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viernes, 24 de octubre de 2014

De pintxos por San Sebastián y Bilbao

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Os contaba en mi receta de Tarta helada de mango y yogur que este verano hemos tenido la suerte de poder volver a salir unos días de vacaciones. Nos encanta viajar (de ahí la mitad del nombre del blog) y nos gustaría hacerlo mucho más de lo que lo hacemos, pero siempre, siempre disfrutamos cada viaje vayamos más cerca o más lejos. Normalmente hemos intentado hacer escapadillas fuera de España, pero también vamos buscando oportunidades para conocer zonas de nuestro país que aún no hemos visitado. Y mira que hay sitios bonitos.

Esta vez decidimos quedarnos en España y hacer una ruta por el norte: Burgos, San Sebastián y Bilbao, buena parte de Cantabria y de Asturias, y León. Pensaréis que nos hemos tirado tres semanas de viaje por lo menos, pero qué va, es que somos almas inquietas y cuando salimos de viaje vamos a aprovechar los días a tope.

Pues como os decía una de las paradas fue en el País Vasco, San Sebastián un día y al siguiente Bilbao, y tenemos que decir que nos encantaron. Bueno, en realidad nos encantó todo el viaje, cada lugar tiene algo especial que nos entusiasmó. Y en estas dos ciudades, pese a su belleza, lo cuidadas que se ven, los monumentos para visitar, lo bonitas que son... lo que nos llegó al corazón por encima de todo fueron los pintxos. Y no quería dejar de compartirlo con vosotros por si estáis pensando en ir por allí para que no lo dudéis, y si no se os había ocurrido para que no tardéis en cambiar de opinión y hacer una escapada.

Previamente al viaje nos documentamos al respecto a través de tripadvisor y de unas entradas que hizo El Cocinero Fiel en su blog (podéis verlas aquí y aquí). Además en la oficina de turismo de San Sebastián nos dieron un callejero donde venían marcadas las zona para "pintxear" (que también podéis descargarlo aquí) y el pinto estrella de cada lugar.

En San Sebastián nos quedamos por la zona vieja. Éstas fueron nuestras elecciones:

-   Dakara Bi (C/ 31 de Agosto nº 25). Me quedé emocionada con este sitio, pequeñito pero con muy buena atención al público y unos pintxos que estaban deliciosos:

  • Taco de solomillo y foie con reducción de frutos rojos (pintxo estrella): para perder el sentido
  • Brocheta de rape y langostinos con salsa de marisco (pintxo especial): muy bueno

- Casa Gandarias (C/ 31 de Agosto nº 23). Este sitio era más grande y había más movimiento de gente, pero los pintxos también excepcionales:

  • Tartaleta de hongos y gambas: pequeñita pero con un sabor delicioso.
  • Crepe de bacalao con reducción de pil-pil: muy bueno
  • Risotto de hongos al Idiazábal: delicioso.

- La Viña bar (C/ 31 de Agosto nº 3). Este sitio nos gustó aunque comparado con los otros dos en los que estuvimos no nos pareció tan exquisito (quizá fue nuestra elección de pintxos):

  • Canutillo de queso con anchoas (pintxo estrella): bueno
  • Crujiente de bacalao: muy bueno.

- Bar Zeruko (C/ Pescadería nº10). Este sitio era también de alucine, nos faltaban ojos para mirar todos los pintxos que había sobre la barra y los que sacaban, eran bocados de alta cocina. Un verdadero sufrimiento el tener que decidirnos por alguno:

  • Rosa de bogavante: alucinante la presentación con un humo rosa que salía de debajo del pintxo y un sabor delicioso.
  • Hamburguesa de chipirón: buenísima y muy original con esa esponja negra que la acompañaba, exquisito.

- Borda Berri (C/ Fermín Calbetón nº 12). Este sitio tenía muy buena posición en tripadvisor y decidimos probarlo. El local era un poco incómodo para pedir y tomar los pintxos, pero hay que tener en cuenta que fuimos en fin de semana de temporada de verano (a tope de gente). Los pintxos muy buenos:

  • Magret de pato cocinado a baja temperatura: estaba muy bueno, aunque se ve que lo cocinaron a tan baja temperatura que estaba casi frío.
  • Pulpo a la plancha con membrillo: nos encantó esta manera de cocinar el pulpo y la combinación de sabores del pulpo con el membrillo salteado. Muuuuuuuy rico.

- Bar Sport (C/ Fermín Calbetón nº 10). Pese a la buena posición que ocupaba en tripadvisor nos pareció que los pintxos, aunque buenos, eran más convencionales:

  • Crepe de txangurro: estaba muy bueno.
  • Canelón de calabacín relleno de pollo y pimiento (no sé el nombre del pintxo, os he puesto más bien su descripción): bien aunque poco innovador.

En Bilbao estuvimos por la zona vieja, por las Siete Calles. No encontramos unos pintxos tan originales como los de Bilbao pero también los disfrutamos un montón:

- Xukela (C/ Perro nº 2): Este sitio nos decepcionó un poco, quizás por la experiencia previa tan alucinante que tuvimos en San Sebastián y porque no nos apeteció probar el que se considera que es su especialidad: cresta de gallo. Los que probamos eran más convencionales y ni siquiera sacamos foto, pero repito que quizás se tratara de la elección de pintxos que hicimos.

- Gatz (C/ Santa María nº 10): De este sitio ya no nos movimos. Nos encantó. Sin ser cosas novedosas destacaba por la buena ejecución de los pintxos, estaban muy ricos y el camarero era muy agradable, por lo que nos encontramos muy cómodos en este sitio:
  • Pintxo de bacalao al pil pil: Fue el culpable de que nos quedáramos allí y no probáramos otros sitios, y además el culpable de que tampoco variáramos mucho de pintxos. Estaba excepcional.
  • Pintxo de canelón de calabacín al vapor y queso crema, pimiento del piquillo y anchoa. Muy bueno.
  • Pintxo de pimiento del piquillo relleno de bacalao y frito a la romana. Estaba bueno aunque no era muy original.
  • Pintxo de tortilla de morcilla de Burgos. La gente le tiraba bastante a este pintxo y la verdad es que estaba bueno, una variedad diferente de tortilla.
  • Pintxo de lasaña de berenjena, jamón y queso. También muy bueno.
  • Pintxo de canelón de salmón y queso crema. Bueno.

Pues éste es el resumen de nuestro pintxeo por San Sebastián y Bilbao. A modo de conclusión:
- Nos ha encantado la experiencia de pintxear, ya que en cada pintxo se nota que se trata de elaboraciones muy cuidadas y en algunos casos de alta cocina.
- Esta forma de picar algo permite variar mucho y además se puede comer relativamente rápido al estar en la mayoría de los casos ya finalizada su elaboración.
- El precio (de esto no he comentado nada) es relativamente alto. Digo relativamente porque yo estoy acostumbrada a otro tipo de tapeo en Jaén, donde solemos tener en los bares tapas gratis con la bebida y lo que pagamos son raciones, que en proporción salen más económicas. No obstante, hay que valorar la elaboración que tienen muchas de ellas (que también se nota en su precio) y que algunos de estos pintxos tenían un precio bastante económico.
- Finalmente decir que aquí hay una pequeña selección de locales, los que nosotros conocimos, y dentro de ellos una selección de sus pintxos (los que nosotros pedimos), por lo que queda todo un mundo de pintxos por explorar (y estamos dispuestos a seguir indagando). Aquí sólo indicamos nuestra impresión y experiencia de lo que pudimos conocer. Y por supuesto si tenéis alguna recomendación de locales y pintxos para probar os estaremos tremendamente agradecidos porque seguro que los visitaremos en nuestro próximo viaje al País Vasco, que esperemos que no tardemos  mucho en hacer.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Flamenquines de roquefort y VII Convención de la tapa (2)

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Si sois seguidores de mi blog seguramente pudísteis leer la anterior entrada que publiqué en la que os contaba las delicias que comimos en la VII Convención de la tapa, certamen que organizamos periódicamente un grupo de amigos. Empecé por el postre (que es lo que junto a mi hermana preparé) y hoy continúo con esta tapa salada que elaboró mi marido.

Si recordáis, la temática era "Los viajes de Marco Polo" (podéis ver el menú pinchando aquí). Probablemente se despistaría un poco Marco Polo o tendría un sentido de la orientación calcado al mío que SIEMPRE voy en la dirección contraria cuando tengo que elegir entre dos (afortunadamente en otras cuestiones de la vida a veces acierto). Pues eso, que se despistaría un poco Marco Polo en alguno de sus viajes, que en lugar de ir a oriente se fue a occidente y seguramente llegaría hasta Córdoba cuando encontró estos flamenquines...

Nosotros nos fuimos un poco más hacia occidente para descubrirlos, ya que los probamos en la Bodega Dos de Mayo de Sevilla donde los preparan con cabrales. El sitio a nosotros nos encanta y se está convirtiendo en uno de nuestros clásicos cuando vamos a esta ciudad. Tiene una carta muy variada que se puede pedir (dependiendo del plato) en raciones completas, medias raciones o tapas, por lo que se pueden probar varias cosas en una única visita; atienden con mucha agilidad y el trato es muy agradable. Entrerecetas os lo recomienda.


Ingredientes:

- jamón cocido de calidad
- queso de untar tipo Philadelphia
- queso azul (roquefort, cabrales...)
- harina
- huevo batido
- pan rallado
-aceite de oliva virgen extra para freír


Preparación:
1. Extender media loncha de jamón cocido sobre una tabla.
2. Untar en el centro (dejando un marco de jamón alrededor) queso crema. Colocar encima longitudinalmente (paralela a nosotros) una tira de queso azul y envolver con el jamón york: doblar los laterales que nos quedan a derecha e izquierda, y enrollar manteniendo estos laterales doblados. La idea es que no nos queden huecos por los que se pueda escapar el queso al freír el flamenquín.
3. Rebozar el flamenquín pasándolo por harina, huevo y pan rallado. Si vemos que alguna parte no ha quedado bien sellada darle a ese trozo un baño extra de huevo y pan rallado.
4. Freír en una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra.

Consejos:
1. Esta receta se puede preparar variando las proporciones de queso azul y queso crema, o incluso suprimiendo alguno de los dos. Yo los preparo así para suavizar algo la fuerza del queso azul, que al freír se dispara.
2. Es una tapa bastante consistente, vamos que empacha, por lo que es conveniente prepararlos pequeñitos.
3. Se puede variar tanto el relleno de los flamenquines como la envoltura de jamón cocido con otros ingredientes de vuestro gusto.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Lomo de orza al estilo de Carmina (mi madre)

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Hoy os traigo una receta salada, de las que son superprácticas para tener en casa para una cenita sin complicaciones o para improvisar si viene una visita inesperada. Aunque se puede tomar durante todo el año, parece que es por estas fechas cuando más apetece tomarse un buen lomo de orza y es la época ideal para dejar nuestra carne marinando en esa mezcla de ricas especias. Así se hacía antiguamente, consiguiendo conservar durante largas temporadas parte de la carne que se sacaba de la matanza.

Esta es una de las recetas en las que el aceite de oliva virgen extra muestra su grandeza desde el principio hasta el final de la receta, ya que lo utilizaremos para freír, conservar y degustar con todo su sabor nuestro lomo de orza. La receta es de mi madre (con truquillos incluidos), que es una gran cocinera y tiene muy buena mano para aliñar las comidas en su justa medida, sin pasarse en los sabores.  Me la ha prestado para que la comparta aquí con vosotros, pero además la he podido compartir hoy también con los oyentes del programa "Hoy por Hoy Jaén" de la Cadena Ser. Gracias, Lola, por haber confiado en esta pequeña bloguera para compartir una de mis recetas y por haber hecho tan fácil, cómodo y divertido este ratito. Para los que hayáis escuchado la receta y no os ha dado tiempo a tomar nota u os ha quedado alguna duda y para los que no la hayáis escuchado pero estéis interesados en saber cómo prepara mi madre (y ahora también yo) el lomo de orza, aquí tenéis la receta.


Ingredientes:
- 1 kg. de lomo
- 1 cucharada sopera de orégano
- 2 pimientos morrones o ñoras
- 2 clavos de olor
- 1/4 de palo de canela (chico)
- 1 hoja de laurel pequeña
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 3 dientes de ajo gordos
- 1 pizca de comino molido
- 8-10 granos de pimienta negra
- 2 cucharadas soperas de vinagre
- sal
- aceite de oliva virgen extra (para freír)


Preparación:

Día 1:
  1. Cortar el lomo en rodajas de unos 3 cm. de grosor (saldrán 4 o 5 rodajas).
  2. Lavar bien dos ñoras o pimientos morrones, abrirlas y retirar el tallo y ponerlas a hervir durante un par de minutos para ablandarlas. Retirar del fuego, esperar a que enfríen un poco y poner en el vaso de la batidora.
  3. Añadir al vaso de la batidora el resto de especias, la sal (a ojo y al gusto del cocinero, pero sin abusar) y triturar (no batir de forma continua, sino intermitente para que no nos que de como un puré). Añadir algo más de agua fría (lo suficiente para que al verterlo sobre la carne ésta quede cubierta del adobo).
  4. Poner la carne en una fuente honda o un recipiente de cierre hermético y cubrir con el adobo, si es necesario añadir más agua. Tapar con film transparente sujeto con una goma elástica (porque huele mucho) o con la tapadera del recipiente y dejar durante un día o dos en maceración en un lugar fresco (yo prefiero meterlo en el frigorífico pese a que huele un poco).
Día 2:
  1. En una sartén pequeña y profunda poner a calentar aceite de oliva virgen extra (fundamental un aceite de calidad para esta receta), lo suficiente para que el lomo quede casi cubierto. Mientras se calienta el aceite poner a escurrir el lomo y quitar el exceso de agua poniéndolo sobre papel de cocina. ¡NO TIRAR EL ADOBO! Luego hará falta.
  2. Una vez que el aceite esté caliente (desahumado), retirar del fuego y esperar a que se enfríe un poco.
  3. Poner de nuevo la sartén con el aceite a fuego medio-bajo e ir friendo las rodajas de lomo. Es importante que el fuego no esté fuerte para que no nos quede muy reseco.  Antes de que se ponga dorado sacar los trozos del fuego.
  4. La carne que va saliendo de la sartén se pone sobre un escurridor con un plato debajo. Al escurrir el agua que le quedaba a la carne nos ayudará a su conservación durante semanas sin necesidad de que friamos en exceso la carne.
  5. Una vez que terminemos de freír el lomo, dejar la sartén con el aceite en el fuego a temperatura flojita para que también el aceite pierda todo el agua que tomó del lomo, añadirle las especias del adobo coladas y bien escurridas. Una vez que las especias van cogiendo fuerza en el fuego y que se vea que ha perdido todo el agua el aceite, retirar la sartén del fuego y dejar enfriar.
  6. Colocar los trozos de carne bien juntitos en un recipiente (tarro, tuper…) más bien profundo y cubrir con el aceite ya colado que hemos utilizado para freír. Cuanto más apretaditos estén los trozos de carne, menos aceite hará falta para conservarlos y más concentrado tendrá el sabor de las especias que hemos utilizado para adobar. Si no hay suficiente, desahumar algo más en la sartén  hasta que quede cubierto el lomo. Bien cubierto de este rico aceite de oliva virgen extra, el lomo de orza se conserva mucho tiempo.

Consejos para servirlo:
- El lomo debe estar a temperatura ambiente, por lo que debemos sacarlo del frigorífico un rato antes. Si está frío no podremos apreciar todos los aromas del adobo como éste se merece. Si le damos un "calentón" en el microondas podremos resecar la carne. Así que un poco de previsión y mientras preparamos el resto de la cena dejar que se aclimate. Si no nos hemos acordado de sacarlo del frigorífico, podemos calentar en el microondas el plato que utilicemos para servirlo; para ello lo mojamos bajo el grifo y lo ponemos a máxima potencia durante dos minutos.
- Cortar el lomo en lonchas muy finitas, mi padre insiste mucho en esto (es su primera aportación a la receta).
- La segunda aportación de mi padre es su recomendación de servir el lomo bien regado con el aceite de oliva virgen extra que hemos utilizado para cocinar y conservar el lomo. 


jueves, 15 de noviembre de 2012

Raviolis de puerro y gambas y VI Convención de la tapa II

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Si habéis visto mi anterior entrada, en ésta os presento la tapa que yo preparé para la VI Convención de la tapa que celebramos unos cuantos amigos hace unos días. Como el título del evento en esta ocasión era "No soy lo que crees que soy" me decidí a preparar estos sencillos, ligeros y ricos raviolis de calabacín. Y no, no se trata de un plato de pasta como podríais pensar (ahí está la gracia). Como podéis apreciar en la foto lo que hace de ravioli son finas láminas de calabacín que esconden en su interior un sofrito de puerro, gamba y queso de untar. Pero vamos, que partiendo de esta idea los rellenos pueden ser tan variados como vuestra imaginación os permita.



Ingredientes:
- 2 calabacines
- 2 puerros
- 18 gambas
- queso de untar
- aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta


Preparación:
1. Lavar bien los calabacines y eliminar el extremo donde se encuentra el rabito. Como vamos a trabajar con láminas cortadas a lo largo, es conveniente hacer un corte a lo largo con el cuchillo para eliminar la parte más curvada del calabacín (no lo tires, lo puedes aprovechar para preparar cremas, sofritos, pisto...). Con ayuda de una mandolina cortar láminas de unos 2 mm de grosor, habrá que cortar el doble de láminas que raviolis queramos hacer.

2. En una cacerola poner agua a hervir con una cucharadita de sal. Ir sumergiendo una a una las láminas de calabacín durante unos 15 segundo. Sacar y pasar a una fuente con agua fría, así detendremos la cocción y reavivaremos el color verde del calabacín. Escurrir las láminas de calabacín sobre un paño de cocina.

3. Picar los puerros bien finitos y sofreir despacio en una sartén con un poquito de aceite (unas cuatro cucharadas). Cuando el puerro esté pochado añadir las gambas, un poquito de sal y de pimienta y dar unas vueltas, lo justo para que las gambas cambien su color. Añadir una cucharada colmada de queso de untar (más o menos cantidad según gustos) y mezclarlo bien con el sofrito. Cortar el fuego y dejar enfriar un poco.

4. Ahora vamos a rellenar los raviolis, para ello poner sobre una tabla de cocina dos láminas de calabacín perpendicular una respecto a la otra (formando una cruz, vamos). Poner una cucharada de relleno incluyendo un par de gambas en cada tanda. Doblar un extremo del calabacín que está en contacto con la tabla sobre el sofrito, a continuación el otro. Hacer igual con la otra lámina de calabacín. Os debe haber quedado un paquetito. Hacer igual con el resto de láminas y sofrito.

5. Poner unas gotas de aceite de oliva virgen extra sobre una plancha de cocina o sobre una sartén amplia y colocar los raviolis dorándolos por ambos lados.

6. Se pueden servir tal cual, pero si habéis preparado este plato con antelación los podéis meter en el horno a fuego medio durante unos 10 minutos para calentarlos. Si se trata de un plato preparado para un tapeo, se pueden presentar atravesados por una brocheta.



lunes, 24 de septiembre de 2012

Atún teriyaki

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Aprovechando estos últimos (esperemos) días de calor os presento una receta muy, muy fácil y diferente a lo que la mayoría de nosotros solemos comer. Se trata de una receta de atún teriyaki. Con ese nombre y ese origen japonés comprenderéis que no la pueda relacionar con ninguna anécdota de mi infancia ni con mi abuela, ni con sus hermanas, así que esta introducción va a ser más breve de lo habitual en mí.

Mi amiga Magda me había hablado en alguna ocasión de esta receta que ella suele preparar con frecuencia y que este verano, después de verla en un programa de Canal Cocina, me decidí por fin a preparar. La clave  es dar con un buen atún, fresco y rico. Se puede preparar con un lomo atún completo que luego cortaremos en filetes o como yo lo he hecho en esta ocasión, en daditos. Sirve como plato principal o como tapa. ¿Y el acompañamiento? Algo fresquito, una buena ensalada o ensaladilla es genial.



Ingredientes (para 2 personas):

- 300 gr de atún
- Salsa de soja (aproximadamente un vasito de los de vino)
- Semillas de sésamo blancas, negras o mezcla de ambas.
- Aceite para cocinar


Preparación:

1. Cortar el atún en dados de unos 2 cm de lado, salar ligeramente (no mucho porque la salsa de soja es muy sabrosa) y colocarlo en una fuente.

2.  Cubrir con salsa de soja, tapar con film transparente y macerar durante dos horas en el frigorífico. Mover de vez en cuando.

3. Sacar del frigorífico y rebozar los tacos de atún (o el lomo completo) en las semillas de sésamo.

4. Poner un poco de aceite en una sartén e ir marcando los tacos de atún (o el lomo) por todos lados.

5. Servir inmediatamente acompañado de, por ejemplo, una ensaladilla de tomate, cebolla y aguacate cortados en trocitos pequeñitos  y aliñados con sal, limón y aceite.



miércoles, 22 de febrero de 2012

Plato alpujarreño sobre Rösti

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Hoy os presento la receta que preparó mi marido para la "V Convención de la Tapa" que celebramos un grupo de amigos hace unos días. Si quieres saber qué mas comimos pincha aquí.

A mi marido le tocaba preparar algo de un país que empiece con la S (como su nombre), así que se ingenió un hermanamiento entre Suiza y Spanien/Spain. El resultado fue este coqueto plato alpujarreño en miniatura colocado sobre un Rösti de patata. El Rösti es a Suiza lo que la tortilla de patatas a España, es el plato nacional suizo. De hecho es una especie de tortita a base de patata, pero los españoles le ponemos más gracia al asunto y le añadimos huevos. En ocasiones los suizos también se ponen flamencos y alegran sus patatas con cebolla, calabacín, bacon, hierbas aromáticas...

Según he leído parece haber cierta controversia entre los suizos sobre si se prepara friendo patata previamente cocida y rallada o friendo patata cruda rallada. Al parecer se ha llegado a un cierto acuerdo y en función de si se utiliza como plato principal o como acompañamiento de otro se utiliza cruda o cocida. Mi marido se decantó por la opción cruda y el resultado fue buenísimo pese a la sencillez del plato, tenía una textura crujiente por fuera pero tierna por dentro. Lo repetiremos seguro.



Ingredientes:

Para el Rösti (cinco unidades de unos 7 cm de diámetro):
-1 patata
- Sal y aceite de oliva virgen extra

Para el miniplato alpujarreño:
- Huevos de codorniz
- Pimientos de Padrón
- Minichoricillos frescos
- Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

1. Freir los pimientos a fuego medio hasta que queden blanditos. Sacarlos y freir los choricillos. Reservar.

2. Pelar y rallar una patata con un rallador grueso. Salar. Aceitar el fondo de una sartén e ir colocando porciones de patata (se puede utilizar un aro de emplatar para dar la forma). Con ayuda de una cuchara repartir de manera uniforme la patata y aplastar ligeramente.

3. Cuando la patata comience a dorarse darle la vuelta. Una vez que esté doradito sacar de la sartén y escurrir sobre papel de cocina.

4. Hacer los huevecillos fritos o a la plancha y montar el plato (aquí es donde se unen los Alpes a la Alpujarra): Sobre el Rösti colocar un huevo de codorniz, un par de pimientos y un choricillo. Servir en el momento.ç


viernes, 17 de febrero de 2012

Ensalada con mozarella y pesto rosso en tulipa de grana padano

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El fin de semana pasado tuvimos una gran cena. Desde hace tres años un grupo de amigos organizamos esporádicamente "quedadas taperas", es decir, que nos juntamos en una casa y cada uno de nosotros aporta una tapa diferente. Empezó como algo sencillo y entretenido, pero cada vez que nos juntamos el nivel va creciendo así como nuestra ilusión por organizar la siguiente quedada. Y es que cuando se organiza algo y todo el mundo le pone ilusión, ganas y buena voluntad, no puede salir nada más que algo bueno y bonito.

Pues como decía el fin de semana pasado tuvimos uno de estos encuentros, la "V convención de la tapa". Llegamos todos ilusionados y sonrientes y nos fuimos felices y supersatisfechos, pensando ya en la sexta edición de nuestro evento. Hasta ahora no le habíamos puesto ninguna regla al asunto, pero en esta ocasión los anfitriones propusieron darle un toque internacional. Así que cada uno de los participantes tenía que llevar un plato típico o con un ingrediente típico de un país que comenzara con la misma letra que su nombre. Tres de las participantes en lugar de salado prepararon su tapa dulce. ¿Queréis saber qué cenamos? Aquí tenéis el menú:

Salado:
1. Rumanía: Canelones de cecina rellenos de crema de queso y boletus. Para ambientarlo un poco el plato venía acompañado de caramelos Drácula. Estaba de miedo.

2. Reino Unido: English Breakfast en bocadillo. Con su huevo de codorniz, bacon, sobrasada e incluso beans. Sorprendentemente bueno.

3. Italia: Ensalada con mozarella y pesto rosso en tulipa de grana padano. A continuación os contaré los detalles.

4. Francia: Pastel de pommes de terre. Suave y delicado.

5. Suiza (y Spain/Spanien): Plato alpujarreño sobre Rösti. Y los Alpes y la Alpujarra se unieron en uno.

6. Australia: Risottoballs. Superoriginal y muy rico.

7. Fiji: Cerdo con mele-mele. En la vida había escuchado esto, pero estaba sensacional.


Postre (por si nos habíamos quedado con hambre):

1. Estados Unidos: Galletas de la fortuna. Con aroma a naranja y con su correspondiente mensaje/pensamiento. ¡Qué suerte haberlas probado!

2. Estados Unidos: Whoppie pies de chocolate y frambuesa. Para qué contároslo yo, mejor visitad a su autora, merece la pena.

3. Canadá: Lasaña de galleta, coco y natilla. Un final de lujo. ¡Viva Canadá!


Pues después de poneros los dientes largos os cuento cómo preparé mi receta de "Ensalada con mozarella y pesto rosso sobre tulipa de grana padano".


Ingredientes:

Para las tulipas:
- Queso parmesano o grana padano (con una cuña de 200 gr preparé diez tulipas pequeñas).

Para el pesto rosso:
- 12 tomates deshidratados (secos o en aceite)
- 60 gr de aceite de oliva virgen extra
- 15 gr de piñones
- 1 diente de ajo
- 12 gr de queso parmesano/grana padano
- sal
- 1 cucharadita de perejil fresco picado

Para la ensalada:
- lechuga (a gusto del consumidor)
- mozarella fresca
- aceite, vinagre y sal


Preparación:

Tulipas:
1. Rallar el queso. Poner a fuego medio una sartén sin nada de grasa. Espolvorear el queso de manera homogénea yo utilicé un aro de emplatar para delimitar el tamaño de mis tulipas) y esperar a que se derrita y comience a formar un poco de costra.

2. Con ayuda de una espátula, retirar la capa de queso y volcarla con la parte dorada hacia afuera sobre un recipiente (cuenco, vaso, flanera...) para darle la forma. Para ayudar a mantener la forma se puede cubrir con otro recipiente igual y apretar ligeramente.

3. Desmoldar y dejar enfriar. Repetir esto tantas veces como tulipas quieras.


Pesto rosso:

1. Hidratar los tomates (en el caso de que se utilicen secos) con agua caliente y escurrir y secar bien. Poner los tomates, piñones, el ajo y el perejil en el vaso de la batidora y triturar.

2. Añadir el queso y el aceite y remover. Listo.


Ensalada:

1. En una fuente poner las hojas de lechuga deseadas (en mi caso fueron brotes), aliñar con sal, un toque de vinagre y aceite.

2. Justo antes de servir (para evitar que las tulipas se ablanden) montar la ensalada. Sobre una tulipa poner un poco de ensalada, mozarella cortada a cuadritos y una cucharadita de pesto.


Creo que se trata de una receta sencilla, original y muy vistosa con la que podéis sorprender a vuestros invitados, porque no siempre te puedes comer el recipiente donde te ponen una ensalada, ¿no?


Algunos consejos:

1. El queso para las tulipas no debe estar muy seco para que funda bien.
2. No es necesario engrasar la sartén para preparar las tulipas, puesto que el queso grana padano es muy graso. Cuando comience a derretirse veréis que se forma una buena película de aceite.
3. Podéis preparar tulipas del tamaño que queráis, aunque cuanto más grande más complicada de manejar será. Para hacerlas más pequeñas yo utilicé el diámetro de un aro de emplatar.
4. La tulipa de queso puede servir de base para otros platos. Yo la he visto por ejemplo como base de un risotto. ¿Se os ocurren otras aplicaciones?
5. ¿Que se os rompe la tulipa? No tiene porqué ocurrir, pero hay días en los que uno no está tan inspirado en la cocina. Si se rompe o no os gusta el resultado, podéis preparar vuestra ensalada en una fuente y luego añadirle trocitos de la malograda tulipa. El "crunch" del queso le dará un toque original.
6. Se puede utilizar cualquier tipo de lechuga, pero para una tulipa creo que es fundamental que esté bastante picadita, nada de grandes hojas que ocupen ellas solas todo el espacio.
7. A la ensalada podéis añadirle cualquier otro ingrediente que os apetezca. Yo sólo le puse la mozarella (que es muy suave) porque tanto el pesto rosso como la tulipa tienen un sabor muy potente.
8. Si os sobra pesto rosso podéis utilizarlo para cualquier otra cosa que se os ocurra. Yo unté con él la base de una pizza, pero también puede acompañar a un pescado, ponerse a un bocadillo o comerse directamente sobre una rebanada de pan.