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domingo, 30 de noviembre de 2014

Vanillebretzeli

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Acaba noviembre y con él comienza el adviento. Hoy es el primer domingo de adviento. En alemania existe una bonita tradición en estas fechas. Seguro que habéis visto en revistas, blogs, webs... las típicas coronas de adviento que decoran las casas en estas fechas o incluso puede que tengáis una en casa. Pero además de ser un elemento estético tienen también un significado más religioso o espiritual.
La corona de adviento o Adventskranz tiene cuatro velas que representan las cuatro semanas de este período hasta la Navidad. Cada domingo de adviento las familias se reúnen por la tarde en torno a su corona y encienden una vela el primer domingo, dos el segundo y así sucesivamente... Además toman alguna bebida caliente y comen galletas. En Alemania es muy típico hornear en casa galletas siguiendo recetas tradicionales.
La receta que os traigo hoy es de esas tradicionales de familia. Las hacía junto a otras que también os enseñaré la abuela de mi primera profesora de alemán. Están muy ricas, el sabor recuerda al de las galletas danesas de mantequilla que venden en latas. Además tienen la característica forma de los Bretzel que tanto me gusta. Os animo a que las probéis y que con o sin corona de adviento las compartáis con la familia. Será como mínimo un buen momento en familia.


Ingredientes:
- 130 gr. de mantequilla
- 100 gr. de azúcar fina
- 1 huevo
- 260 gr. de harina fina
- 1 punta de cuchillo de vainilla (en su defecto azúcar vainillada)
- 1 cucharadita rasa de levadura en polvo
- 1 pizca de sal



Preparación:
1. Batir la mantequilla (a temperatura ambiente) con el azúcar hasta que quede aireada. Añadir el huevo a temperatura ambiente y continuar batiendo. Añadir la sal y la vainilla.
2. Mezclar la harina y la levadura y tamizar sobre los demás ingredientes. Mezclar hasta que queden bien mezclados todos los ingredientes. Volcar sobre film transparente, formar una bola y refrigerar para que la masa se solidifique un poco (una media hora). Podemos acelerar este proceso usando el congelador y poniendo la masa ligeramente extendida en lugar de formar una bola.
3. Sacar la masa del frío y con la ayuda de un rodillo de cocina extender la masa hasta que tenga un grosor de medio centímetro aproximadamente. Con un cortador de galletas cortar de la forma deseada (aunque la característica es la de la foto). Volver a meter las galletas al frío para que vuelvan a endurecerse (así conservarán mejor su forma al hornearse) y mientras calentar el horno a 180.C.
4. Hornear durante unos 13-15 minutos hasta que tengan color dorado. Dejar enfriar sobre una rejilla.


domingo, 3 de noviembre de 2013

Tarta de manzana de mi abuela Lola

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Hoy traigo una receta muy especial para mí y creo que para toda mi familia. Porque hablar de esta tarta de manzana es hablar de mi abuela Lola y de tantos momentos, reuniones, celebraciones... que pasamos juntos. Para mí además es compartir mi experiencia de prepararla junto a ella.

Tuve la suerte de poder pasar mucho tiempo con mi abuela, vivía junto a mi tía en el primer piso de una casa de dos plantas, y nosotros vivíamos en el segundo. Por lo que toda nuestra infancia fue un continuo subir y bajar escaleras de nuestro piso al de mi abuela y al revés. Creo que algunos de los "bollos" que tengo en la cabeza tienen que estar relacionados con tanto subir y bajar, por pura cuestión de probabilidades, porque ya se sabe que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe (o se abolla, en mi caso).

Me encantaba bajar al patio con mi abuela y ayudarla a cuidar las macetas, trasplantarlas, podarlas y regarlas. En alguna ocasión incluso sembramos algunas semillas de flores que después llevamos al campo y que eran motivo de orgullo para las dos y conseguimos que brotara un aguacate del hueso del fruto. Tengo que decir que pese al gran interés que le he puesto siempre a la materia y a todo lo que me enseñó mi abuela finalmente no me destaco por tener mis macetas en las mejores condiciones. Vaya, que casi que es una sentencia de muerte mandar una maceta conmigo. Pero algún día lo conseguiré y tendré mis macetas bien primorosas.

Mi abuela me decía que yo me había equivocado al nacer cuando nací y que me correspondía haber nacido en su tiempo, porque siempre me han gustado mucho las "cosas de abuelas": bordar, cocinar, hacer ganchillo... Y como yo tenía ganas de aprender y ella paciencia para enseñar pues me enseñó algunas cosillas de croché de las que hoy en día puedo presumir. Se sorprendería mi abuela si descubriera que las cosas que me gustaban de chica no eran cosas de abuela y que hoy está muy de moda todo lo tradicional y artesano.

Esta tarta de manzana no es una receta de las que han pasado de generación en generación en la familia, pero desde que mi abuela empezó a prepararla se quedó con el nombre de Tarta de manzana de la abuela Lola, porque siempre la hacía ella. Le gustaba contar con pinches de cocina, que normalmente éramos mi hermana o yo, y a mí me encantaba formar parte del equipo repostero porque me lo pasaba bomba ayudando a mi abuela. Hoy en día contamos con muchos aparatitos que nos hacen más sencillo preparar este tipo de receta, pero cuando yo la hacía con mi abuela había que currárselo más: moler la almendra en un molinillo manual, batir las claras a punto de nieve "a pulso" (todo un reto eso de aguantar batiendo sin relevos) y mezclar a mano. Seguramente esa "currada" que tenía antes preparar esta tarta ha contribuido a que la guarde con tanto cariño en mi recuerdo y a que hoy, día en el que mi abuela hubiera cumplido 100 años, me decida a compartirla en el blog. Ni que decir tiene que además está buenísima.


Ingredientes (para un molde de 26-28 cm):
Para la base: 
- 225 gr de almendra (puedes darle un toque amargo añadiendo 3 o 4 almendras amargas)
- 150 gr de harina
- 150 gr de azúcar
- 150 gr de mantequilla
- 1 pizca de sal
- 2 yemas

Para el relleno:
- 2 manzanas (si son reinetas mejor)
- 1 vaso de agua
- 3 cucharadas de azúcar

Para la cobertura: 
- 3 manzanas
- 2 claras
- Almíbar de manzana (lo conseguiremos del relleno)


Preparación:

1. Mi abuela siempre me decía que el primer paso de cualquier receta es lavarse las manos, pero yo estoy segura de que a estas alturas eso lo tenéis superado. Así que empezaremos por preparar el relleno que consiste en una especie de compota de manzana poco hecha. Pelamos dos manzanas, las partimos a cuadritos chiquititos y las ponemos a cocer con un vaso de agua y tres cucharadas de azúcar hasta que se ablanden las manzanas.

2. Preparar los ingredientes de la base: separar las claras de las yemas, moler la almendra y pesar el resto de los ingredientes. Preparar el molde que vayamos a utilizar untándolo de mantequilla o poniéndole en el fondo un papel de hornear (yo prefiero esta opción).

3. Sobre la encimera de la cocina mezclamos la harina, el azúcar y las almendras molidas. Hacemos un volcán y en su interior añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y las dos yemas de huevo. Con cuidado vamos mezclando los ingredientes hasta que queden bien mezclados, quedará una masa muy pringosa (os alegraréis de tener preparado ya el molde). Extender la masa de manera uniforme sobre el molde apretando y distribuyendo con los dedos.

4. Una vez que la manzana se haya ablandado la ponemos a escurrir en un colador y reservamos el almíbar que ha formado. Extendemos la manzana cocida sobre la base de la tarta.

5. Pelamos y descorazonamos las manzanas y las hacemos gajos finitos (como las patatas a lo pobre). Decoramos la tarta poniendo la manzana en círculos concéntricos.

6. Precalentamos el horno a 180ºC. Mientras se calienta montamos las claras a punto de nieve. (Este paso era súperemocionante  para mí, primero porque en mi afán de superación intentaba batir las claras a punto de nieve yo sola, sin ayuda y sin relevos, a base de darle alegría al tenedor con el que batía y sufrimiento a mis musculillos de los brazos. Y la parte emocionante de la receta era cuando mi abuela ponía a prueba mi trabajo comprobando si las claras estaban realmente a punto de nieve dándole la vuelta al plato. Para mí este momento era casi mágico porque ¡no se caían!). Una vez montadas le añadimos 5 o 6 cucharadas del almíbar de manzana poco a poco (le daremos dulzor y sabor a manzana  a las claras).

7. Extendemos las claras sobre la tarta repartiéndolas bien. Hornear a 170-180 ºC (dependiendo del horno) con calor arriba y abajo durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo le quitamos el calor superior al horno, tapamos la tarta con papel de aluminio (para que no se quemen las claras) y horneamos unos 20-25 minutos más.

Esta tarta se puede tomar fría o templada.


viernes, 14 de diciembre de 2012

Lomo de orza al estilo de Carmina (mi madre)

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Hoy os traigo una receta salada, de las que son superprácticas para tener en casa para una cenita sin complicaciones o para improvisar si viene una visita inesperada. Aunque se puede tomar durante todo el año, parece que es por estas fechas cuando más apetece tomarse un buen lomo de orza y es la época ideal para dejar nuestra carne marinando en esa mezcla de ricas especias. Así se hacía antiguamente, consiguiendo conservar durante largas temporadas parte de la carne que se sacaba de la matanza.

Esta es una de las recetas en las que el aceite de oliva virgen extra muestra su grandeza desde el principio hasta el final de la receta, ya que lo utilizaremos para freír, conservar y degustar con todo su sabor nuestro lomo de orza. La receta es de mi madre (con truquillos incluidos), que es una gran cocinera y tiene muy buena mano para aliñar las comidas en su justa medida, sin pasarse en los sabores.  Me la ha prestado para que la comparta aquí con vosotros, pero además la he podido compartir hoy también con los oyentes del programa "Hoy por Hoy Jaén" de la Cadena Ser. Gracias, Lola, por haber confiado en esta pequeña bloguera para compartir una de mis recetas y por haber hecho tan fácil, cómodo y divertido este ratito. Para los que hayáis escuchado la receta y no os ha dado tiempo a tomar nota u os ha quedado alguna duda y para los que no la hayáis escuchado pero estéis interesados en saber cómo prepara mi madre (y ahora también yo) el lomo de orza, aquí tenéis la receta.


Ingredientes:
- 1 kg. de lomo
- 1 cucharada sopera de orégano
- 2 pimientos morrones o ñoras
- 2 clavos de olor
- 1/4 de palo de canela (chico)
- 1 hoja de laurel pequeña
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 3 dientes de ajo gordos
- 1 pizca de comino molido
- 8-10 granos de pimienta negra
- 2 cucharadas soperas de vinagre
- sal
- aceite de oliva virgen extra (para freír)


Preparación:

Día 1:
  1. Cortar el lomo en rodajas de unos 3 cm. de grosor (saldrán 4 o 5 rodajas).
  2. Lavar bien dos ñoras o pimientos morrones, abrirlas y retirar el tallo y ponerlas a hervir durante un par de minutos para ablandarlas. Retirar del fuego, esperar a que enfríen un poco y poner en el vaso de la batidora.
  3. Añadir al vaso de la batidora el resto de especias, la sal (a ojo y al gusto del cocinero, pero sin abusar) y triturar (no batir de forma continua, sino intermitente para que no nos que de como un puré). Añadir algo más de agua fría (lo suficiente para que al verterlo sobre la carne ésta quede cubierta del adobo).
  4. Poner la carne en una fuente honda o un recipiente de cierre hermético y cubrir con el adobo, si es necesario añadir más agua. Tapar con film transparente sujeto con una goma elástica (porque huele mucho) o con la tapadera del recipiente y dejar durante un día o dos en maceración en un lugar fresco (yo prefiero meterlo en el frigorífico pese a que huele un poco).
Día 2:
  1. En una sartén pequeña y profunda poner a calentar aceite de oliva virgen extra (fundamental un aceite de calidad para esta receta), lo suficiente para que el lomo quede casi cubierto. Mientras se calienta el aceite poner a escurrir el lomo y quitar el exceso de agua poniéndolo sobre papel de cocina. ¡NO TIRAR EL ADOBO! Luego hará falta.
  2. Una vez que el aceite esté caliente (desahumado), retirar del fuego y esperar a que se enfríe un poco.
  3. Poner de nuevo la sartén con el aceite a fuego medio-bajo e ir friendo las rodajas de lomo. Es importante que el fuego no esté fuerte para que no nos quede muy reseco.  Antes de que se ponga dorado sacar los trozos del fuego.
  4. La carne que va saliendo de la sartén se pone sobre un escurridor con un plato debajo. Al escurrir el agua que le quedaba a la carne nos ayudará a su conservación durante semanas sin necesidad de que friamos en exceso la carne.
  5. Una vez que terminemos de freír el lomo, dejar la sartén con el aceite en el fuego a temperatura flojita para que también el aceite pierda todo el agua que tomó del lomo, añadirle las especias del adobo coladas y bien escurridas. Una vez que las especias van cogiendo fuerza en el fuego y que se vea que ha perdido todo el agua el aceite, retirar la sartén del fuego y dejar enfriar.
  6. Colocar los trozos de carne bien juntitos en un recipiente (tarro, tuper…) más bien profundo y cubrir con el aceite ya colado que hemos utilizado para freír. Cuanto más apretaditos estén los trozos de carne, menos aceite hará falta para conservarlos y más concentrado tendrá el sabor de las especias que hemos utilizado para adobar. Si no hay suficiente, desahumar algo más en la sartén  hasta que quede cubierto el lomo. Bien cubierto de este rico aceite de oliva virgen extra, el lomo de orza se conserva mucho tiempo.

Consejos para servirlo:
- El lomo debe estar a temperatura ambiente, por lo que debemos sacarlo del frigorífico un rato antes. Si está frío no podremos apreciar todos los aromas del adobo como éste se merece. Si le damos un "calentón" en el microondas podremos resecar la carne. Así que un poco de previsión y mientras preparamos el resto de la cena dejar que se aclimate. Si no nos hemos acordado de sacarlo del frigorífico, podemos calentar en el microondas el plato que utilicemos para servirlo; para ello lo mojamos bajo el grifo y lo ponemos a máxima potencia durante dos minutos.
- Cortar el lomo en lonchas muy finitas, mi padre insiste mucho en esto (es su primera aportación a la receta).
- La segunda aportación de mi padre es su recomendación de servir el lomo bien regado con el aceite de oliva virgen extra que hemos utilizado para cocinar y conservar el lomo. 


domingo, 4 de marzo de 2012

Jabón casero

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Hoy os traigo una entrada diferente. Y es que lo que os propongo, aunque tiene receta y da ganas de hincarle el diente, ¡no se come!

El jabón casero ha estado en mi casa toda la vida, y en la vuestra seguro que también. Lo que no sabía es que es algo tan simple de preparar. Esta Navidad recibí clases particulares de mi tío y en un periquete lo teníamos listo. Además es una alegría poder reutilizar el aceite viejo y usado de freir buñuelos, torrijas o empanadillas que se va acumulando en la casa: los residuos ni se crean ni se destruyen, ¡se reciclan!

Ahora es cuando me toca ponerme en plan anuncio de detergente y decir que no cambio mi jabón casero por ningún otro, porque lava como ninguno. Se puede utilizar tanto en el prelavado para ayudar a eliminar manchas, como para el lavado en sí a mano o a máquina (junto con un poco de detergente comercial).

Lo utilizo en diferentes texturas:
- en porciones o pastillas para aplicar y frotar directamente sobre las manchas o incluso para añadirlo al tambor de la lavadora así tal cual para lavar la ropa blanca (reduzco entonces la dosis del detergente en polvo).
- en escamas, para la lavadora colocándolo en la "arielita" con un poco de agua.
- en pasta, como resultado de diluir el detergente rallado en un tarro con agua. En función de la cantidad de agua que le pongáis quedará más pastoso o más líquido. Lo utilizo para lavado a mano y a máquina.

Os aseguro que la ropa blanca queda más blanca y con un olor a limpio que da gusto. Hay quien perfuma el jabón añadiéndole un poco de aloe vera natural o incluso hierbas aromáticas, pero a mí particularmente me gusta el olor a limpio que trae el propio jabón.

Antes de pasar a la receta sólo me queda hacer una ADVERTENCIA: MUCHO CUIDADO. Durante todo el proceso de formación del jabón hay que tener cuidado para evitar quemaduras, ya que la mezcla es muy abrasiva y corrosiva. Por ello es conveniente seguir las siguientes recomendaciones:
- Hacer el jabón en un lugar abierto y ventilado (patio, terraza, campo...) para evitar inhalar gases tóxicos.
- Utilizar guantes de cocina y ropa que nos cubra bien todo el cuerpo para evitar salpicaduras y quemaduras. En caso que esto ocurra, aclarar inmediatamente la piel con agua fresca y consultar con un médico si es necesario.
- Utilizar un palo de madera largo para remover que permita tener nuestras manos alejadas de la mezcla.
- Mantener a los niños alejados para evitar accidentes domésticos.


Ingredientes (se pueden reducir o aumentar de manera proporcional):

- 1 kg de sosa cáustica
- 6 litros de agua
- 5 litros de aceite usado
- 1 cubo de plástico
- 1 palo de madera
- 1 recipiente a modo de molde para depositar la mezcla
- guantes de cocina


Preparación:

1. Apagar la sosa con el agua, mezclando ambas con cuidado en un cubo o barreño. Esta mezcla es muy peligrosa ya que es muy corrosiva, por lo que hay que tener cuidado de que no nos salpique en la piel ni en la ropa. Si salpica enjuagar inmediatamente con abundante agua fría. Dejar enfriar la mezcla (este primer paso se puede hacer la noche anterior).


2. Colar el aceite para evitar posos y residuos. Añadir el aceite a la mezcla de agua y sosa poco a poco con un chorrito fino pero continuo, removiendo con un palo de manera constante y siempre en el mismo sentido, es como hacer mayonesa.


3. Poco a poco veréis cómo va cambiando la textura de la mezcla, se irá espesando y cambiando ligeramente el color. ¡El proceso de saponificación está en marcha! Seguir removiendo hasta que veáis que la mezcla se va quedando ligeramente pegada al palo, lo mancha. Debe quedar como una masa fluida de bizcocho (más o menos). Si véis que queda un poco de aceite en la mezcla que no se absorve, añadir un chorrito de agua y continuar removiendo. Si quedan grumitos o costras blancas (de las de la foto del paso 1) podemos utilizar la batidora de mano con cuidado para diluirlas.


4. Verter la mezcla sobre el recipiente que utilicemos de molde (¡con cuidado!). Lo ideal es utilizar un recipiente cuadrado o rectangular, más ancho que alto, y que nos permita posteriormente cortar el jabón en porciones regulares.

5. Cuando solidifique (varias horas o incluso un día después), volcar sobre una superficie limpia y cortar en porciones. Se puede utilizar un cuchillo o incluso un alambre fino. Si posponemos el corte del jabón puede estar ya demasiado duro y el proceso será más difícil.

6. Dejar reposar el jabón durante varios días. Conforme vaya pasando el tiempo veremos cómo se va blanqueando el jabón.

Y para finalizar ya sólo queda hacer la colada y dar uso a este jabón casero. Espero que lo probéis y que aprovechéis de esta manera tan práctica el aceite usado.


miércoles, 22 de febrero de 2012

Plato alpujarreño sobre Rösti

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Hoy os presento la receta que preparó mi marido para la "V Convención de la Tapa" que celebramos un grupo de amigos hace unos días. Si quieres saber qué mas comimos pincha aquí.

A mi marido le tocaba preparar algo de un país que empiece con la S (como su nombre), así que se ingenió un hermanamiento entre Suiza y Spanien/Spain. El resultado fue este coqueto plato alpujarreño en miniatura colocado sobre un Rösti de patata. El Rösti es a Suiza lo que la tortilla de patatas a España, es el plato nacional suizo. De hecho es una especie de tortita a base de patata, pero los españoles le ponemos más gracia al asunto y le añadimos huevos. En ocasiones los suizos también se ponen flamencos y alegran sus patatas con cebolla, calabacín, bacon, hierbas aromáticas...

Según he leído parece haber cierta controversia entre los suizos sobre si se prepara friendo patata previamente cocida y rallada o friendo patata cruda rallada. Al parecer se ha llegado a un cierto acuerdo y en función de si se utiliza como plato principal o como acompañamiento de otro se utiliza cruda o cocida. Mi marido se decantó por la opción cruda y el resultado fue buenísimo pese a la sencillez del plato, tenía una textura crujiente por fuera pero tierna por dentro. Lo repetiremos seguro.



Ingredientes:

Para el Rösti (cinco unidades de unos 7 cm de diámetro):
-1 patata
- Sal y aceite de oliva virgen extra

Para el miniplato alpujarreño:
- Huevos de codorniz
- Pimientos de Padrón
- Minichoricillos frescos
- Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

1. Freir los pimientos a fuego medio hasta que queden blanditos. Sacarlos y freir los choricillos. Reservar.

2. Pelar y rallar una patata con un rallador grueso. Salar. Aceitar el fondo de una sartén e ir colocando porciones de patata (se puede utilizar un aro de emplatar para dar la forma). Con ayuda de una cuchara repartir de manera uniforme la patata y aplastar ligeramente.

3. Cuando la patata comience a dorarse darle la vuelta. Una vez que esté doradito sacar de la sartén y escurrir sobre papel de cocina.

4. Hacer los huevecillos fritos o a la plancha y montar el plato (aquí es donde se unen los Alpes a la Alpujarra): Sobre el Rösti colocar un huevo de codorniz, un par de pimientos y un choricillo. Servir en el momento.ç


jueves, 9 de febrero de 2012

Albóndigas con tomate

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Albóndigas o, mejor dicho, albondiguillas con tomate. Cuando era chica pasaba casi todos los fines de semana con unas tías abuelas. Aunque no tuvieron descendencia, se podría decir que tuvieron hijas y nietos, ya que siempre estuvieron presentes en nuestras vidas y nosotros en las suyas.

De pequeña me encantaba quedarme en su casa, lo pasábamos fenomenal jugando con sus bolsas cargadas de retales de telas con los que vestíamos a nuestra Nancy mientras escuchábamos discos de José Luis Perales. Ahora no suena muy divertido pero en su momento era la repera. Fueron responsables de que nuestras Nancys tuvieran el vestuario más maravilloso que haya visto nunca, ya que con sus manos y su talento les hicieron todo tipo de ropa: vestidos de diario y de fiesta, faldas, blusas, pijamas, camisones, batas, bañador, abrigos de pieles con gorro compañero, zapatos, zapatillas, un traje de bailarina y no sé cuántas cosas más. Gracias a una de ellas también tenemos ahora metros y metros de películas de super 8 que son un precioso recuerdo de "aquellos maravillosos años".

Una de las comidas que me encantaba comer en su casa eran las albóndigas con tomate. Y hoy quiero compartir con vosotros su receta.



Ingredientes:

- 300 gr de carne picada (mezcla de cerdo y ternera)
- 1 huevo
- 1 diente de ajo
- Pan rallado
- 2 vasos de tomate frito casero
- Vino blanco
- 1 vasito de caldo de pollo
- Perejil
- 1 hoja de laurel
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra


Preparación:

1. Poner la carne picada en una fuente. En el vaso de la batidora poner el huevo, el ajo, una cucharadita de sal, un chorrito de vino, 4 o 5 hebras de azafrán y una cucharada de perejil. Batir y añadir a la carne picada, revolver bien. Añadir pan rallado hasta que la masa quede de una textura manejable para formar las pelotillas.

2. Formar las albóndigas pequeñas y pasar por pan rallado. Freir en una sartén con bastante aceite lo justo para que formen una costra y luego no se deshagan.

3. En una cacerola poner dos vasos de tomate frito casero y añadirle medio vasito de aceite de haber frito las algóndigas. Machacar un diente de ajo, añadirle un chorro de vino (unas dos cucharadas) y verter en el tomate. Añadir el vaso de caldo y la hoja de laurel. Mezclar todo bien y añadir las albóndigas, cocer durante un cuarto de hora. Servir acompañadas de patatas fritas.



lunes, 31 de octubre de 2011

16 consejos para hacer buñuelos de viento

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Los buñuelos de viento son mi "clásico" del Día de los Santos. Llevo haciéndolos desde bastante pequeña y no entiendo este día sin una buena bandeja de buñuelos. Cada vez se están sofisticando más los rellenos, pero para mi gusto los sabores clásicos son los mejores: nata, chocolate, crema pastelera y cabello de ángel.

Si os animáis a prepararlos, podéis consultar aquí la receta. Con esta entrada simplemente quería añadir algunos consejos:

Importante:
1. Los buñuelos de viento son muy sencillos de preparar, la mayor prueba a la que tendremos que enfrentarnos es la PACIENCIA, porque necesitaremos dedicarles bastante tiempo a la fritura. Por lo demás veréis qué sencillos son. Animaos a probarlos.

La masa:
2. Se pueden hacer con margarina o mantequilla, yo personalmente prefiero la mantequilla porque me gusta más su sabor.
3. La harina debe ser específica de repostería. Un año utilicé harina de todo uso (marca DIA) y la textura fue desastrosa. Así que ya no me arriesgo y procuro utilizar la harina de repostería de Gallo.
4. En la receta viene el número de huevos pero es orientativo. En realidad buscamos una masa con una textura suave y ligeramente brillante. Generalmente yo uso ese número de huevos y claras, aunque alguna vez me he quedado más tranquila añadiendo un huevo más. Pero recordad la masa debe quedar espesa, lisa y con brillito.


5. La receta aparte de huevos enteros utiliza dos claras. Yo aprovecho las claras restantes de preparar la crema pastelera, haciendo dos terceras partes de la cantidad que viene en la receta que podéis consultar aquí. Así no desperdiciamos nada.

La fritura:
6. Es importante utilizar un buen aceite. Yo siempre utilizo aceite de oliva virgen extra. Al final quedará bastante quemado y no será adecuado reutilizarlo en la cocina, pero con él podéis preparar un estupendo jabón casero. (Próximamente la receta aquí)
7. Es preferible hacer los buñuelos pequeños, del tamaño aproximado de una nuez moscada e intentar que no le queden picos a la masa. Para ello podéis hacerlos utilizando dos cucharas, recogiendo con una de ellas la masa de la otra hasta darle una forma redondeada.


8. Al echar los buñuelos a la sartén el aceite no debe estar muy caliente (yo lo tengo al 6,5 sobre 10) y cuando ya han crecido más subo la temperatura ligeramente. Entre tanda y tanda retiro la sartén del fuego para que se enfríe un poco el aceite.
9. Los buñuelos necesitan tiempo para freirse adecuadamente. Pensad que parten de ser una masa densa del tamaño de una nuez moscada hasta tener un tamaño algo mayor al de una nuez (de las otras), para eso necesitan tiempo. Gracias al huevo que lleva la masa se van formando burbujas de aire en el interior que van aligerando su textura y que además son las responsables de que los buñuelos se volteen solos.
10. Es recomendable utilizar una sartén profunda. Como indico en el paso anterior, los buñuelos se dan la vuelta solos. Para ello necesitan una buena cantidad de aceite en la sartén (no deben tocar el fondo para voltearse con facilidad), espacio entre ellos (por lo que no conviene poner muchos de golpe) y temperatura adecuada del aceite (si éste está demasiado caliente se dorarán por fuera pero no llegarán a crear las burbujas necesarias del interior). De todas formas, si veis que alguno no se mueve dadle un pequeño toque que le sirva de impulso para moverse o dadles directamente la vuelta vosotros.


11. Una vez que saquéis la primera tanda de buñuelos podéis cortar uno de ellos y comprobar el punto de cocción que tiene para que sirva de referencia para las siguientes tandas.
12. Escurrir sobre papel de cocina o servilletas los buñuelos conforme salen de la sartén para eliminar el aceite que tienen en la superficie, veréis que no quedan nada aceitosos.
13. Dejar enfriar extendidos en una bandeja antes de proceder a rellenarlos.




El relleno:
13. Podéis utilizar una manga pastelera para rellenarlos. Venden una boquilla alargada y fina específica para esto, pero a mí me resulta más sencilla la técnica del "tijeretazo" al buñuelo y cucharadita de relleno. Así además podremos distinguir a simple vista el relleno de cada uno de ellos.
14. Los sabores clásicos son de nata, chocolate, crema pastelera y cabello de ángel, pero podéis poner cualquier otro relleno que os guste: dulce de batata, mousse de limón o café, crema de castañas...
15. Se pueden rellenar también de salado (paté, queso de untar, sobrasada...) pero para ello es mejor que los buñuelos estén horneados en lugar de fritos.



Presentación:
16. Presentar espolvoreados de una buena capa de azúcar glass. Retocad el espolvoreado si en el momento de servir los buñuelos el azúcar se ha humedecido.

¡Feliz Día de Todos los Santos!

martes, 16 de noviembre de 2010

Fideuá

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Para nosotros la fideuá es al invierno como el salmorejo al verano, y con este frío se ha abierto la veda.

Ingredientes (para dos personas):

- 150 gr. de fideos para fideuá
- 150 gr. almejas
- 250 gr. mejillones
- 100 gr. gambas
- caldo de pescado (de merluza, rape, gambas...)
- habitantes del mar a nuestro gusto: rape, merluza, calamar, sepia...
- media cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- pimiento rojo y verde
- 2 cucharadas de tomate frito (si es casero mejor)
- unas hebras de azafrán
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- vino blanco
- sal, pimienta, aceite...





Preparación:

Lavar bien las almejas, dejar un rato en agua con sal para que suelten la arena.

Limpiar los mejillones, poner en un bol junto con las almejas escurridas y con un chorrito de vino y meter en el microondas para que se abran, cuidando que no se pasen. Retirar la carne de las conchas. Colar el caldo y reservar.

Pelar las gambas y reservar.

Calentar aceite en una sartén y saltear el pescado cortado en dados y las gambas. Retirar y reservar.

Picar la cebolla y un trozo de pimiento rojo y pimiento verde y freir despacio. Cuando estén blanditos añadir el ajo picado y dar unas vueltas. Añadir el tomate frito, el azafrán y el pimentón. Mover e incorporar los fideos.

Añadir el caldo de pescado y el de los mejillones y almejas, y dejar hervir.

Unos minutos antes de que los fideos estén en su punto, añadir los pescados, mejillones, almejas y gambas.

Una vez los fideos estén al dente, cortar el fuego y dejar reposar unos minutos.