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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Apfelstreuselkuchen o pastel de manzana alemán

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Esta palabra tan larga e impronunciable que tiene el título del post (Apfelstreuselkuchen) es en realidad la unión de tres palabras: Apfel (manzana), Streusel (cobertura granulada tipo crumble) y Kuchen (pastel). ¿A que ahora queda más clara la cosa? Y es que a los alemanes les encanta juntar palabras, yo creo que para reirse de los que intentamos chapurrear alemán porque nos falta el aire para decir esas palabras tan complicadas. Pero si lo de juntar palabras es muy típico de los alemanes hacer pasteles y dulces con manzanas lo es todavía más (un claro ejemplo es el Apfelstrudel). Así que ya que ha llegado el otoño y estamos en plena época de manzanas tenemos que aprovecharnos y disfrutar de este producto en su mejor momento.

Para hacer esta receta utilicé unas manzanas pequeñitas "Initial" (las de la izquierda de la foto) pero muy ricas que compré en una tienda ecológica que hay en Jaén. Se llama Tierras Vivas y llevan ya algo más de dos añitos abriéndose camino y luchando con su proyecto de sacar adelante un negocio unido a un gran compromiso social y medioambiental, compromiso que también está presente en la historia de cada uno de los productores que les surten. Puedes conocer algunas de estas experiencias y filosofía de vida de productores aquí. Os animo a que visitéis su página web, seáis o no de Jaén, porque las cuestiones que se plantean en ella creo que son muy interesantes y deberían hacernos reflexionar a todos sobre la huella que dejamos en el mundo con cada cosa que hacemos y/o consumimos. Me gusta además la forma positiva que tiene de plantear las cosas, puesto que más que hacerte sentir mal por aquellas cosas que hacemos y que podríamos mejorar transmiten un mensaje más positivo y constructivo: la posibilidad de hacer cosas a nivel individual que tendrán efectos a otros niveles. Bueno, no quiero ser muy cansina, pero si le echáis un vistazo me encantaría que me contárais qué os ha parecido.


Y respecto a este pastel decir que nos ha gustado a todos mucho, porque cada una de sus cuatro capas (base, manzana, natillas, cobertura)  aporta algo que en conjunto resulta muy equilibrado y delicioso. Es algo parecido a la Tarta de manzana de mi abuela Lola que os enseñé aquí. Una y otra receta saben a hogar, a calentito.



Ingredientes:
Para la base:
- 155 gr de harina de repostería
- 1 cucharada de azúcar
- 80 gr de mantequilla blandita
- 1 yema de huevo
- 2 o 3 cucharadas de agua fría

Para el relleno:
- 3 manzanas algo ácidas (yo utilicé 10 u 11 al ser pequeñitas)
- 20 gr de mantequilla
- 4 cucharadas de azúcar
- 2 huevos
- 185 ml de nata muy grasa
- 1 cucharadita de vainilla

Para la cobertura (Streusel):
- 60 gr de harina
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- 40 gr de nueces picadas
- 40 gr (aprox) de mantequilla


Preparación:
1. Empezamos con la base. Aquí os ofrezco dos posibilidades:

  • A mano: En una fuente mezclar la harina y el azúcar. Añadir la mantequilla, la yema y 2 cucharadas de agua (añadiremos otra si vemos que la masa lo necesita). Ir mezclando los ingredientes con las yemas de los dedos, pellizcando y tratando de desmenuzar el contenido de la fuente. Conforme se vayan integrando los ingredientes la masa quedará más húmeda y se podrá formar una bola con facilidad.
  • Con el vaso accesorio picador de la batidora: Es el método que yo he utilizado porque es muy cómodo. Se ponen todos los ingredientes en el vaso picador a baja potencia y se bate hasta que empiece a formarse una masa. Los ingredientes irán pasando por distintas fases: polvo, migas y finalmente masa. 
2. Forrar una fuente de horno cuadrada de aproximadamente 20x20 cm. Extender la bola de masa entre dos papeles de hornear (o en papel film) utilizando un rodillo. Cortar la masa en cuadrado y colocarla sobre la fuente de hornear. Metemos en el frigorífico durante 20 minutos. Encender el horno a 190 ºC para que se vaya calentando.

3. Mientras se enfría la masa empezamos con el relleno. Pelar las manzanas y partirlas en cuadritos pequeños y colocarlas en un cazo. Añadir 2 cucharadas de azúcar y la mantequilla. Cocer tapadas durante 15 minutos y luego destapadas 5 minutos más aproximadamente (hasta que queden blanditas y se chafen con una cuchara).  Cortar el fuego, volcar sobre un escurridor y dejar enfriar. Reservar el caldito que haya quedado al escurrir las manzanas.

4. Sacar la masa del frigorífico, cubrir con papel de hornear y ponerle algún peso encima. Bajar la temperatura del horno a 180ºC y hornear durante 15 minutos. Quitar entonces el peso y el papel que pusimos sobre la masa y continuar horneando durante 5-10 minutos más, hasta que empiece a dorarse la masa.

5. Mezclar la nata, los huevos, las dos cucharadas de azúcar restantes y el aroma de vainilla. Añadirle el jugo de la cocción de las manzanas.

6. Extender sobre la base del pastel las manzanas de manera uniforme y volcar encima la mezcla batida que hemos preparado. Hornear otros 20 minutos (hasta que la superficie se note algo cuajada).

7. Para preparar el Streusel mezclar con una cuchara la harina, el azúcar moreno y las nueces. Añadir la mantequilla cortada a cuadritos e ir desmenuzándola con las yemas de los dedos. La idea es que quede una mezcla arenosa y que forme pequeñas bolitas. Si queda excesivamente suelta se puede añadir algo más de mantequilla. Repartir de forma uniforme sobre el pastel y volver a hornear 15 minutos.

8. Una vez fría la masa se parte en 16 cuadrados y se sirve.


Consejos:
1.  Esta receta está planteada para hacerla en un molde cuadrado y poder cortarla luego en porciones, pero se puede hacer igualmente en un molde redondo.

2. Si tienes un molde metálico mejor que mejor para esta receta, puesto que se hornea y dora mejor (yo la hice en fuente de pirex y le costó más trabajo dorarse).

3. Los restos de masa que sobren después de recortarla se pueden volver a unir y utilizarlos en algún molde más pequeñito que tengas o congelarlos para poder usarlos en otro momento. Yo los aproveché para hacer la tartaleta de la foto de más arriba.

4. Puedes aprovechar el horno para hacer otras cosas a la vez, puesto que es un pastel al que no le importa que abras el horno si es necesario (al contrario de lo que le ocurre a los bizcochos) y así se aprovecha mejor la energía.


domingo, 30 de noviembre de 2014

Vanillebretzeli

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Acaba noviembre y con él comienza el adviento. Hoy es el primer domingo de adviento. En alemania existe una bonita tradición en estas fechas. Seguro que habéis visto en revistas, blogs, webs... las típicas coronas de adviento que decoran las casas en estas fechas o incluso puede que tengáis una en casa. Pero además de ser un elemento estético tienen también un significado más religioso o espiritual.
La corona de adviento o Adventskranz tiene cuatro velas que representan las cuatro semanas de este período hasta la Navidad. Cada domingo de adviento las familias se reúnen por la tarde en torno a su corona y encienden una vela el primer domingo, dos el segundo y así sucesivamente... Además toman alguna bebida caliente y comen galletas. En Alemania es muy típico hornear en casa galletas siguiendo recetas tradicionales.
La receta que os traigo hoy es de esas tradicionales de familia. Las hacía junto a otras que también os enseñaré la abuela de mi primera profesora de alemán. Están muy ricas, el sabor recuerda al de las galletas danesas de mantequilla que venden en latas. Además tienen la característica forma de los Bretzel que tanto me gusta. Os animo a que las probéis y que con o sin corona de adviento las compartáis con la familia. Será como mínimo un buen momento en familia.


Ingredientes:
- 130 gr. de mantequilla
- 100 gr. de azúcar fina
- 1 huevo
- 260 gr. de harina fina
- 1 punta de cuchillo de vainilla (en su defecto azúcar vainillada)
- 1 cucharadita rasa de levadura en polvo
- 1 pizca de sal



Preparación:
1. Batir la mantequilla (a temperatura ambiente) con el azúcar hasta que quede aireada. Añadir el huevo a temperatura ambiente y continuar batiendo. Añadir la sal y la vainilla.
2. Mezclar la harina y la levadura y tamizar sobre los demás ingredientes. Mezclar hasta que queden bien mezclados todos los ingredientes. Volcar sobre film transparente, formar una bola y refrigerar para que la masa se solidifique un poco (una media hora). Podemos acelerar este proceso usando el congelador y poniendo la masa ligeramente extendida en lugar de formar una bola.
3. Sacar la masa del frío y con la ayuda de un rodillo de cocina extender la masa hasta que tenga un grosor de medio centímetro aproximadamente. Con un cortador de galletas cortar de la forma deseada (aunque la característica es la de la foto). Volver a meter las galletas al frío para que vuelvan a endurecerse (así conservarán mejor su forma al hornearse) y mientras calentar el horno a 180.C.
4. Hornear durante unos 13-15 minutos hasta que tengan color dorado. Dejar enfriar sobre una rejilla.


jueves, 13 de noviembre de 2014

Tarta de manzana y almendra

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Hoy os traigo una nueva tarta de manzana. No sé cuántos tipos de tartas de manzana pueden existir en el mundo, pero yo tengo debilidad por las que aúnan las manzanas con las almendras. Qué gran equipo forman.

Esta receta es de las que son típicas de Europa central. Llevo algunos años haciéndola y es de las que siempre gustan. Además la manzana tiene un papel muy protagonista, no es de las tartas en las que la manzana sirve para decorar, aquí la manzana ocupa un lugar bien destacado. Os animo a que la probéis.

Fuente: Revista Comer bien nº 159


Ingredientes: 
- 500 gr. de manzanas
- 100 gr. de harina
-1/2 cucharadita de levadura en polvo
- 100 gr. de almendra molida
- 70 gr. de azúcar
- 3 huevos
- 120 gr. de mantequilla
- 1 cucharada de azúcar glas
- 1 pizca de sal


Preparación:
1. Moler la almendra bien finita con ayuda de un procesador de cocina. Tamizar la harina y la levadura en un cuenco grande, unir la almendra molida, el azúcar, los huevos, una pizca de sal y 100 gr. de mantequilla reblandecida. Trabajar los ingredientes con unas varillas eléctricas hasta obtener una masa homogénea.

2. Untar con mantequilla los laterales de un molde redondo de 24-26 cm desmontable. Cubrir la base con papel de hornear y montar el molde, de manera que el papel quede bien estirado. Volcar la masa en el molde y refrigerar durante media hora.

3. Mientras tanto precalentar el horno a 180 ºC, calor arriba y abajo. Pelar las manzanas, partirlas en cuartos y hacer rebanadas desde la parte exterior de la manzana hacia el centro sin terminar de cortarla, es decir, hacer cortes tipo "libro" hacia el interior de la manzana.

4. Justo antes de meter la tarta en el horno hundimos las manzanas en la masa, rociamos con la mantequilla que habíamos reservado y que habremos derretido y espolvoreamos con azúcar glas. Cocer durante 45-50 minutos.


lunes, 13 de octubre de 2014

Tarta helada de mango y yogur

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Sí, ya lo sé. Sé que se nos ha echado el otoño encima y el fresquito, y vengo yo ahora con una tarta helada. Pero una tarta helada con colores otoñales. Y ya se sabe que en este tiempo loco lo mismo nos apetece un chocolate calentito que un poco de helado. Así que si os entran las ganas de algo fresquito o si vienen unos días de estos de "veranillo del membrillo" aquí tenéis una opción para quitaros las ganas de dulce.

Esta tarta la he hecho a partir de dos recetas de helado de mi libro El gran libro de los helados. La heladería en casa de Océano Ámbar. ¿Y por qué combinar estos dos sabores en una tarta? Pues la verdad es que el mérito no es mío, sino de la chica que nos atendió en la pastelería/bombonería Casa Aramendia en San Sebastián en el viaje que hicimos durante este verano a la zona norte de España. Me llamaron la atención los helados que se veían desde la calle y entré a por uno, pero el aroma a chocolate que había por toda la tienda hizo que volviera a la calle a por marido, no se lo podía perder. Así que en vez de un helado fueron dos: el mío de chocolate (porque me quedé atrapada en ese delicioso olor) y el de marido, por sugerencia de la chica que nos atendió, de yogur y mango. En recuerdo de ese helado tan rico que nos tomamos le preparé para su último cumpleaños esta tarta helada.


Ingredientes:
Para el bizcocho:
- 60 gr de azúcar
- 2 huevos
- 60 gr de harina
- 1 pizca de sal

Para el helado de yogur:
- 100 gr de chocolate blanco
- 300 gr de yogur natural
- 200 gr de crema de leche (yo utilicé nata de montar)
- 35 gr de azúcar glas
- 20 ml de zumo de limón

Para el helado de mango:
- 2 mangos grandes
- 30 ml de zumo de lima o limón
- 250 ml de crema de leche espesa
- 70 gr de azúcar (110 gr si os gusta más dulce)


Preparación:
1. El día anterior preparamos la mezcla del helado de yogur. Para ello  calentamos el yogur en un cazo y lo retiramos antes de que arranque a hervir, ya que se corta (comprobado por mí). A la vez fundimos el chocolate partido a trocitos al baño maría. Una vez derretido le incorporamos el yogur y el zumo de limón. Mezclamos y reservamos en el frigorífico hasta el día siguiente, para que se enfríe bien y le ahorremos trabajo a la heladera.

2. Precalentamos el horno a 170ºC. Preparamos el bizcocho batiendo con varillas los huevos, el azúcar y la pizca de sal hasta que espumen. Añadimos entonces la harina y mezclamos con una espátula de cocina lo justo para que se mezclen los ingredientes. Verter en un molde de 22 cm. y hornear aproximadamente 15 minutos. Desmoldar y dejar enfriar.

3. Continuamos con el helado de yogur que iniciamos el día anterior: Montar la nata con el azúcar glas. Mezclar con la crema de yogur bien fría que teníamos reservada. Cuando esté bien ligado se vierte en la heladora hasta que quede bien mantecado.

4. Utilizando el mismo molde desmontable que usamos para el bizcocho empezamos a montar la tarta. Ponemos la base de bizcocho y sobre ella el helado de yogur. Con una espátula lo intentamos dejar lo más liso posible. Lo cubrimos con film transparente y lo metemos en el congelador.

5. Preparamos el helado de mango. Pelar y partir los mangos a trocitos. Triturarlos junto con el zumo de lima o limón. Conviene pasar esta papilla por un colador ya que el mango tiene algunas fibras que luego nos podemos encontrar y resulta desagradable. Mezclamos esta pulpa de mango con la crema de leche y mantecamos en la heladora. Yo tengo una heladora de las muuuuuuuuy básicas, por lo que sólo se puede usar para una tanda de helado cada vez. No obstante, yo la reutilicé tal cual estaba (con los restos del anterior helado) para aprovechar el frescor que le pudiera aportar a la mezcla.

6. Verter esta mezcla sobre la tarta y meter en el congelador para terminar de helar.

7. Sacar la tarta con antelación (depende del calor que haga) para que pierda rigidez y sea más fácil de cortar y comer. Retirar los laterales del molde y adornar con virutas de chocolate.

lunes, 19 de mayo de 2014

Canutillos rellenos

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Tengo la impresión de estar en el día de la marmota cada vez que escribo en el blog, porque últimamente no hago nada más que lamentarme del tiempo que hace que no publico una entrada... Bueno, últimamente no, porque hace ya muuuuucho que no actualizo. Y es que este curso he estado muy atareada con historias varias de las que aún no he terminado de desprenderme. Pero bueno, a ver si en algunos ratitos puedo ir compartiendo alguna de las poquitas cosas que he hecho en este período de tiempo.

Esta receta forma parte ya de mis clásicos, y es tan sencilla que casi da apuro ponerla. Pero precisamente por su sencillez no hay que perder la oportunidad de hacerla. Yo os la recomiendo de todo corazón porque os gustará seguro.

A mí me gusta hacerla sobre todo rellena de crema pastelera casera pero se puede hacer también con nata montada, trufa o incluso con algún relleno salado. Otro día probaremos esta opción.

Pues eso, una receta sencilla, buenísima y fresquita para degustar en esta época más veraniega que primaveral que vivimos estos días. Me alegro mucho de volver a saludaros, muak.


Ingredientes:

- 1 plancha de hojaldre (yo utilizo el del Lidl)
- Crema pastelera
- Nata montada

Para el acabado final:
- 1/2 vaso de agua
- 3 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de mermelada de melocotón
- Virutas de chocolate (opcional)


Preparación:
1. Preparar la crema pastelera siguiendo esta receta y/o montar la nata.

2. Extender la plancha de hojaldre. El que yo compro de los supermercados Lidl una vez que lo desenrollas tiene forma rectangular y es ideal para preparar esta receta. Cortar sobre la parte más larga unas 15 o 16 tiras de masa (de unos 2,5 cm de ancho aproximadamente).

3. Untar ligeramente con mantequilla unos conos metálicos específicos para preparar canutillos, así evitaremos que el hojaldre se quede pegado (ver consejo 1). Yo los compré en una tienda de menaje a muy buen precio. Es de las cosas que te puedes permitir sin problemas, porque son baratos y los usas y repites.

4. Coger el cono con una mano y colocarlo ante ti de manera horizontal. Poner un extremo de una de las tiras de hojaldre en el extremo del cono colocado de forma oblicua y empezar a enrollar de manera que cada vuelta de masa cubra una tercera parte del ancho de la anterior. Al llegar al final de la masa presionar ligeramente el extremo para que se quede pegado al canutillo.

5. Calentar el horno a 200-220 ºC (depende de la marca de hojaldre y horno). Colocar los canutillos sobre papel de hornear procurando que el último extremo de la masa toque la bandeja del horno (así evitaremos que se desenrolle esta parte final al crecer la masa). Hornear hasta que la masa quede hecha y ligeramente dorada.

6. Llenar la manga pastelera con el relleno elegido (crema, nata, trufa...) y rellenar los canutillos.

7. Hacer un almíbar con el azúcar y el agua, cuando empiece a espesar añadir una cucharada de mermelada de albaricoque (es la que mejor le va). Apagar el fuego y con un pincel de cocina ir pintando los canutillos. Finalizar espolvoreando virutas de chocolate que le dan un toque decorativo.


Consejos:
1. Ante todo ¡cuidado con los bordes de los moldes de canutillos! Suelen ser de lata fina y cortan. Si preparas los canutillos en varias tandas sólo es necesario que los pintes con mantequilla una vez. El resto de grasa que les queda es suficiente para evitar que se peque el hojaldre.

2. Si tus moldes son de lata como los míos no los laves. Sí, sí, puedes pensar que es un poco cochino esto pero es que tienden a oxidarse por más que los seques. En su lugar cuando termino de usarlos los froto bien con papel de cocina para retirar los restos de grasa que pueden haber dejado la mantequilla y el hojaldre. De esta forma tendrás moldes durante muuuuucho tiempo.

3. Si no tienes manga pastelera para rellenarlos puedes utilizar una bolsa de congelar, cortándole una esquinita a modo de boquilla de la manga. No obstante te recomiendo que tengas mangas pasteleras desechables, son económicas y limpias y le puedes adaptar cualquier tipo de boquilla.

4. Al igual que se puede variar el relleno, también se pueden hacer distintos acabados finales. Si no te apetece preparar el almíbar (aunque es la opción más rica) puedes simplemente espolvorearlos con azúcar glas o bañarlos ligeramente con chocolate fundido.

5. Prueba a hacerlos. Te aseguro que no te defraudarán.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Tarta de manzana de mi abuela Lola

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Hoy traigo una receta muy especial para mí y creo que para toda mi familia. Porque hablar de esta tarta de manzana es hablar de mi abuela Lola y de tantos momentos, reuniones, celebraciones... que pasamos juntos. Para mí además es compartir mi experiencia de prepararla junto a ella.

Tuve la suerte de poder pasar mucho tiempo con mi abuela, vivía junto a mi tía en el primer piso de una casa de dos plantas, y nosotros vivíamos en el segundo. Por lo que toda nuestra infancia fue un continuo subir y bajar escaleras de nuestro piso al de mi abuela y al revés. Creo que algunos de los "bollos" que tengo en la cabeza tienen que estar relacionados con tanto subir y bajar, por pura cuestión de probabilidades, porque ya se sabe que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe (o se abolla, en mi caso).

Me encantaba bajar al patio con mi abuela y ayudarla a cuidar las macetas, trasplantarlas, podarlas y regarlas. En alguna ocasión incluso sembramos algunas semillas de flores que después llevamos al campo y que eran motivo de orgullo para las dos y conseguimos que brotara un aguacate del hueso del fruto. Tengo que decir que pese al gran interés que le he puesto siempre a la materia y a todo lo que me enseñó mi abuela finalmente no me destaco por tener mis macetas en las mejores condiciones. Vaya, que casi que es una sentencia de muerte mandar una maceta conmigo. Pero algún día lo conseguiré y tendré mis macetas bien primorosas.

Mi abuela me decía que yo me había equivocado al nacer cuando nací y que me correspondía haber nacido en su tiempo, porque siempre me han gustado mucho las "cosas de abuelas": bordar, cocinar, hacer ganchillo... Y como yo tenía ganas de aprender y ella paciencia para enseñar pues me enseñó algunas cosillas de croché de las que hoy en día puedo presumir. Se sorprendería mi abuela si descubriera que las cosas que me gustaban de chica no eran cosas de abuela y que hoy está muy de moda todo lo tradicional y artesano.

Esta tarta de manzana no es una receta de las que han pasado de generación en generación en la familia, pero desde que mi abuela empezó a prepararla se quedó con el nombre de Tarta de manzana de la abuela Lola, porque siempre la hacía ella. Le gustaba contar con pinches de cocina, que normalmente éramos mi hermana o yo, y a mí me encantaba formar parte del equipo repostero porque me lo pasaba bomba ayudando a mi abuela. Hoy en día contamos con muchos aparatitos que nos hacen más sencillo preparar este tipo de receta, pero cuando yo la hacía con mi abuela había que currárselo más: moler la almendra en un molinillo manual, batir las claras a punto de nieve "a pulso" (todo un reto eso de aguantar batiendo sin relevos) y mezclar a mano. Seguramente esa "currada" que tenía antes preparar esta tarta ha contribuido a que la guarde con tanto cariño en mi recuerdo y a que hoy, día en el que mi abuela hubiera cumplido 100 años, me decida a compartirla en el blog. Ni que decir tiene que además está buenísima.


Ingredientes (para un molde de 26-28 cm):
Para la base: 
- 225 gr de almendra (puedes darle un toque amargo añadiendo 3 o 4 almendras amargas)
- 150 gr de harina
- 150 gr de azúcar
- 150 gr de mantequilla
- 1 pizca de sal
- 2 yemas

Para el relleno:
- 2 manzanas (si son reinetas mejor)
- 1 vaso de agua
- 3 cucharadas de azúcar

Para la cobertura: 
- 3 manzanas
- 2 claras
- Almíbar de manzana (lo conseguiremos del relleno)


Preparación:

1. Mi abuela siempre me decía que el primer paso de cualquier receta es lavarse las manos, pero yo estoy segura de que a estas alturas eso lo tenéis superado. Así que empezaremos por preparar el relleno que consiste en una especie de compota de manzana poco hecha. Pelamos dos manzanas, las partimos a cuadritos chiquititos y las ponemos a cocer con un vaso de agua y tres cucharadas de azúcar hasta que se ablanden las manzanas.

2. Preparar los ingredientes de la base: separar las claras de las yemas, moler la almendra y pesar el resto de los ingredientes. Preparar el molde que vayamos a utilizar untándolo de mantequilla o poniéndole en el fondo un papel de hornear (yo prefiero esta opción).

3. Sobre la encimera de la cocina mezclamos la harina, el azúcar y las almendras molidas. Hacemos un volcán y en su interior añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y las dos yemas de huevo. Con cuidado vamos mezclando los ingredientes hasta que queden bien mezclados, quedará una masa muy pringosa (os alegraréis de tener preparado ya el molde). Extender la masa de manera uniforme sobre el molde apretando y distribuyendo con los dedos.

4. Una vez que la manzana se haya ablandado la ponemos a escurrir en un colador y reservamos el almíbar que ha formado. Extendemos la manzana cocida sobre la base de la tarta.

5. Pelamos y descorazonamos las manzanas y las hacemos gajos finitos (como las patatas a lo pobre). Decoramos la tarta poniendo la manzana en círculos concéntricos.

6. Precalentamos el horno a 180ºC. Mientras se calienta montamos las claras a punto de nieve. (Este paso era súperemocionante  para mí, primero porque en mi afán de superación intentaba batir las claras a punto de nieve yo sola, sin ayuda y sin relevos, a base de darle alegría al tenedor con el que batía y sufrimiento a mis musculillos de los brazos. Y la parte emocionante de la receta era cuando mi abuela ponía a prueba mi trabajo comprobando si las claras estaban realmente a punto de nieve dándole la vuelta al plato. Para mí este momento era casi mágico porque ¡no se caían!). Una vez montadas le añadimos 5 o 6 cucharadas del almíbar de manzana poco a poco (le daremos dulzor y sabor a manzana  a las claras).

7. Extendemos las claras sobre la tarta repartiéndolas bien. Hornear a 170-180 ºC (dependiendo del horno) con calor arriba y abajo durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo le quitamos el calor superior al horno, tapamos la tarta con papel de aluminio (para que no se quemen las claras) y horneamos unos 20-25 minutos más.

Esta tarta se puede tomar fría o templada.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Tarta de mousse de turrón

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Este año hemos materializado la frase de "Navidad cayó en agosto", y no porque hiciera fresquito precisamente (pese a las poco acertadas predicciones de un señor del tiempo francés). Es que este año para el cumple de mi marido me apeteció hacer una tarta de turrón. A cada uno le da por una cosa, y a mí este año me apetecía esta tarta. Y es que el turrón también está rico en agosto, oye.

Si algo he aprendido con esta receta es que hay que esconder una (o dos) tableta(s) de turrón de Jijona durante las navidades para rescatarla y disfrutarla a lo largo del año.

La receta la encontré en www.recetasparatorpes.com (es que cuando llega el calor me tengo que ir a lo sencillo, que mis neuronas no carburan bien, jeme), pero el topping de crocanti lo cogí de javirecetas, que también elabora su propia versión de la tarta de turrón.

Pues con esta tarta fresquita le deseamos feliz cumpleaños a mi marido.

Ingredientes (para un molde de 22 cm de diámetro):

Para la base:
- 130 gr de galletas maría
- 60 gr de mantequilla fundida
- 1 cucharada de cacao en polvo (yo utilicé Valor)

Para el relleno: 
- 300 ml de nata para montar bien fría
- 75 gr de azúcar glas
- 4 1/2 hojas de gelatina
- 180 ml de leche entera
- 30 ml de agua
- 150 gr de turrón de Jijona

Para el crocanti:
- 4 cucharadas de almendras crudas picadas
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharada de azúcar


Preparación:
De la base:
1. Triturar las galletas hasta reducirlas a polvo utilizando alguno de los siguientes sistemas: picador, mortero, introducir las galletas en una bolsa zip y romper las galletas con el rodillo (os recomiendo la primera).
2. En una fuente honda mezclar las galletas con la cucharada de cacao en polvo y añadir la mantequilla derretida. Mezclar bien para que se empapen todas las galletas.
3. En un molde desmontable de 22 cm poner sobre la base papel de hornear y apresar con los laterales. Extender la mezcla de galletas sobre la base y apretar con cuidado con el revés de una cuchara de manera que quede un fondo compacto y uniforme. Meter en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

Del relleno:
1. En un vaso con agua fría poner a hidratar la gelatina.
2. Mientras se hidrata la gelatina, poner la leche junto con el turrón troceado a deshacer en un cazo a fuego medio, moviendo continuamente para que no se pegue. Dejar cocer durante cinco minutos. Si el turrón no ha quedado bien deshecho se puede pasar la batidora para dejarlo más fino.
3. Escurrir la gelatina hidratada y añadirla a un bol en el que habremos puesto 30 ml de agua caliente. Mover bien y deshacer. Añadir el batido de turrón a la gelatina y mezclar.
4. Montar la nata fría en un recipiente (preferiblemente metálico y previamente enfriado con agua e hielo) y cuando coja algo de consistencia añadir el azúcar glas. Terminar de montar. OJO: Como al mezclar la crema de turrón con la nata seguiremos moviendo, esto continuará el proceso de montado de la nata. Si nos excedemos montándola al final se nos cortará, por lo que que es conveniente quedarse más bien un poco cortos que pasarse montando la nata).
5. Mezclar con cuidado la nata y la crema de turrón hasta que quede una mezcla homogénea. Volcar sobre el molde que teníamos en el frigorífico. Sujetar con ambas manos el molde y golpear suavemente sobre la encimera para ayudar que la mezcla se reparta bien y no nos queden burbujas . Enfriar.

Del crocanti:
1. Pelar las almendras y picarlas con el cuchillo o con una picadora.
2. En una sartén con una cucharada de aceite de oliva tostar ligeramente la almendras a fuego lento. Cuando empiecen a oler a almendra tostada añadir el azúcar y mover bien hasta que ésta se derrita. Volcar sobre un plato y dejar enfriar.
3. Una vez frío el crocanti espolvorearlo sobre la tarta. Si lo hacemos en las primeras horas, cuando la mousse todavía no tiene consistencia dura el crocanti quedará pegadito.
4. Poner las velas, cantar cumpleaños feliz, soplar y devorar.




jueves, 19 de septiembre de 2013

Baklava y VII Convención de la tapa

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Cuando estaba en el Instituto tuve una profesora de historia que sabía mucho, que disfrutaba enseñando pero que nos traía a todos de cabeza. Cuando llegaban los exámenes nos ponía un título como pregunta de examen y a partir de ahí tenías que rebuscar en tu sesera e intentar relacionar todos tus conocimientos (los que vinieran al caso, claro) con lo que te preguntaba. Por ejemplo, en una una ocasión la pregunta de examen era: "Roseta". Pues nada que si la piedra Rosetta, que si el maiz en los cultivos de las distintas civilizaciones (en Jaén una roseta es un palomita de maiz), que si el rosetón del gótico... Escribíamos como locos y le temíamos más que a una vara verde porque era todo creatividad en los exámenes.

Bueno pues en algo así se están convirtiendo nuestros encuentros taperos. Ya hemos celebrado el séptimo y seguimos con la reciente costumbre de poner temática a las tapas. Creo que cada vez se nos va más la cabeza, ¿o son ideas mías? A ver qué opináis, la  temática de esta ocasión fue "Los viajes de Marco Polo".


La comida en esta ocasión se convirtió en un desfile de platos de la gastronomía oriental, que por supuesto estaban buenísimos todos. Os cuento:

- Para empezar tomamos un rico humus que nos preparó R. y que acompañamos no con pan de pita, sino con un delicioso pan  casero de masa madre que hizo él. Qué punto que ha conseguido darle R.  a sus panes.

- A continuación C. nos deleitó con unos rollitos primavera acompañados de salsa agridulce casera. Hacíamos palmas con las orejas.

- Siguió ofreciéndonos sus manjares como buen anfitrión F., que nos preparó unas ricas berenjenas del imán.

- El anfitrión dio paso a su tocayo, quien nos traía de la misma India un plato de pollo tikka masala acompañado de una minimontañita de arroz. Muy cuco, y muy bueno.

- Para profundizar aún más en la cocina india, A. nos trajo el plato que compite con el tikka masala como representante de la cocina india: pollo tandoori. Realmente distinto al otro, picantito, pero los dos muy ricos.

- Y cuenta la leyenda (por lo menos la que cuenta mi marido) que Marco Polo realmente no estuvo por oriente sino un poco más hacia occidente, vamos, en el mismo Córdoba, y probó sus flamenquines y los preparó a su estilo: estos eran unos miniflamenquines de jamón york y queso azul (el queso lo traería de Francia, digo yo) muy ricos. (Próximamente tendréis esta receta).

- Pues después de tanto saladito pasamos a los postres, que en esta ocasión preparamos mi hermana y yo. Decidimos coordinarnos un poco y preparar algo que pudiéramos servir juntas. Ella optó por un helado llamado kulfi de mango (podéis verlo y enteraros de cómo se hace en su blog), que acompañamos con un baklava.

El baklava es un postre típico de la zona de Turquía, Grecia, Jordania... cuya composición principal es masa filo, frutos secos (nueces, pistachos y/o almendras) y miel. Como veréis es bajo en calorías (jeje), pero en su defensa diré que como se toma en pequeñas proporciones seguro que no engorda tanto. Os cuento cómo se hace.


Ingredientes:
Para el pastel:
- 1 paquete de pasta filo (¿o alguien se anima a prepararla?)
- 250 gr. de frutos secos (en mi caso utilicé pistachos y nueces sin tostar)
- 100 gr. de azúcar
- 2 cucharaditas de canela en polvo
- mantequilla para engrasar la pasta filo

Para el almíbar:
- 250 ml. miel
- 250 gr. de agua (ésta no engorda)
- 200 gr. de azúcar
- 1 rama de canela
- piel de medio limón


Preparación:
1. Pelar los pistachos y nueces y con ayuda de una picadora triturarlos. No debe quedar muy fino para que podamos morder pequeños trocitos de frutos secos. Añadir el azúcar y la canela y mezclar bien. Reservar.

2. Untar con mantequilla una fuente de aproximadamente 20 x 20 cm. Sobre ésta iremos alternando una sucesión de capas de pasta filo untadas con mantequilla y mezcla de frutos secos. Cortaremos cuadrados de pasta filo del tamaño de nuestro molde. Con los trozos sobrantes haremos "patchwork" completando capas de pasta filo. Para montar el pastel procederemos de la siguientes manera:
- untar un trozo de pasta filo con mantequilla y colocarlo sobre la fuente (repetir 5 veces).
- repartir 1/3 de la mezcla de frutos secos sobre la pasta
- colocar 4 capas de pasta filo engrasadas
- repartir 1/3 de la mezcla de frutos secos sobre la pasta
- colocar 4 capas de pasta filo engrasadas
- repartir el último tercio de mezcla de frutos secos
- colocar 5 capas de pasta filo engrasadas.

3. Una vez montado el pastel debemos cortar los trozos que asomen por el molde de manera que mirando el pastel por los laterales (si es de vidrio o pyrex , claro) veamos perfectamente la sucesión de capas. Con ayuda de un cuchillo bien afilado cortamos el pastel (esto nos ayudará para cuando tengamos que repartirlo) en porciones triangulares pequeñas.

4. Hornear a 180 º C durante unos 30 minutos. Mientras horneamos el pastel se prepara el almíbar. Para ello ponemos en una cacerola al fuego todos los ingredientes y los dejamos hervir durante 10 minutos. Dejar que se entibie.

5. Sacar el pastel del horno, volver a marcar los cortes que hicimos anteriormente y meter de nuevo en el horno durante 20-30 minutos más hasta que quede dorado.

6. Regar el baklava caliente con el almíbar templado, repartiéndolo bien. Debe quedar casi cubierto. Dejamos enfriar a temperatura ambiente hasta el día siguiente.


Consejos:
- Este pastel no necesita ser conservado en el frigorífico y aguanta hasta dos semanas. Conforme van pasando los días va quedando más humedecido.

- Al ser bastante dulce conviene servirlo en pequeñas porciones.

- La típica manera de cortar el baklava es haciendo rombos, pero resulta más cómodo y sencillo cortarlo en  triángulos, ya que se adaptan mejor a la forma de nuestros moldes.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Bavaresa de chocolate

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Tras estas largas vacaciones blogueras vuelvo a la carga con algunas recetas nuevas, muchas de ellas dulces. Para empezar os presento esta tarta que se quedó rezagada del pasado año y que preparé para el cumpleaños de uno de mis sobrinos. Así que por supuesto siguiendo la ecuación x= niño y= cumpleaños x+y= tarta de chocolate (nunca falla).

Pese a que tiene dos tipos de chocolate, con leche y blanco, no resulta muy pesada al tener éstos textura de mousse y el bizcocho que queda debajo ser bastante ligero. La receta resulta de la conjunción de dos grandes libros, de los que una nunca se cansa de ojear (y suspirar): por un lado la receta de bavaresa de chocolate es de El libro de oro del chocolate, la mousse de chocolate blanco que la adorna es de la Guía completa de las técnicas culinarias- Postres de Le Cordon Bleu. Con estos dos avales lo único que puedo recomendaros es que la probéis.


Ingredientes:

Para el bizcocho:
- 135 gr de harina
- 3 huevos
- 90 gr de azúcar
- 1 cucharada de ron (que no se entere nadie) o un almíbar ligero aromatizado con ron.

Para la crema al chocolate:
- 90 gr de chocolate fondant
- 2 cucharadas de gelatina en polvo
- 200 ml de leche
- 125 gr de azúcar
- 4 yemas
- 500 ml de nata

Para la mousse de chocolate blanco:
- 300 ml de nata
- 150 gr de chocolate blanco



Preparación:

Del bizcocho:
1. Precalentar el horno a 180 ºC.
2. Separar las claras de las yemas y batir éstas últimas con unas varillas hasta que blanqueen.
3. Montar las claras a punto de nieve e incorporar el azúcar. Tamizar la harina y reservar.
4. Incorporar gradualmente a las yemas la harina y las claras, y mezclar hasta que quede una mezcla homogénea.
5. Forrar un molde de 24-26 cm y verter la masa.  Hornear durante 10 minutos aproximadamente. Desmoldar y pintar con el ron o el almíbar*. Dejar enfriar. Mientras tanto preparar la crema de chocolate.

De la crema de chocolate:
1. Disolver la gelatina en dos cucharadas de agua fría.
2. Calentar la leche en un cazo. Trabajar las yemas y el azúcar hasta que queden bien ligadas. Entonces añadir a chorritos la leche caliente sin dejar de remover.
3. Verter la mezcla en un cazo y llevarlo casi a ebullición y seguir moviendo. Retirar del fuego y añadir la gelatina y el chocolate. Dejar reposar un minuto y luego mezclar bien.
4. Montar la nata y añadirla a la crema de chocolate con cuidado.

De la mousse de chocolate blanco y montaje de la tarta:
1. Calentar 30 ml de nata y derretir en ellos (fuera del fuego) el chocolate blanco. Mover bien y dejar enfriar.
2. Poner el bizcocho frío en el molde desmoldable (y perdón por la redundancia). Es posible que quede algún mínimo espacio entre el molde y el bizcocho porque éste habrá reducido un poco su diámetro (no pasa nada, el bizcocho quedará oculto por la crema). Verter la crema de chocolate sobre el bizcocho y dar unos golpecitos para que no queden burbujas de aire y se extienda bien por todos sitios. Refrigerar durante al menos cuatro horas.
3. Montar la nata (sin que llegue a ponerse muy dura porque al mezclar el chocolate se puede pasar y cortar, mejor dejarla un poco menos montada) y mezclar con el chocolate blanco. Poner en una manga pastelera y dejar enfriar. Cuando la tarta esté bien cuajada desmoldar y decorar con la mousse de chocolate blanco.


* Puedes bañar el bizcocho con un almíbar si prefieres que quede más húmedo o si quieres eliminar el alcohol de la receta. Para ello ponemos en un cazo al fuego igual cantidad de agua que de azúcar. Cuando rompa a hervir añadimos una cucharada de ron y bajamos el fuego un poco para que no se evapore mucha agua. Después de cinco minutos retirar del fuego y remojar el bizcocho con ayuda de  un pulverizador, un biberón de cocina o una cuchara.



miércoles, 29 de mayo de 2013

Minidonuts de chocolate con más chocolate

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Si le das a dos niños un libro de recetas de minidonuts y le preguntas cuál prefieren merendar esa tarde, la respuesta está cantada: elegirán el que más chocolate tenga.

Este sencillo experimento lo pudimos hacer el otro día en casa y ¡se cumple! Así que aquí tenéis esta receta de minidonuts con la que merendamos en familia y nos pusimos de chocolate hasta las orejas.

El mérito de esta receta no es mío, fue trabajo en equipo: Mis sobrinos eligieron receta, mi hermana ofreció la donutera, yo cogí la batuta (o sea, la cuchara) y mi sobrina fue la mejor pinche del mundo. El resultado fueron estos rosquitos con un intenso sabor a chocolate y textura abizcochada. Para mi gusto al día siguiente estaban más ricos, con la masa más asentada.

Qué raticos más buenos se pueden pasar en familia y qué poco hace falta para disfrutarlos.

Os animo a que trabajéis en equipo.



Ingredientes (para unos 30 minidonuts):

Para los minidonuts:
- 135 gr. de harina de repostería
- 25 gr. de cacao en polvo (yo usé Valor)
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 huevo grande
- 100 gr. de azúcar
- 180 ml.  de leche entera
- 30 ml. de aceite vegetal (yo usé aceite de oliva virgen extra)
- 30 ml. de nata de montar
-1/2 cucharadita de extracto de vainilla

Para el ganache de chocolate:
- 85 gr. de chocolate negro
- 80 ml. de nata de montar
- 25 gr. de azúcar
- 14 gr. de mantequilla


Preparación:

De los minidonuts:
1. Mezclar en una fuente la harina, el cacao, la levadura y la sal.

2. En otra fuente batir los huevos con el azúcar. A continuación añadir la leche, el aceite, la nata y la vainilla, batiendo hasta que quede bien mezclado. Añadir la mezcla de harinas, batiendo hasta que no queden grumos.

3. Encender la minidonutera y seguir las instrucciones del fabricante. Engrasar con un poco de aceite las planchas del aparato y dejar que se caliente cerrado. Cuando esté listo rellenar rápidamente los huecos de los minidonuts hasta un poco menos del borde y cerrar el aparato. Cuando estén cocidos sacarlos con ayuda de una paleta y colocar sobre una rejilla (así evitaremos que se nos humedezcan). Continuar añadiendo tandas de donuts hasta acabar con la masa.

Del ganache:
1. Trocear el chocolate y colocarlo en un bol en el que quede bien recogido para facilitar luego la cobertura de los minidonuts.

2. En una cacerola o en el microondas calentar la nata junto al azúcar y la mantequilla. En cuanto hierva volcar sobre el chocolate y mover con ayuda de una cuchara para facilitar que se derrita el chocolate. Mover bien hasta que quede una crema lisa.

3. Dejar enfriar durante 5 minutos o menos (si el ganache ha salido espesito no esperar). Cubrir los donuts con el chocolate y esperar hasta que estén totalmente fríos. ¡Al ataque!


Consejos:
- Si quieres reducir la cantidad de chocolate para esta merienda puedes optar porque estos donuts tengan el chocolate en la masa o en la cobertura. Si prescindes del chocolate de la masa sustitúyelo por la misma cantidad de harina.

- Los donuts tienen una cara más bonita y otra que no sale tan favorecida. Para que la cobertura quede bien es mejor que pongas el chocolate sobre esta cara más bonita y lisa.

- El chocolate es un buen amigo de la fruta. Si quieres completar esta merienda puedes acompañarla de fruta troceada (fresas, plátano, kiwi...).

- La minidonutera es un electrodoméstico de los "no fundamentales" pero que te puedes permitir a un precio razonable con las ofertas que periódicamente salen en Lidl o Aldi. Por 12 o 15 € puedes conseguirlo.


jueves, 18 de abril de 2013

Tarta de mousse de arroz con leche

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Vuelvo a la carga con una receta dulce. Es la tarta que preparé para mi último cumpleaños y que decidí repetir para el de mi suegra (gran aficionada y experta en arroz con leche). Normalmente es mi hermana Alma de azúcar la que se encarga de prepararme la tarta en mi cumpleaños, pero este año tenía una pequeña y preciosa ocupación que atender.

Cuando estuve pensando qué tarta preparar me acordé del arroz con leche, y una cosa llevó a la otra hasta que salió elegida esta tarta. Estuve buscando en la red y encontré distintas versiones (definitivamente no he inventado nada) que al final yo he adaptado. Pero me he basado fundamentalmente en el arroz con leche que prepara javirecetas para su propia mousse de arroz con leche y en la receta de mousse de Tomillo, laurel y otras cosas de comer.

El resultado fue esta tarta que hoy os presento blanquita, fresquita  y con la que ya he podido disfrutar de dos estupendas tardes en familia. Esta tarta es mejor prepararla de una día para otro para que la mousse coja la consistencia adecuada.

Con las cantidades que vienen en esta receta y para un molde de 26 cm probablemente os sobren dos vasitos de arroz con leche y otros dos de mousse de arroz con leche.




Ingredientes:
Para la base:
200 gr. galletas napolitanas (con el toque de canela que tienen le van estupendas)
85 gr. mantequilla

Para el arroz con leche:
100 gr. de arroz redondo
1 litro de leche entera
125 gr. de azúcar
2 ramas de canela
Piel de un limón

Para la mousse:
400 gr. de arroz con leche
1 vaso de leche
6 hojas de gelatina
500 ml. de nata de montar
4 claras de huevo
5 cucharadas colmadas de azúcar
Canela en polvo
Ralladura de medio limón


Preparación:
De la base:
1. Triturar las galletas. Para ello puedes utilizar una picadora (la opción más cómoda), el mortero (la opción más deportiva) o una bolsa y un rodillo (la opción más ortopédica). Las tres funcionan.
2. Fundir a potencia floja la mantequilla en el microondas y añadir a las galletas picadas. Mezclar bien hasta que queden bien impregnadas.
3. Forrar la base de un molde desmoldable (valga la redundancia) de 26 cm de diámetro con papel de hornear. Fijar la base con el aro de manera que el papel quede bien estirado. Volcar la mezcla de galletas y repartir de manera uniforme por todo el fondo del molde. Compactarlo bien y meter en el frigorífico.

Del arroz con leche:
1. En una olla poner a cocer a fuego medio la leche con el azúcar, la canela y la cáscara de limón. Mientras tanto poner el arroz en un colador y lavarlo bajo el grifo del fregadero hasta que pierda el almidón (el agua tiene que salir limpia).
2. Cuando la leche empiece a hervir añadir el arroz y cocer a fuego medio-bajo durante unos 50 minutos. Tiene que quedar espesito aunque con un poco de líquido. Cortar el fuego, "pescar" las pieles de limón y la canela y dejar enfriar.

De la mousse:
1. Poner en remojo en agua fría las hojas de gelatina. Calentar el vaso de leche y añadirle la gelatina rehidratada y escurrida. Mover bien hasta que quede disuelta.
2. En el vaso de la batidora poner el arroz con leche y el vaso de leche con la gelatina. Batir hasta que quede una mezcla bien fina.
3. Montar las claras a punto de nieve. Añadir la canela y la ralladura de limón y terminar de montar. Reservar.
4. Montar la nata y a mitad del proceso añadirle el azúcar. Tiene que quedar bien firme.
5. Sobre un bol grande colar la mezcla de arroz con leche, desechando lo que quede en el colador (granitos de arroz mal triturados, restos de piel de limón o trozos de canela). Añadir las claras montadas a punto de nieve y mezclar con suavidad y movimientos envolventes.
6. Añadir la nata montada y continuar moviendo con suavidad hasta que quede una mezcla homogénea. Volcar sobre la base de galletas. Si es mucha cantidad se puede reservar parte de esta mousse y poner en copas individuales (nos daremos otro homenaje en otro momento). Refrigerar.
7. Para el momento de servir: Con ayuda de un cuchillo separar la mousse del lateral del molde. Para que no le queden señales lo mejor es meter el cuchillo e ir girando el molde hasta completar el círculo. Abrir el aro y retirarlo. Depositar la tarta sobre el plato en el que se va a servir. Si no puedes retirar el papel, corta todo el trozo que queda visible alrededor y ten cuidado a la hora de servir la tarta. Decorar al gusto.