Estas tejas están hechas con pasta de estarcir, una masa superfina y delicada que es muy versátil y que permite múltiples variantes, que espero ir probando (tejas de almendras, tejas de avellanas, tejas con chocolate...). La masa tiene los mismos ingredientes que las lenguas de gato, aunque varían las proporciones de los mismos. La receta es del libro que ya os comenté de Le Cordon Bleu: "Guía completa de las técnicas culinarias. Postres". Como veréis es muy sencilla. La única parte más complicada es cuando salen del horno y rápidamente tienes que darles forma, ya que la masa enseguida se enfría y deja de ser maleable.
Un consejo: Después de la degustación que hicimos de tejas en sus múltiples formas y grosores, llegamos a la conclusión de que las mejores eran las finísimas y más tostaditas.
Ingredientes:
- 3 claras de huevo
- 100 gr de azúcar glas
- 100 gr de harina
- 60 gr de mantequilla derretida
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
Preparación:
1. Mezcla bien las claras y el azúcar glas.
2. Añade poco a poco la harina integrando bien todos los ingredientes.
3. Incorpora el extracto de vainilla y la mantequilla sin parar de mover hasta que quede una pasta lisa. Refrigera 30 minutos.
4. Precalienta el horno a 200ºC. Coloca papel de hornear sobre la bandeja fría del horno y extiende pequeñas cantidades de masa. Puedes hacerlo en círculos o en forma de lágrima (yo lo hice de las dos maneras). Para hacerlo en forma de lágrima (o cualquier otra forma deseada: cuadrado, triángulo, estrella...) dibuja la forma deseada en un cartón, recórtala y fórrala con papel de aluminio, te servirá de molde. Coloca esta forma sobre el papel de hornear y extiende muy bien la masa de estarcir. Te recuerdo que cuanto más fina sea ésta más rica quedará.
5. Completa toda la bandeja dejando espacio entre las tejas y hornea entre 5 y 8 minutos hasta que tengan color dorado. Mientras se hornean estas tejas ve preparando una nueva tanda.
6. Saca la bandeja del horno y con cuidado de no quemarte ve despegando cada galleta y dándole la forma deseada: enrollada como un canuto, redondeada colocándola sobre el rodillo de cocina, levantando el pico de la "lágrima" para hacer cucharas, colocada sobre un cuenco boca abajo para hacer tulipas... Cualquier opción puede ser buena, pero ¡trabaja deprisa!, porque la masa en seguida queda crujiente y no se puede moldear.
7. Dejar enfriar sobre una rejilla.