Ingredientes:
Para la base:
- 155 gr de harina de repostería
- 1 cucharada de azúcar
- 80 gr de mantequilla blandita
- 1 yema de huevo
- 2 o 3 cucharadas de agua fría

Para el relleno:
- 3 manzanas algo ácidas (yo utilicé 10 u 11 al ser pequeñitas)
- 20 gr de mantequilla
- 4 cucharadas de azúcar
- 2 huevos
- 185 ml de nata muy grasa
- 1 cucharadita de vainilla

Para la cobertura (Streusel):
- 60 gr de harina
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- 40 gr de nueces picadas
- 40 gr (aprox) de mantequilla


Preparación:
1. Empezamos con la base. Aquí os ofrezco dos posibilidades:

  • A mano: En una fuente mezclar la harina y el azúcar. Añadir la mantequilla, la yema y 2 cucharadas de agua (añadiremos otra si vemos que la masa lo necesita). Ir mezclando los ingredientes con las yemas de los dedos, pellizcando y tratando de desmenuzar el contenido de la fuente. Conforme se vayan integrando los ingredientes la masa quedará más húmeda y se podrá formar una bola con facilidad.
  • Con el vaso accesorio picador de la batidora: Es el método que yo he utilizado porque es muy cómodo. Se ponen todos los ingredientes en el vaso picador a baja potencia y se bate hasta que empiece a formarse una masa. Los ingredientes irán pasando por distintas fases: polvo, migas y finalmente masa. 
2. Forrar una fuente de horno cuadrada de aproximadamente 20x20 cm. Extender la bola de masa entre dos papeles de hornear (o en papel film) utilizando un rodillo. Cortar la masa en cuadrado y colocarla sobre la fuente de hornear. Metemos en el frigorífico durante 20 minutos. Encender el horno a 190 ºC para que se vaya calentando.

3. Mientras se enfría la masa empezamos con el relleno. Pelar las manzanas y partirlas en cuadritos pequeños y colocarlas en un cazo. Añadir 2 cucharadas de azúcar y la mantequilla. Cocer tapadas durante 15 minutos y luego destapadas 5 minutos más aproximadamente (hasta que queden blanditas y se chafen con una cuchara).  Cortar el fuego, volcar sobre un escurridor y dejar enfriar. Reservar el caldito que haya quedado al escurrir las manzanas.

4. Sacar la masa del frigorífico, cubrir con papel de hornear y ponerle algún peso encima. Bajar la temperatura del horno a 180ºC y hornear durante 15 minutos. Quitar entonces el peso y el papel que pusimos sobre la masa y continuar horneando durante 5-10 minutos más, hasta que empiece a dorarse la masa.

5. Mezclar la nata, los huevos, las dos cucharadas de azúcar restantes y el aroma de vainilla. Añadirle el jugo de la cocción de las manzanas.

6. Extender sobre la base del pastel las manzanas de manera uniforme y volcar encima la mezcla batida que hemos preparado. Hornear otros 20 minutos (hasta que la superficie se note algo cuajada).

7. Para preparar el Streusel mezclar con una cuchara la harina, el azúcar moreno y las nueces. Añadir la mantequilla cortada a cuadritos e ir desmenuzándola con las yemas de los dedos. La idea es que quede una mezcla arenosa y que forme pequeñas bolitas. Si queda excesivamente suelta se puede añadir algo más de mantequilla. Repartir de forma uniforme sobre el pastel y volver a hornear 15 minutos.

8. Una vez fría la masa se parte en 16 cuadrados y se sirve.


Consejos:
1.  Esta receta está planteada para hacerla en un molde cuadrado y poder cortarla luego en porciones, pero se puede hacer igualmente en un molde redondo.

2. Si tienes un molde metálico mejor que mejor para esta receta, puesto que se hornea y dora mejor (yo la hice en fuente de pirex y le costó más trabajo dorarse).

3. Los restos de masa que sobren después de recortarla se pueden volver a unir y utilizarlos en algún molde más pequeñito que tengas o congelarlos para poder usarlos en otro momento. Yo los aproveché para hacer la tartaleta de la foto de más arriba.

4. Puedes aprovechar el horno para hacer otras cosas a la vez, puesto que es un pastel al que no le importa que abras el horno si es necesario (al contrario de lo que le ocurre a los bizcochos) y así se aprovecha mejor la energía.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Atún teriyaki

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Aprovechando estos últimos (esperemos) días de calor os presento una receta muy, muy fácil y diferente a lo que la mayoría de nosotros solemos comer. Se trata de una receta de atún teriyaki. Con ese nombre y ese origen japonés comprenderéis que no la pueda relacionar con ninguna anécdota de mi infancia ni con mi abuela, ni con sus hermanas, así que esta introducción va a ser más breve de lo habitual en mí.

Mi amiga Magda me había hablado en alguna ocasión de esta receta que ella suele preparar con frecuencia y que este verano, después de verla en un programa de Canal Cocina, me decidí por fin a preparar. La clave  es dar con un buen atún, fresco y rico. Se puede preparar con un lomo atún completo que luego cortaremos en filetes o como yo lo he hecho en esta ocasión, en daditos. Sirve como plato principal o como tapa. ¿Y el acompañamiento? Algo fresquito, una buena ensalada o ensaladilla es genial.



Ingredientes (para 2 personas):

- 300 gr de atún
- Salsa de soja (aproximadamente un vasito de los de vino)
- Semillas de sésamo blancas, negras o mezcla de ambas.
- Aceite para cocinar


Preparación:

1. Cortar el atún en dados de unos 2 cm de lado, salar ligeramente (no mucho porque la salsa de soja es muy sabrosa) y colocarlo en una fuente.

2.  Cubrir con salsa de soja, tapar con film transparente y macerar durante dos horas en el frigorífico. Mover de vez en cuando.

3. Sacar del frigorífico y rebozar los tacos de atún (o el lomo completo) en las semillas de sésamo.

4. Poner un poco de aceite en una sartén e ir marcando los tacos de atún (o el lomo) por todos lados.

5. Servir inmediatamente acompañado de, por ejemplo, una ensaladilla de tomate, cebolla y aguacate cortados en trocitos pequeñitos  y aliñados con sal, limón y aceite.



viernes, 29 de junio de 2012

Roma, masa de pizza y pizza barbacoa

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Hoy me reencuentro con mi blog y con todos aquellos que me seguís después de algún tiempo de retiro. A partir de ahora espero poder disponer del tiempo necesario para presentaros algunas nuevas recetas que espero con mucha ilusión enseñaros.

En mi luna de miel (hace ya casi cuatro años) estuve en Roma. Roma me parece una ciudad deliciosa tanto por el encanto y el arte apabullante que hay por doquier como por la apetitosa comida que allí se cocina. Cuando nosotros nos vamos de viaje somos un poco ansiosos y esperamos disfrutar al máximo de aquello que la ciudad nos puede ofrecer diferente a lo que tenemos en nuestra tierra. Nuestras jornadas en los viajes son mortales (de luna de miel también), empiezan con un buen madrugón y un gran desayuno que nos dé fuerzas para afrontar las caminatas del día, y cuando salimos a la calle exploramos a tope la ciudad: monumentos, iglesias, mercados, plazas, lugares con encanto y por supuesto también la oferta gastronómica. Los que hayáis estado en Roma sabréis que en este caso fue un gran reto para nosotros porque Roma tiene muchísimo para ver y comer. Es sorprendente ver todos los lugares señalizados para visitar, pero a mí casi que me impresionó más ver todos los restos arqueológicos arrumbados que había por todas partes, porque Roma tiene tanto, que no le cabe en los museos.

Para aquellos que estéis pensando en viajar Roma me gustaría haceros algunas recomendaciones:
  • Si podéis, viajad fuera de la época veraniega tanto para evitar el sofocante calor como las colas para visitar los monumentos. Nuestro viaje fue a final de noviembre y pudimos entrar a todos los sitios sin problemas, lo que nos dejó muy buen recuerdo. Si viajáis en verano, ¡madrugad!, porque aquí se cumple el dicho de que a quien madruga Dios le ayuda.
  • Es casi obligatorio visitar la Basílica del Vaticano y el Museo, y en él la maravillosa Capilla Sixtina. La Capilla Sixtina se disfruta especialmente si hay poca gente alrededor, para ello (de nuevo) madrugad y si podéis comprad las entradas por adelantado. Una vez que entréis en el museo id directos hacia la Capilla Sixtina. Para ello tendréis que atravesar muchas de las estancias que merece la pena visitar, pero vedlas con detenimiento en una segunda vuelta, ya que al salir de la Capilla Sixtina podéis iniciar de nuevo el recorrido por el museo.
  • Son también espectaculares el Coliseo, la Fontana de Trevi y el Panteón, pero Roma tiene también otros lugares no tan conocidos pero no por ello menos encantadores. Me viene a la memoria especialmente la Basíllica de San Clemente (via Labicana, 95). Bajo la iglesia actual hay una iglesia paleocristiana, bajo la que se encuentra un templo de adoración a Mitra. La sensación en este nivel más bajo es algo especial, entre mágico y espeluznante, pero no dejéis de visitarla, es muy bonita.
  • Es muy bonito también un paseo al atardecer junto al Tíber, las vistas del Vaticano desde el puente Sant´Angelo son una delicia.
  • Y hablando de delicias, hay dos recomendaciones fundamentales para el asunto gastronómico: la primera es comer un helado en San Crispino (Via della Panetteria, 42), cerca de la Fontana de Trevi. La otra recomendación gastronómica es comer una pizza en Da Baffetto. Es un sitio no muy lustroso, de esos en los que te sientan en una mesa larga en la que hay más gente (inconcebible en España) y eso después de hacer colas para comer una pizza. Pero es que la pizza es espectacular, finita y hecha en horno de leña, una maravilla. Tenéis dos establecimientos de Da Baffetto, ambos por la zona de la Piazza Navona (también muy recomendable): uno en la Via del Governo Vecchio, 114 y el otro en la Piazza del Teatro di Pompeo, 18.
Pues este viaje marcó un hito en mi vida pizzera. Los que me conocen saben que la pizza se ha convertido en una de mis humildes especialidades, y es que esta es una de las comidas "superagradecidas" para hacer en casa y que merecen la pena por el resultado tan bueno y sobre todo natural. Y es que desde aquellas bases para pizza congeladas y con agujeritos de mi infancia hasta las de hoy hemos avanzado bastante. No es que sea una gran devoradora de pizza, pero sí que reconozco que es un plato con el que disfruto y al que cada vez le exijo más. A la vuelta de mi viaje a Roma me empleé a fondo en la elaboración de pizza y hoy os presento mis avances y trucos. Espero que os sirvan.



Ingredientes para la masa (para tres pizzas):

- 450 gr harina de fuerza
- 20 gr levadura fresca de panadero
- 220 gr agua con gas (Vichy para los que no están sufriendo la crisis, del Lidl o Mercadona para el resto)
- 10 gr de sal
- 25 gr aceite de oliva
- 1 cucharada de azúcar


Ingredientes para el relleno barbacoa:

- 1/2 filete de pechuga de pollo
- Tomate frito casero
- Salsa barbacoa
- Mozzarella
- Cebolla
- Maiz
- Bacon



Elaboración de la masa:
  1. Disuelve la levadura en el agua ligeramente templada (la levadura es muy sensible a la temperatura, así que ¡cuidado!), añade el azúcar (es comidita rica para la levadura y hace que la masa se ponga gordita y dorada) a continuación añade el aceite, mezcla bien e incorpórala a la harina y la sal en una fuente. 
  2. Mezcla con los dedos haciendo círculos y luego amasa dentro de una fuente hasta que la masa se despegue de las paredes (quedará una masa basta), puede ser que necesites más agua o más harina, dependerá de las características de la harina utilizada, debe quedar una masa trabajable. Amasa sobre la encimera o sobre una tabla de madera (mejor) con suficiente harina para que no se pegue a las manos, verás que la masa va quedando más suavita.
  3. Haz una bola con la masa de pizza y déjala reposar al menos 4 horas (en invierno más, en verano menos) a temperatura ambiente y cubierta con un paño limpio y seco, en una superficie enharinada o en un cuenco que sea bien amplio para que tenga espacio para crecer. Verás que pasadas unas horas la masa ha crecido mucho y está llena de aire, al cogerla se desinflará pero no te preocupes, es lo normal.
  4. Llegado el momento de hacer las pizzas, basta con hacer las porciones y estirar la masa procurando que quede una base de pizza muy fina (mi reto es aprender a voltearla en el aire, pero progreso muy poco). Colócala sobre papel de hornear y déjala reposar mientras preparas los ingredientes del relleno (ayudará a que se formen burbujas en la masa durante la cocción). 
  5. Enciende el horno a 230 ºC y prepara los ingredientes del relleno. Cubre la pizza con los ingredientes que más te gusten, hornea entre 8 y 10 minutos hasta que quede dorada y crujiente y ¡disfruta!

Elaboración del relleno barbacoa (esto no es muy italiano):
  1. Corta a daditos chicos la pechuga de pollo. Salpiméntala y márcala en la sartén. Añade dos cucharadas de salsa barbacoa, mezcla bien y retira del fuego.
  2. Corta en juliana finita la cebolla. Pinta la base de la pizza con tomate frito y salsa barbacoa. Reparte la cebolla, la pechuga de pollo, la mozzarella cortada en lonchas, un poco de maiz dulce y unos trocitos de bacon. Riega ligeramente con un poquito de aceite de oliva virgen extra.
  3. Hornea a 230º C entre 8 y 10 minutos hasta que quede crujiente.




Consejos:

1. Yo utilizo una tercera parte de la masa. Esta masa congela perfectamente. Una vez mezclados los ingredientes de la masa de la pizza y amasada (antes del reposo), hacer las porciones y congelar la que no vayas a utilizar envuelta en film transparente. Al ser esta masa más fina y ligera y no cargarla en exceso de ingredientes podrás comer un trozo más grande sin que se te ponga pesada.

2. El secreto para que la masa quede crujiente es que ésta pierda la humedad que tiene, para ello unos consejillos de entrerecetas:

  • Lo más auténtico es utilizar una piedra de hornear, pero para las que no la tenemos hay otras alternativas. Calienta el horno con la bandeja que vas a utilizar para hornear de manera que ésta coja una buena temperatura (nivel inferior del horno).
  • Estira la masa sobre papel de hornear (irá absorbiendo parte de la humedad de la masa cuando la metas en el horno), coloca los ingredientes que te gusten encima y colócalo todo (pizza con ingredientes y papel de horenear) dentro del horno sobre la bandeja caliente (esto ayudará a la evaporación de agua). ¡Mucho cuidado con no quemarte!. 
  • Mi prueba para ver que tiene el punto crujiente (aparte del aspecto doradito) es levantar un poco la pizza cuando está en el horno y golpearla con los nudillos, si hace toc toc es que está en su punto.
  • Ponle poca salsa a la pizza (reducirás el líquido que pasa a la masa) y utiliza los ingredientes cortados muy finitos, ya que el tiempo de horneado de esta pizza es corto y no les dará tiempo a cocerse.
3. A mí me gusta utilizar mozzarella fresca, le da un gusto suave y rico. La puedes encontrar de vaca a buen precio (menos de 1 €) en Lidl o Mercadona, y de búfala (algo más de 2 € en El Corte Inglés).


miércoles, 22 de febrero de 2012

Plato alpujarreño sobre Rösti

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Hoy os presento la receta que preparó mi marido para la "V Convención de la Tapa" que celebramos un grupo de amigos hace unos días. Si quieres saber qué mas comimos pincha aquí.

A mi marido le tocaba preparar algo de un país que empiece con la S (como su nombre), así que se ingenió un hermanamiento entre Suiza y Spanien/Spain. El resultado fue este coqueto plato alpujarreño en miniatura colocado sobre un Rösti de patata. El Rösti es a Suiza lo que la tortilla de patatas a España, es el plato nacional suizo. De hecho es una especie de tortita a base de patata, pero los españoles le ponemos más gracia al asunto y le añadimos huevos. En ocasiones los suizos también se ponen flamencos y alegran sus patatas con cebolla, calabacín, bacon, hierbas aromáticas...

Según he leído parece haber cierta controversia entre los suizos sobre si se prepara friendo patata previamente cocida y rallada o friendo patata cruda rallada. Al parecer se ha llegado a un cierto acuerdo y en función de si se utiliza como plato principal o como acompañamiento de otro se utiliza cruda o cocida. Mi marido se decantó por la opción cruda y el resultado fue buenísimo pese a la sencillez del plato, tenía una textura crujiente por fuera pero tierna por dentro. Lo repetiremos seguro.



Ingredientes:

Para el Rösti (cinco unidades de unos 7 cm de diámetro):
-1 patata
- Sal y aceite de oliva virgen extra

Para el miniplato alpujarreño:
- Huevos de codorniz
- Pimientos de Padrón
- Minichoricillos frescos
- Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

1. Freir los pimientos a fuego medio hasta que queden blanditos. Sacarlos y freir los choricillos. Reservar.

2. Pelar y rallar una patata con un rallador grueso. Salar. Aceitar el fondo de una sartén e ir colocando porciones de patata (se puede utilizar un aro de emplatar para dar la forma). Con ayuda de una cuchara repartir de manera uniforme la patata y aplastar ligeramente.

3. Cuando la patata comience a dorarse darle la vuelta. Una vez que esté doradito sacar de la sartén y escurrir sobre papel de cocina.

4. Hacer los huevecillos fritos o a la plancha y montar el plato (aquí es donde se unen los Alpes a la Alpujarra): Sobre el Rösti colocar un huevo de codorniz, un par de pimientos y un choricillo. Servir en el momento.ç


sábado, 14 de enero de 2012

Roscón de Reyes

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Pues por fin llegaron los Reyes Magos con se generosidad habitual. Creo que ahora me hace más ilusión que cuando era pequeña, y es que preparar el roscón le añade emoción e ilusión a este día. Muchas gracias, Majestades, por los regalos tan bonitos y por el tiempo que habéis tenido que dedicar a buscar cada uno de ellos. En agradecimiento y como cada año desde hace ya unos cuantos, además de portarme bien les preparé su correspondiente roscón (bueno, en realidad roscones, porque fueron cuatro) para hacer más llevadero el trabajo tan intenso de esa mágica noche de Reyes.

Mi primera experiencia con el Roscón fue a través de un curso específico para aprender a prepararlo en el que participé junto a mi hermana... y diez niños. En realidad, las intrusas éramos nosotras, porque era un curso de cocina infantil, pero allá que nos presentamos las dos adlutas y deseosas de aprender a prepararlo. La experiencia fue muy bonita, pero sobre todo rica, y nos animó a seguir intentándolo, eso sí, ya solas sin la ayuda del cocinero.

La segunda experiencia fue ¡horrorosa! Podríamos llamarlo en realidad torta de Reyes. Pues ahí que estábamos mi hermana y yo diciendo que aquello de comprar roscones se había acabado y que íbamos a hacer el mejor roscón del mundo. ¡Error! Con esto no quiero ni mucho menos desanimar a nadie, simplemente advertir que la paciencia de los roscones tiene un límite y que si le haces perrerías como se las hicimos nosotras pues al final te sale un churro. Nuestra perrería consistió básicamente en someter al roscón a una excesiva temperatura de levado, o dicho de manera más clara, en lugar de dejarlo levar a temperatura ambiente y darle su tiempo, intentamos acelerar el proceso poniéndolo debajo de las faldillas con el brasero encendido a tope. De vez en cuando levantábamos y veíamos que estaba subiendo mucho, cada vez más hermoso y nosotras más contentas. Pero en cuanto lo sacamos se vino abajo y ya no volvió a levantar cabeza. Así que ese año le dimos un simple bocado a nuestra torta de Reyes, el resto fue a la basura.

Pero no nos pongamos tristes, que acaba de empezar el año, y que el resto de experiencias que he tenido en la preparación de roscones han ido cada vez a mejor. Los dos últimos años he preparado la receta de roscón de la Thermomix, con la ayuda de Su y con algunos trucos aprendidos, y ha gustado más que la que preparaba anteriormente. Así que os cuento cómo la hago yo.

Ingredientes

Para la masa madre o de arranque:
- 70 gr de leche entera
- 10 gr de levadura fresca (yo la usé de Levital)
- 1 cucharadita de azúcar
- 130 gr de harina de fuerza

Para la masa del roscón:
- 450 gr de harina de fuerza
- 60 gr de leche entera (aproximadamente dependiendo de la fuerza de la harina)
- 70 gr de mantequilla
- 2 huevos tamaño M
- 20 gr de levadura fresca
- 1 pizca de sal
- 120 gr de azúcar glas
- cáscara de naranja y limón
- 20 gr de agua de azahar

Para la decoración:
- azúcar
- frutas escarchadas al gusto
- huevo batido
- chucherías...


Preparación

(Con antelación a la preparación del roscón sacar los huevos y la mantequilla del frigorífico para que queden a temperatura ambiente)

Rallar la naranja y el limón (lavados previamente) y mezclarlos con el azúcar glas para que vaya tomando el aroma de los cítricos.

Preparar la masa madre. Para ello poner la leche en un vaso y meter al microondos unos segundos, lo justo para quitarle el frío. Ojo, si nos pasamos de temperatura podremos matar a la pobre levadura. Añadir la levadura a la leche y mover con una cucharilla hasta que se diluya bien. Mezclar en un bol con la harina y el azúcar, amasando un poquito hasta formar una bola. (Aquí podremos comprobar la fuerza de nuestra harina. ¿Cómo ha quedado tu bola? ¿Manejable, blandona o un poco dura y seca? En función de como haya quedado podremos tener una referencia para las cantidades de líquido de después. En mi caso quedó un poco reseca, eso es porque mi harina tiene más fuerza que la de la receta. Con esto no es que quiera presumir de harina, ni mucho menos, sino explicar que mi harina necesita más líquido que otras para conseguir una masa adecuada así que luego habrá que poner algo más de leche que la que viene en la receta original). Meter la bola de masa en un bol lleno de agua tibia que la cubra y esperar a que flote (entre 10 y 20 minutos). Mientras ir preparando el resto de ingredientes.

Ahora pasamos a la auténtica masa del roscón. Volvemos a repetir el proceso de quitar el frío a la leche y diluir en ella la levadura. En el bol donde vayamos a hacer la mezcla ponemos la harina y hacemos un hueco en el centro en el que pondremos la leche con la levadura, los huevos ligeramente batidos, el azúcar aromatizado, la sal y el agua de azahar. Amasar un poco a mano e introducir la masa madre. Amasar nuevamente un buen rato a mano o a máquina (como el detergente). Cuando la masa esté suave añadir la mantequilla y seguir amasando para que quede bien integrada (es mejor no añadir la mantequilla desde el principio para que la masa vaya desarrollándose). Para quien no tenga amasadora puede alternar el amasado normal con la técnica del estrujado de toalla, es decir, ir retorciendo la masa por ambos extremos en sentido contrario como si estrujáramos una toalla empapada. Cuando la masa quede muy fina y antes de que se rompa, juntamos los extremos y estrujamos de nuevo. Repetimos varias veces. De esta manera simularemos el amasado que hace el gancho de las amasadoras y que permite el desarrollo del gluten. Veréis que la masa va quedando suave y blandita.

Pasados unos diez minutos amasando formamos una bola, recogiendo la masa en la parte que toca la encimera, y girándola sobre sí misma en un movimiento de rotación. Metemos la masa en un bol untado de aceite y la tapamos con un trapo para que fermente y aumente su volumen. Dependiendo de la temperatura de la habitación tardará un mínimo de 4 h.

Pasado este tiempo y una vez que la masa haya doblado su volumen, volcamos la masa en la encimera untada de aceite y la volvemos a amasar un poquito para que pierda el aire. Si vamos a hacer más de un roscón, dividir ahora la masa. Volver a bolear la/s masa/s y dejarla/s descansar cinco minutos. Aprovecha este ratito para fregar el bol y eso que te quitas.

Hacer con los dedos un agujero en el centro de la masa e ir agrandándolo a la vez que la giramos. Aunque el aspecto final del roscón es gordito, debemos dejar la masa más delgada de lo deseado para el resultado final para que al levar de nuevo y hornearla coja el volumen definitivo. Colocar la masa sobre papel de hornear y taparla con un paño de cocina. Dejar reposar aproximadamente dos horas.



Precalentar el horno a 200º C. Pintar el roscón con huevo batido y adornar al gusto con rodajitas de frutas escarchadas, azúcar humedecida con un poquito de agua y, si te gusta, con almendra laminada o picada o cualquier otra cosa que se te ocurra.

Poner un poco de agua en un pulverizador y añadirle una cucharada de agua de azahar. Pulverizar el roscón antes de meterlo en el horno (esto aumentará su aroma y ayudará a crear una ligera corteza). Meter en el horno durante 8 minutos a 200ºC pulverizando en este tiempo el roscón una o dos veces más (rápidamente para que el horno no pierda temperatura) y continuar la cocción otros 8 o 10 minutos a 180ºC. En total tardará unos 16-18 minutos en hacerse. Aunque parezca que el roscón no está del todo cocido, con esta temperatura y tiempo es más que suficiente, si lo dejas más se resecará. Saca el roscón del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla.

Una vez frío, se puede abrir por la mitad y rellenarlo del gusto deseado. En mi caso lo rellené de nata montada pero hice también uno especial para mi suegra con un delicioso cabello de ángel que ella misma preparó. Además se le puede meter alguna sorpresa dentro: monedas de chocolate, un haba, alguna figurilla... Los dos últimos años yo he completado la gracia de hacer el roscón preparando también algunos adornos de fimo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Fideuá

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Para nosotros la fideuá es al invierno como el salmorejo al verano, y con este frío se ha abierto la veda.

Ingredientes (para dos personas):

- 150 gr. de fideos para fideuá
- 150 gr. almejas
- 250 gr. mejillones
- 100 gr. gambas
- caldo de pescado (de merluza, rape, gambas...)
- habitantes del mar a nuestro gusto: rape, merluza, calamar, sepia...
- media cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- pimiento rojo y verde
- 2 cucharadas de tomate frito (si es casero mejor)
- unas hebras de azafrán
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- vino blanco
- sal, pimienta, aceite...





Preparación:

Lavar bien las almejas, dejar un rato en agua con sal para que suelten la arena.

Limpiar los mejillones, poner en un bol junto con las almejas escurridas y con un chorrito de vino y meter en el microondas para que se abran, cuidando que no se pasen. Retirar la carne de las conchas. Colar el caldo y reservar.

Pelar las gambas y reservar.

Calentar aceite en una sartén y saltear el pescado cortado en dados y las gambas. Retirar y reservar.

Picar la cebolla y un trozo de pimiento rojo y pimiento verde y freir despacio. Cuando estén blanditos añadir el ajo picado y dar unas vueltas. Añadir el tomate frito, el azafrán y el pimentón. Mover e incorporar los fideos.

Añadir el caldo de pescado y el de los mejillones y almejas, y dejar hervir.

Unos minutos antes de que los fideos estén en su punto, añadir los pescados, mejillones, almejas y gambas.

Una vez los fideos estén al dente, cortar el fuego y dejar reposar unos minutos.


lunes, 16 de agosto de 2010

Tarta de Santiago

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Hace unos días estuvimos celebrando en la familia el día de Santiago, y qué mejor forma de hacerlo que con la tarta que lleva su nombre. Con anterioridad ya la había preparado pero siempre utilizando recetas diferentes, pero para esta vez yo quería preparar una auténtica tarta de Santiago. Y javirecetas me dio la solución con su referencia a un BOE de 2006 en el que se publica la solicitud de registro de la Indicación Geográfica Protegida "Tarta de Santiago". En el mismo se indican los ingredientes de la tarta así como las proporciones mínimas de cada uno de ellos: al menos el 33 % del peso de almendra, al menos el 33 % de azúcar, al menos el 25 % de huevo, ralladura de limón y vino dulce, aguardiente o brandy.

Así que equipada con mi calculadora, lápiz y papel me fui a la cocina a hacer las cuentas. Éste fue el resultado.




Ingredientes:

- 4 huevos (pesaron 288 gr.)
- 300 gr. de almendra cruda
- 300 gr. de azúcar
- 3 gr. de canela


Preparación:

Poner las almendras en la picadora y triturar hasta que queden muy finas, hechas polvo. Volcar en una fuente y añadir el azúcar, la canela y el licor (yo no le puse porque no tenía nada adecuado). Mezclar bien estos ingredientes y finalmente añadir los huevos y mezclar con un tenedor o una cuchara (¡no batir!).

Engrasar un molde de unos 24 cm de diámetro y volcar la masa encima, extendiéndola de manera regular por todo el molde con ayuda de una lengua.

Meter en el horno precalentado. Yo la tuve 30 minutos a 180 ºC con calor superior e inferior.

Una vez cocida y fría, desmoldarla y decorarla con azúcar glas utilizando una plantilla con la característica cruz de Santiago.

domingo, 13 de junio de 2010

Pollo al curry con piña

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Después de este largo parón sin añadir nuevas entradas al blog, me lanzo de nuevo dispuesta a engrosar mi catálogo y a probar nuevas recetas, recuperando así el tiempo perdido (o invertido en otras cosas).

La primavera se termina y vuelve el calor. Hace un par de semanas ya tuvimos un adelanto de lo que se nos avecina y corrimos a preparar gazpacho, salmorejo y ensaladillas fresquitas; pero ahora volvemos a tener un pequeño respiro antes de que el calor se instale permanentemente hasta, por lo menos, octubre. Así que tenemos que aprovechar para despedirnos de esas recetas que durante el verano nos hacen sudar, al prepararlas y al comerlas. A mí me pasa con el pollo al curry. Así que aprovechemos estos días para despedirnos de él.



Ingredientes:

- 2 filetes de pechuga de pollo troceados a tacos.

- 1 cebolla mediana.

- 1 puñado de pasas sin pepitas.

- 1 vaso (de los de agua) de caldo o agua con pastilla de caldo.

- 1 vasito de vino blanco.

- 1 cucharadita de curry.

- 1 manzana rallada.

- 4 rodajas de piña en su jugo.

- 6 cucharadas soperas del jugo de la piña.

- 1 vaso de aceite.

- Sal y pimienta.


Preparación:

Poner en agua templada las pasas para que se ablanden.

En una sartén poner el aceite a calentar y pochar la cebolla picadita fina. Cuando esté casi lista, añadir los trozos de pollo salpimentados y freir.

Añadir la manzana rallada, espolvorear con el curry y añadir el caldo y el vino. Mezclar bien y dejar cocer durante unos 20 minutos, pasados los cuales se añade la piña troceada, el jugo y las pasas. Dejar cocer todo durante 10 minutos.

Servir acompañado con arroz basmati cocido.