domingo, 1 de julio de 2012

Polos rojigualdas o mi interpretación del sentimiento patriótico

Pin It Ahora!

En estos días todo el mundo anda eufórico con los triunfos de la selección española. Son tiempos en los que no se escuchan más que penas y calamidades en las noticias, y las victorias de la selección parece que nos animan y levantan la moral, y nos devuelven algo de confianza en nuestra valía como nación.

Pero este sentimiento patriótico no se manifiesta únicamente en las pitorradas y celebraciones tras los partidos, es raro que caminando por la calle levantes la vista y no encuentres una ventana o balcón con la bandera de España. Es cierto que a esto también han contribuido los bazares chinos en los que venden banderas por apenas dos euros, camisetas y demás artículos patrióticos. Vamos, que las ves y que casi no te puedes resistir a comprarlas con esos precios. Pero si es que es un chollo.

Yo aún no he caído en esa tentación, pero sí que me he dejado llevar por esta euforia. El otro día fuimos todos al trabajo con camisetas rojas o amarillas, la verdad es que era gracioso vernos a todos así de uniformados. Pero no sólo me he contagiado en la indumentaria por los nervios de esta final de la Eurocopa. Yo, barriendo para lo que me gusta, también he trasladado este entusiasmo a la cocina y he preparado estos politos. ¿Verdad que han quedado graciosos?

La receta es supersencilla, lo podréis comprobar un poquito más abajo, pero además es refrescante y natural, natural. Buenísimos. He preparado estos polos con sabor fresa-mango-fresa, una combinación que podréis cambiar por cualquier otra que os apetezca: kiwi, plátano, cereza, albaricoque, melón, sandía, melocotón... Sólo es cuestión de probar. ¿Os animáis?

Con esta receta participo en el concurso del blog sugg-r, de Rosilet.



Ingredientes:

- 240 ml de agua
- 140 gr azúcar
- 100 gr fresas
- 100 gr mango
- zumo de media naranja


Preparación:

1. Poner el agua y el azúcar en un cazo y dejar hervir durante 2 minutos. Apagar el fuego y dejar enfriar.

2. Batir por separado el mango y las fresas hasta que queden reducidos a un puré muy fino.

3. Mezclar el puré de fresas con la mitad del almíbar y colar para que luego no nos encontremos pepitas de fresa en el polo.

4. Mezclar el puré de mango con el zumo de media naranja y añadir la otra mitad del almíbar. Mezclar bien y colar por si ha quedado alguna fibra.

5. Llenar un poco menos de un tercio de los moldes para polos con el batido de fresa. Congelar.

6. Sacar los moldes del congelador y añadir la mezcla de mango hasta completar algo más de dos tercios del molde. Meter en el congelador y cuando esté a medio congelar sacar de nuevo. Es importante que no se os pase el punto de congelación porque tenemos que poner el palo del polo.

7. Completar las poleras con el resto de la mezcla de fresas. Clavar el palo y congelar.

8. Para degustarlos es conveniente meter la polera debajo del chorro del agua para ayudar a que los polos se desprendan.


viernes, 29 de junio de 2012

Roma, masa de pizza y pizza barbacoa

Pin It Ahora!

Hoy me reencuentro con mi blog y con todos aquellos que me seguís después de algún tiempo de retiro. A partir de ahora espero poder disponer del tiempo necesario para presentaros algunas nuevas recetas que espero con mucha ilusión enseñaros.

En mi luna de miel (hace ya casi cuatro años) estuve en Roma. Roma me parece una ciudad deliciosa tanto por el encanto y el arte apabullante que hay por doquier como por la apetitosa comida que allí se cocina. Cuando nosotros nos vamos de viaje somos un poco ansiosos y esperamos disfrutar al máximo de aquello que la ciudad nos puede ofrecer diferente a lo que tenemos en nuestra tierra. Nuestras jornadas en los viajes son mortales (de luna de miel también), empiezan con un buen madrugón y un gran desayuno que nos dé fuerzas para afrontar las caminatas del día, y cuando salimos a la calle exploramos a tope la ciudad: monumentos, iglesias, mercados, plazas, lugares con encanto y por supuesto también la oferta gastronómica. Los que hayáis estado en Roma sabréis que en este caso fue un gran reto para nosotros porque Roma tiene muchísimo para ver y comer. Es sorprendente ver todos los lugares señalizados para visitar, pero a mí casi que me impresionó más ver todos los restos arqueológicos arrumbados que había por todas partes, porque Roma tiene tanto, que no le cabe en los museos.

Para aquellos que estéis pensando en viajar Roma me gustaría haceros algunas recomendaciones:
  • Si podéis, viajad fuera de la época veraniega tanto para evitar el sofocante calor como las colas para visitar los monumentos. Nuestro viaje fue a final de noviembre y pudimos entrar a todos los sitios sin problemas, lo que nos dejó muy buen recuerdo. Si viajáis en verano, ¡madrugad!, porque aquí se cumple el dicho de que a quien madruga Dios le ayuda.
  • Es casi obligatorio visitar la Basílica del Vaticano y el Museo, y en él la maravillosa Capilla Sixtina. La Capilla Sixtina se disfruta especialmente si hay poca gente alrededor, para ello (de nuevo) madrugad y si podéis comprad las entradas por adelantado. Una vez que entréis en el museo id directos hacia la Capilla Sixtina. Para ello tendréis que atravesar muchas de las estancias que merece la pena visitar, pero vedlas con detenimiento en una segunda vuelta, ya que al salir de la Capilla Sixtina podéis iniciar de nuevo el recorrido por el museo.
  • Son también espectaculares el Coliseo, la Fontana de Trevi y el Panteón, pero Roma tiene también otros lugares no tan conocidos pero no por ello menos encantadores. Me viene a la memoria especialmente la Basíllica de San Clemente (via Labicana, 95). Bajo la iglesia actual hay una iglesia paleocristiana, bajo la que se encuentra un templo de adoración a Mitra. La sensación en este nivel más bajo es algo especial, entre mágico y espeluznante, pero no dejéis de visitarla, es muy bonita.
  • Es muy bonito también un paseo al atardecer junto al Tíber, las vistas del Vaticano desde el puente Sant´Angelo son una delicia.
  • Y hablando de delicias, hay dos recomendaciones fundamentales para el asunto gastronómico: la primera es comer un helado en San Crispino (Via della Panetteria, 42), cerca de la Fontana de Trevi. La otra recomendación gastronómica es comer una pizza en Da Baffetto. Es un sitio no muy lustroso, de esos en los que te sientan en una mesa larga en la que hay más gente (inconcebible en España) y eso después de hacer colas para comer una pizza. Pero es que la pizza es espectacular, finita y hecha en horno de leña, una maravilla. Tenéis dos establecimientos de Da Baffetto, ambos por la zona de la Piazza Navona (también muy recomendable): uno en la Via del Governo Vecchio, 114 y el otro en la Piazza del Teatro di Pompeo, 18.
Pues este viaje marcó un hito en mi vida pizzera. Los que me conocen saben que la pizza se ha convertido en una de mis humildes especialidades, y es que esta es una de las comidas "superagradecidas" para hacer en casa y que merecen la pena por el resultado tan bueno y sobre todo natural. Y es que desde aquellas bases para pizza congeladas y con agujeritos de mi infancia hasta las de hoy hemos avanzado bastante. No es que sea una gran devoradora de pizza, pero sí que reconozco que es un plato con el que disfruto y al que cada vez le exijo más. A la vuelta de mi viaje a Roma me empleé a fondo en la elaboración de pizza y hoy os presento mis avances y trucos. Espero que os sirvan.



Ingredientes para la masa (para tres pizzas):

- 450 gr harina de fuerza
- 20 gr levadura fresca de panadero
- 220 gr agua con gas (Vichy para los que no están sufriendo la crisis, del Lidl o Mercadona para el resto)
- 10 gr de sal
- 25 gr aceite de oliva
- 1 cucharada de azúcar


Ingredientes para el relleno barbacoa:

- 1/2 filete de pechuga de pollo
- Tomate frito casero
- Salsa barbacoa
- Mozzarella
- Cebolla
- Maiz
- Bacon



Elaboración de la masa:
  1. Disuelve la levadura en el agua ligeramente templada (la levadura es muy sensible a la temperatura, así que ¡cuidado!), añade el azúcar (es comidita rica para la levadura y hace que la masa se ponga gordita y dorada) a continuación añade el aceite, mezcla bien e incorpórala a la harina y la sal en una fuente. 
  2. Mezcla con los dedos haciendo círculos y luego amasa dentro de una fuente hasta que la masa se despegue de las paredes (quedará una masa basta), puede ser que necesites más agua o más harina, dependerá de las características de la harina utilizada, debe quedar una masa trabajable. Amasa sobre la encimera o sobre una tabla de madera (mejor) con suficiente harina para que no se pegue a las manos, verás que la masa va quedando más suavita.
  3. Haz una bola con la masa de pizza y déjala reposar al menos 4 horas (en invierno más, en verano menos) a temperatura ambiente y cubierta con un paño limpio y seco, en una superficie enharinada o en un cuenco que sea bien amplio para que tenga espacio para crecer. Verás que pasadas unas horas la masa ha crecido mucho y está llena de aire, al cogerla se desinflará pero no te preocupes, es lo normal.
  4. Llegado el momento de hacer las pizzas, basta con hacer las porciones y estirar la masa procurando que quede una base de pizza muy fina (mi reto es aprender a voltearla en el aire, pero progreso muy poco). Colócala sobre papel de hornear y déjala reposar mientras preparas los ingredientes del relleno (ayudará a que se formen burbujas en la masa durante la cocción). 
  5. Enciende el horno a 230 ºC y prepara los ingredientes del relleno. Cubre la pizza con los ingredientes que más te gusten, hornea entre 8 y 10 minutos hasta que quede dorada y crujiente y ¡disfruta!

Elaboración del relleno barbacoa (esto no es muy italiano):
  1. Corta a daditos chicos la pechuga de pollo. Salpiméntala y márcala en la sartén. Añade dos cucharadas de salsa barbacoa, mezcla bien y retira del fuego.
  2. Corta en juliana finita la cebolla. Pinta la base de la pizza con tomate frito y salsa barbacoa. Reparte la cebolla, la pechuga de pollo, la mozzarella cortada en lonchas, un poco de maiz dulce y unos trocitos de bacon. Riega ligeramente con un poquito de aceite de oliva virgen extra.
  3. Hornea a 230º C entre 8 y 10 minutos hasta que quede crujiente.




Consejos:

1. Yo utilizo una tercera parte de la masa. Esta masa congela perfectamente. Una vez mezclados los ingredientes de la masa de la pizza y amasada (antes del reposo), hacer las porciones y congelar la que no vayas a utilizar envuelta en film transparente. Al ser esta masa más fina y ligera y no cargarla en exceso de ingredientes podrás comer un trozo más grande sin que se te ponga pesada.

2. El secreto para que la masa quede crujiente es que ésta pierda la humedad que tiene, para ello unos consejillos de entrerecetas:

  • Lo más auténtico es utilizar una piedra de hornear, pero para las que no la tenemos hay otras alternativas. Calienta el horno con la bandeja que vas a utilizar para hornear de manera que ésta coja una buena temperatura (nivel inferior del horno).
  • Estira la masa sobre papel de hornear (irá absorbiendo parte de la humedad de la masa cuando la metas en el horno), coloca los ingredientes que te gusten encima y colócalo todo (pizza con ingredientes y papel de horenear) dentro del horno sobre la bandeja caliente (esto ayudará a la evaporación de agua). ¡Mucho cuidado con no quemarte!. 
  • Mi prueba para ver que tiene el punto crujiente (aparte del aspecto doradito) es levantar un poco la pizza cuando está en el horno y golpearla con los nudillos, si hace toc toc es que está en su punto.
  • Ponle poca salsa a la pizza (reducirás el líquido que pasa a la masa) y utiliza los ingredientes cortados muy finitos, ya que el tiempo de horneado de esta pizza es corto y no les dará tiempo a cocerse.
3. A mí me gusta utilizar mozzarella fresca, le da un gusto suave y rico. La puedes encontrar de vaca a buen precio (menos de 1 €) en Lidl o Mercadona, y de búfala (algo más de 2 € en El Corte Inglés).


sábado, 21 de abril de 2012

Magdalenas de claras de huevo y almendra

Pin It Ahora!



Tenía muchas ganas de preparar estas magdalenas y por varias razones: porque me gustan las magdalenas (primera y principal de todas), porque me apetecía variar de receta y porque estas magdalenas además son un tanto especiales, ya que al utilizar claras de huevo y aceite de oliva son aptas para aquellas personas con problemas de colesterol (para los demás también, ¿eh?).

La receta la encontré en el programa que David de Jorge tiene en la ETB "Robin Food. Atracón a mano armada", aunque la he rectificado ligeramente sustituyendo la mantequilla por aceite de oliva y modificando algo las cantidades.

El resultado han sido unas magdalenas muy ricas, tiernas, esponjosas y que se han mantenido perfectas durante varios días, quizás por el uso de la miel que ayuda a su conservación o quizás porque, según mi madre, el secreto para que las magdalenas aguanten es que no tengan leche. Cualquier día de éstos repito con otra hornada.

Además aprovechando que ya ha llegado la primavera vestí a mis magdalenillas con unos bonitos papeles de flores que me regaló mi hermana.

Ingredientes:

- 200 gr azúcar glas
- 180 gr claras de huevo (aprox 6 ud de la talla M)
- 125 gr de aceite de oliva virgen extra
- 80 gr harina
- 80 gr almendra molida
- 2,5 gr levadura en polvo (tipo Royal)
- 20 gr miel



Preparación:

1. Tamizar la harina, el azúcar glas y la almendra molida. Mezclar bien en una fuente y añadirle la levadura en polvo.

2. En un bol batir ligeramente las claras de huevo y añadir poco a poco la mezcla de ingredientes secos hasta que queden bien integrados. Añadir el aceite poco a poco y finalmente la miel ligeramente calentada en el microondas.

3. Tapar el bol con film transparente y meter en el frigorífico durante unas 5 o 6 horas.

4. Pasado el tiempo de reposo, encender el horno con calor arriba y abajo a 200ºC. Mientras se calienta vamos rellenando los moldes de las magdalenas hasta un poco más de la mitad. Si tienes un recipiente metálico especial para hornear magdalenas mételas dentro, si no lo tienes sería recomendable utilizar moldes de flan, moldes de silicona para magdalenas o utilizar varios papeles de magdalena para cada una para reforzarlas y evitar que el papel ceda y las magdalenas salgan aplanadas.

5. Hornear durante unos 15 minutos o hasta que compruebes que la masa ha quedado bien hecha. Dejar enfriar (si puedes) antes de comerlas.

Algunos consejos:

- Si no te gustan las magdalenas muy dulces puedes reducir ligeramente la cantidad de azúcar, dejándola en 150-175 gr).
- Yo he utilizado aceite de oliva virgen extra (soy de Jaén y no puedo evitar que me tire la tierra), pero si no te agrada el intenso aroma del aceite de oliva virgen extra puedes utilizar uno con un sabor más neutro, como el de girasol (mi padre me echará la bronca como lea esto).
- Antes de hornearlas puedes espolvorear un poco de azúcar normal para que luego tengan esa costra de azúcar tan característica de muchas magdalenas.
- En lugar de almendra molida puedes utilizar otros frutos secos como nueces o avellanas y darle un toque diferente a estas magdalenas. También puedes mezclarle gotitas de chocolate o bañarlas con un poco de chocolate fundido.
- Las magdalenas se deben hornear a una temperatura ligeramente alta (200-210ºC) para conseguir que tengan copete. Con ellas funciona la misma "ley" que para los bizcochos: con horno suave saldrán hundidas del centro, con horno medio (170-180º C) saldrán lisas (perfecto para un bizcocho o para unos cupcakes), con horno fuerte subirán del centro y lucirán un magnífico copete.

Os animo a que preparéis estas sencillas y ricas magdalenas.




lunes, 16 de abril de 2012

Pan de avena y manzana

Pin It Ahora!


Hacía mucho que no publicaba ninguna entrada de pan. Esta es una de las recetas que he probado del libro "Hecho a mano" de Dan Lepard. El libro es una auténtica delicia, es un homenaje a tantos panaderos en el mundo que viven para el pan, que dignifican este sencillo aunque exquisito alimento. Porque ¿qué es de la mejor de las comidas si no va acompañada de un buen pan? Se queda coja.

Hace ya un año aproximadamente que me acerqué de puntillas al maravilloso mundo de este alimento, y aunque en los últimos meses no os he mostrado ninguno de mis avances, no creáis que he abandonado la panadería, simplemente tenía esta afición en reposo, levando despacito para que con la llegada de un tiempo más cálido y apropiado para las fermentaciones resurgiera lleno de energía.

Esta receta es algo especial, ya que aparte de los ingredientes comunes (harina, levadura y agua), cuenta también con copos de avena y manzana rallada. Se trata de un pan denso, con cuerpo, algo húmedo y con un sabor diferente, con un aroma propio y difícil de definir (al menos para una principiante como yo). Es un pan de los que gusta disfrutar en un desayuno al natural, sin tostar y acompañado de un trozo de queso o de una rica mermelada.



Ingredientes:

- 50 gr avena en copos
-100 ml de agua hirviendo
- 200 gr de manzana pelada y rallada
- 50 ml de agua a 20ºC
- 100 gr de masa madre
- 3/4 cucharadita de levadura fresca
- 250 gr de harina de fuerza
- 3/4 de cucharadita de sal
- avena en copos para decorar


Preparación:

1. Poner los copos en un bol y añadir el agua hirviendo. Dejar reposar mientras se preparan los demás ingredientes.
2. Pelar, rallar y pesar la manzana. Mézclala con el agua, la masa madre y la levadura desmenuzada. Remover bien y añadir los copos de avena remojados. Añadir la harina y mezclar bien, quedará una masa bastante pegajosa. Bolear y dejar reposar en el bol durante 10 minutos.
3. Volcar la masa en la encimera untada de aceite y hacer un amasado corto (10 segundos dice la receta). Bolear y colocar en el bol limpio y untado de aceite, dejar reposar 10 minutos.
4. Repetir el paso anterior dos veces más. En los intervalos de reposo de 10 minutos la masa irá perdiendo humedad e irá adquiriendo una textura más elástica. De todas formas la textura de esta masa no es común, es bastante húmeda, pesada y algo difícil de manejar. Paciencia, el tiempo lo arregla todo.
5. Amasar nuevamente dejando reposar en esta ocasión la masa durante 1 hora.
6. Espolvorear harina sobre la encimera y trabajar la masa para formar un batard (barra gordita). Colocar sobre un paño de cocina enharinado con la unión de la masa hacia arriba, si no dispones de un banneton (como yo) coloca a los lados de la masa con el paño entre medias dos bricks de leche para sujetar el pan y evitar que se expanda. Dejar levar hasta que la masa doble el volumen.
7. Precalentar el horno a 210ºC. Con ayuda del paño rodar el pan para que la unión quede abajo. Pulveriza con agua. Sobre el paño y junto al pan esparce copos de avena de manera generosa. Haz rodar de nuevo el pan con la ayuda del paño sobre la avena para que ésta quede adherida. Hazlo rodar de nuevo colocándolo ahora sobre papel de hornear. Greñar.
8. Hornear 30 minutos a 210ºC y otros 15-20 minutos a 190ºC. Debe de sonar hueco al golpearlo con los nudillos. Dejar enfriar sobre una rejilla.


jueves, 5 de abril de 2012

Brazo de gitano de nata

Pin It Ahora!
Hay comidas con nombres muy curiosos y éste es uno de ellos. Siempre me ha parecido un poco cómico aunque cruel el nombre de este dulce y me sorprende que en los tiempos que corren aún no lo hayan sustituido por otro políticamente más correcto. Pero claro, ahí están también los dedos de novia, los pedos de monja o los huesos de santo... Investigando en internet sobre el origen del nombre de este dulce he llegado al oráculo: la Wikipedia que todo lo sabe, según la cual el brazo gitano "tiene su origen en un monje berciano que en el medievo recorrió el mundo y en un monasterio egipcio descubrió este postre y lo trajo a España; se le empezó a llamar «brazo egipciano» y la palabra degeneró en la actual".

Preparé este brazo de gitano como colofón de una barbacoa en el campo y la verdad es que salió muy tierno y rico, me sorprendió por lo sencillo y rápido de hacer que es, siendo casi indispensable contar con unas varillas que nos ayuden a montar los huevos. Aunque yo lo rellené con nata montada, se puede hacer con casi cualquier cosa que se os ocurra, imaginación al poder: crema pastelera, chocolate, trufa, mousse de cualquier sabor, lemon curd, mermelada... Os animo a que lo preparéis. El bizcocho es el clásico genovés que tan versátil resulta en pastelería como base para distintos dulces y tartas.


Ingredientes:

-4 huevos medianos
-120 gr harina
-120 gr azúcar
-1 cucharadita rasa de azúcar vainillada
- Nata montada (al gusto)
-Azúcar glas para espolvorear


Preparación:

-Precalentar el horno a 180ºC.
-Calienta el bol donde vayas a montar los huevos vertiendo un vaso de agua caliente y dejándolo un rato para que el bol coja la temperatura.
- Tira el agua y pon los huevos completos junto con el azúcar t azúcar vainillada y bate durante al menos 1o minutos hasta que el huevo tenga una textura cremosa y consistente y se aclare bastante su color. Si tus varillas no tienen mucha potencia puede resultar más sencillo montar por un lado las yemas y el azúcar, y por otro las claras y unirlas posteriormente.
- Tamiza la harina y añádela con cuidado sobre los huevos. Mezclar con movimientos envolventes tratando de evitar que se bajen los huevos y sólo lo justo para que quede bien mezclado.
- Pon una hoja de papel de hornear sobre una fuente de horno de manera que quede totalmente cubierto el fondo y vierte la masa extendiéndola con ayuda de una lengua de cocina hasta que quede uniformemente repartida y de un grosor similar por toda la bandeja.
- Hornea entre 8 y 10 minutos. Sabrás que está bien hecho cuando al tocar la superficie de la plancha de bizcocho no se peque a los dedos.
- Vuelca la plancha de bizcocho sobre un trapo de cocina limpio, ligeramente humedecido y espolvoreado con azúcar. Enróllalo sobre sí mismo (y el trapo) y déjalo enfriar.
- Desenrolla la plancha de bizcocho y extiende el relleno elegido sobre la superficie de éste evitando llegar hasta el borde de uno de los laterales largos del bizcocho (al enrollarlo el relleno se saldría). Enrollar sobre sí mismo bien apretadito, pero esta vez sin el paño.
- Envolver el brazo de gitano en papel de aluminio y refrigerar.
- Antes de servir espolvorear de azúcar glas.