lunes, 25 de febrero de 2013

Galletas de naranja

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No sé si os lo había dicho ya, pero el olor a galleta en el horno es de mis preferidos en la cocina. Ese olorcillo que poco a poco lo va invadiendo todo, lento pero seguro, hasta que no puedes resistirlo más y vas y te comes una galleta aunque todavía esté caliente, con riesgo a que te haga estragos en el estómago, y luego otra, y otra... Estas galletas son un gran descubrimiento y han tenido bastante éxito entre mis "testadores". Las ha probado mi familia pero también mis compañeros de trabajo, que son unos cuantos, y en general han tenido una gran aceptación. Son de un libro que se llama Galletas y pastas- Recetas Caseras, de Le Cordon Bleu (editorial que siempre es un valor seguro) y vienen identificadas como galletas de azúcar, pero como yo las he aromatizado con naranja he preferido cambiarles el nombre. Son unas galletas aromáticas, crujientes y de las que no puedes parar de comer.

Estas galletas tienen la ventaja además de que las puedes congelar antes de hornearlas si no necesitas gastar toda la masa y luego quedan igual de ricas que las que has horneado sin previa congelación. Así que tomad nota porque con este truquillo podréis sorprender a las visitas repentinas si no tenéis nada en la caja de las galletas.


Están aromatizadas con ralladura de naranja, pero en este caso no ha sido con unas naranjas cualquiera, sino con unas que se encuentran en proceso de conversión ecológica y que saben y huelen fenomenal. Para los que sois de Jaén, podréis encontrarlas (corred antes de que acabe la temporada) en la nueva tienda ecológica de Jaén "Tierras Vivas", que además tienen otras muchas cosas que están buenísimas. Podéis informaros también de sus novedades a través de facebook, pinchando aquí.

Y ya por último quería enseñaros, aprovechando estas galletitas, el precioso mantel que nos han regalado, bordado a punto de cruz, con mucha paciencia y mucho cariño. Es una maravilla y lo pensamos disfrutar como se disfrutan las cosas buenas, con la familia y los amigos. Muchas gracias, Paula, por este mantel que tantas horas de trabajo tiene y por el cariño que se nota que le has puesto al hacerlo.

Vamos a preparar las galletas...


Ingredientes:
- 200 gr de harina de repostería
- 115 gr de mantequilla
- 225 gr de azúcar extrafino
- 1 huevo
- 1 pizca de sal
- 2 cucharaditas de levadura
- Aroma (en mi caso ha sido ralladura de naranja)
- Azúcar moreno o cacao para rebozar


Preparación:

1. Tamizar la harina junto con la sal y la levadura. Reservar.

2. Batir la mantequilla (debe estar a temperatura ambiente) con el azúcar hasta que quede una mezcla cremosa. Añadir poco a poco el huevo ligeramente batido y la ralladura de naranja (o el aromatizante que hayamos elegido).

3. Añadir la harina y mezclar bien hasta que queden todos los ingredientes integrados. Enfriar durante unos 15 minutos en el frigorífico.

4. Dividir la masa en dos,  envolverla en film transparente y estirarla haciéndola rodar sobre sí mismo (como cuando hacíamos churros con la plastilina). Podemos hacer estos rulos más o menos gordos, según nuestro gusto, pero siempre teniendo en cuenta que esta es una masa que se expande bastante. Las fotos de las galletas son de un rulo de unos 7 cm que posteriormente dividí en cuatro, para que tengáis una referencia.

5. Enfriar los rulos de masa en el frigorífico hasta que vuelvan a coger cosistencia dura (podéis reducir el tiempo metiéndolos en el congelador o en el cajón más frío del frigorífico).

6. Pasar los rulos por azúcar moreno o por cacao, apretando ligeramente con los dedos para conseguir que se pegue bien a la masa. Los de las fotos están pasados por cacao, que les ha dado ese aspecto como de retostadas  a las galletas. Volver a refrigerar y/o congelar la masa que no vayamos a hornear.

7. Precalentar el horno a 180 ºC. Cortar  la masa en rodajas de medio centímetro de grosor y disponerlas sobre la bandejas del horno cubierta de papel de hornear. Hay que ponerlas bien separadas ya que, como os he dicho antes, estas galletas son de las que se expanden bastante.

8. Hornear a 180 ºC durante unos 12-15 minutos.


miércoles, 16 de enero de 2013

Crema de calabaza

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Hoy celebramos en Jaén la noche de San Antón, una de las celebraciones locales que más encanto tienen. En esta fecha tradicionalmente se han encendido hogueras alimentadas con el ramón de la aceituna así como con maderas y muebles viejos inservibles. Recuerdo que cuando era pequeña las hogueras tenían además un gran tronco vertical en el centro del que colgaba un muñeco que simbolizaba algún personaje "non grato" del año.  Era emocionante esperar el momento en que el tronco con el muñeco caía por fin al fuego.

Según tengo entendido por lo que me cuentan mi madre y mi tía, estas lumbres empezaron únicamente en el barrio de la Alcantarilla y se hacía una de la calle Alcantarilla y otra en la Fuente de Don Diego (dos calles oblicuas de ese barrio). Cada una de estas lumbres tenía sus seguidores y se desvivían por conseguir cada año la una ganar a la otra, para ello se robaban la leña si era necesario. Los niños iban de casa en casa pidiendo cosas con las que hacer su lumbre más grande. En la actualidad y conforme la ciudad ha ido creciendo y cambiando su morfología se ha ido extendiendo la costumbre de hacer las lumbres en aquellos barrios en los que han contado con un buen espacio para ello.

La tradición (aunque hoy ya no queda mucho de eso) era cantar y bailar los "melenchones" junto a la lumbre. El  melenchón es una coplilla con un toque jocoso y en ocasiones picante que hoy en día pervive gracias a asociaciones culturales como la de Lola Torres (escuela de bailes populares) y el grupo Panaceite (dedicados a la canción) que luchan porque no se olviden.

Pues además de contemplar la lumbre y cantar y bailar melenchones, lo típico es comer unas rosetas (que es como aquí llamamos a las palomitas de maiz) y calabaza asada y beber vino. Lo dice el refrán "Por San Antón calabaza y melenchón".

Desde hace 30 años contamos además en Jaén con la carrera de San Antón, una carrera popular que no llega a los 10 km pero que resulta especialmente dura por los continuos y exagerados desniveles que tiene la ciudad. Pese a su dureza cada año son más las personas que se animan a correrla y que repiten porque dicen que es muy emocionante. Es característico animar a los corredores  y alumbrarlos con antorchas en su recorrido. Este año ha resultado especialmente dura porque hemos sufrido uno de nuestros característicos días de lluvia y viento. A los que seáis aficionados a correr y no conozcáis esta carrera os animo a que la probéis el próximo año.

Hoy traigo una receta con calabaza para rendir un pequeño homenaje a este día de celebración en mi ciudad.

Ingredientes:

- 1/2 cebolla
- Un buen trozo de calabaza (unos 350 gr)
- Una zanahoria
- Una patata pequeña
- Aceite de oliva virgen extra
- Caldo de ave o de verduras
- Sal
- Pimienta
- Nuez moscada
- Guarnición al gusto

Preparación:
1. Picar la cebolla en juliana. Limpiar la calabaza y partirla en tacos. Quitar la piel a la zanahoria y picarla. En una olla cubrir el fondo con aceite e oliva virgen (unas cuatro cucharadas) y sofreír durante unos 10 minutos la cebolla, la zanahoria y la calabaza.

2. Añadir la patata pelada y cortada en cascos, el caldo y la sal, y cocer durante unos 20-25 minutos. Se puede preparar también en la olla a presión, pero el tiempo variará según marca y modelo.

3. Pasar la batidora a las verduras con el caldo de cocción hasta conseguir una crema lisa y añadir más agua o caldo si gusta algo menos espesa. Añadir pimienta y un poquito de nuez moscada y rectificar de sal.

4. Servir acompañada de alguna guarnición al gusto: picatostes o cuscurros, gambas peladas y a la plancha, lascas de queso parmesano, brotes de verduras o incluso unos taquitos de calabaza que habremos reservado antes de cocer las verduras y salteados con un poquito de aceite de oliva virgen extra.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Lomo de orza al estilo de Carmina (mi madre)

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Hoy os traigo una receta salada, de las que son superprácticas para tener en casa para una cenita sin complicaciones o para improvisar si viene una visita inesperada. Aunque se puede tomar durante todo el año, parece que es por estas fechas cuando más apetece tomarse un buen lomo de orza y es la época ideal para dejar nuestra carne marinando en esa mezcla de ricas especias. Así se hacía antiguamente, consiguiendo conservar durante largas temporadas parte de la carne que se sacaba de la matanza.

Esta es una de las recetas en las que el aceite de oliva virgen extra muestra su grandeza desde el principio hasta el final de la receta, ya que lo utilizaremos para freír, conservar y degustar con todo su sabor nuestro lomo de orza. La receta es de mi madre (con truquillos incluidos), que es una gran cocinera y tiene muy buena mano para aliñar las comidas en su justa medida, sin pasarse en los sabores.  Me la ha prestado para que la comparta aquí con vosotros, pero además la he podido compartir hoy también con los oyentes del programa "Hoy por Hoy Jaén" de la Cadena Ser. Gracias, Lola, por haber confiado en esta pequeña bloguera para compartir una de mis recetas y por haber hecho tan fácil, cómodo y divertido este ratito. Para los que hayáis escuchado la receta y no os ha dado tiempo a tomar nota u os ha quedado alguna duda y para los que no la hayáis escuchado pero estéis interesados en saber cómo prepara mi madre (y ahora también yo) el lomo de orza, aquí tenéis la receta.


Ingredientes:
- 1 kg. de lomo
- 1 cucharada sopera de orégano
- 2 pimientos morrones o ñoras
- 2 clavos de olor
- 1/4 de palo de canela (chico)
- 1 hoja de laurel pequeña
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 3 dientes de ajo gordos
- 1 pizca de comino molido
- 8-10 granos de pimienta negra
- 2 cucharadas soperas de vinagre
- sal
- aceite de oliva virgen extra (para freír)


Preparación:

Día 1:
  1. Cortar el lomo en rodajas de unos 3 cm. de grosor (saldrán 4 o 5 rodajas).
  2. Lavar bien dos ñoras o pimientos morrones, abrirlas y retirar el tallo y ponerlas a hervir durante un par de minutos para ablandarlas. Retirar del fuego, esperar a que enfríen un poco y poner en el vaso de la batidora.
  3. Añadir al vaso de la batidora el resto de especias, la sal (a ojo y al gusto del cocinero, pero sin abusar) y triturar (no batir de forma continua, sino intermitente para que no nos que de como un puré). Añadir algo más de agua fría (lo suficiente para que al verterlo sobre la carne ésta quede cubierta del adobo).
  4. Poner la carne en una fuente honda o un recipiente de cierre hermético y cubrir con el adobo, si es necesario añadir más agua. Tapar con film transparente sujeto con una goma elástica (porque huele mucho) o con la tapadera del recipiente y dejar durante un día o dos en maceración en un lugar fresco (yo prefiero meterlo en el frigorífico pese a que huele un poco).
Día 2:
  1. En una sartén pequeña y profunda poner a calentar aceite de oliva virgen extra (fundamental un aceite de calidad para esta receta), lo suficiente para que el lomo quede casi cubierto. Mientras se calienta el aceite poner a escurrir el lomo y quitar el exceso de agua poniéndolo sobre papel de cocina. ¡NO TIRAR EL ADOBO! Luego hará falta.
  2. Una vez que el aceite esté caliente (desahumado), retirar del fuego y esperar a que se enfríe un poco.
  3. Poner de nuevo la sartén con el aceite a fuego medio-bajo e ir friendo las rodajas de lomo. Es importante que el fuego no esté fuerte para que no nos quede muy reseco.  Antes de que se ponga dorado sacar los trozos del fuego.
  4. La carne que va saliendo de la sartén se pone sobre un escurridor con un plato debajo. Al escurrir el agua que le quedaba a la carne nos ayudará a su conservación durante semanas sin necesidad de que friamos en exceso la carne.
  5. Una vez que terminemos de freír el lomo, dejar la sartén con el aceite en el fuego a temperatura flojita para que también el aceite pierda todo el agua que tomó del lomo, añadirle las especias del adobo coladas y bien escurridas. Una vez que las especias van cogiendo fuerza en el fuego y que se vea que ha perdido todo el agua el aceite, retirar la sartén del fuego y dejar enfriar.
  6. Colocar los trozos de carne bien juntitos en un recipiente (tarro, tuper…) más bien profundo y cubrir con el aceite ya colado que hemos utilizado para freír. Cuanto más apretaditos estén los trozos de carne, menos aceite hará falta para conservarlos y más concentrado tendrá el sabor de las especias que hemos utilizado para adobar. Si no hay suficiente, desahumar algo más en la sartén  hasta que quede cubierto el lomo. Bien cubierto de este rico aceite de oliva virgen extra, el lomo de orza se conserva mucho tiempo.

Consejos para servirlo:
- El lomo debe estar a temperatura ambiente, por lo que debemos sacarlo del frigorífico un rato antes. Si está frío no podremos apreciar todos los aromas del adobo como éste se merece. Si le damos un "calentón" en el microondas podremos resecar la carne. Así que un poco de previsión y mientras preparamos el resto de la cena dejar que se aclimate. Si no nos hemos acordado de sacarlo del frigorífico, podemos calentar en el microondas el plato que utilicemos para servirlo; para ello lo mojamos bajo el grifo y lo ponemos a máxima potencia durante dos minutos.
- Cortar el lomo en lonchas muy finitas, mi padre insiste mucho en esto (es su primera aportación a la receta).
- La segunda aportación de mi padre es su recomendación de servir el lomo bien regado con el aceite de oliva virgen extra que hemos utilizado para cocinar y conservar el lomo. 


jueves, 22 de noviembre de 2012

Tarta de queso y Mars

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En una de mis incursiones a Alemania me compré un libro de tartas de queso que tenía una pinta estupenda. Las tartas son en general muy apetitosas pero había una que me entró especialmente por los ojos y es ésta que hoy os presento. Esta tarta requiere un ejercicio de superación de remordimientos, porque es una auténtica bomba energética, y de autoconvencimiento del ejercicio que vas a hacer a la semana siguiente para quemar todas estas calorías (que luego ya veremos si lo cumplimos). Pero superadas estas dos fases todo lo demás es bastante sencillo y placentero. Estoy segura de que si la probáis os encantará.

Es de los tipos de tarta de queso que no requieren horno y que van ganando cuanto mayor es su reposo, así que si tienes alguna celebración o algún invitado a casa puedes dejarla hecha el día anterior. La tarta se compone de una doble capa de queso y trocitos de chocolatinas Mars, bañada cada una de ellas con una salsa de caramelo y otra de chocolate. ¿Cómo os habéis quedado?

Yo la preparé para celebrar el cumpleaños de mi cuñada y el resultado fue todo un éxito, así que no quiero dejar de compartirla con vosotros. Ánimo y a por ella.


Ingredientes:
Para la base:
-250 gr. de galletas Digestive de chocolate
- 90 gr. de mantequilla a punto pomada.
- 2 cucharadas de cacao en polvo (yo utilicé Valor)

Para el relleno:
- 500 gr. de queso de untar (tipo Philadelphia)
- 110 gr. de azúcar glas
- 300 gr. de nata para montar
- 180 gr. de chocolatinas Mars
- 6 hojas de gelatina
- 1/2 vasito de leche

Para la salsa de caramelo:
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- 20 gr. de mantequilla
- 2 cucharadas de nata para montar (se las podemos robar a la nata del relleno)

Para la salsa de chocolate:
- 50 gr. de chocolate con leche
- 2 cucharadas de nata para montar (si no se mosquea el relleno le volvemos a robar un poco de nata)

Preparación:
1. Con una picadora, Thermomix, un mortero o un rodillo de cocina trituramos las galletas hasta que queden hechas polvo, le añadimos la mantequilla y el cacao en polvo y mezclamos bien con un tenedor. Repartir la mezcla sobre el fondo y los bordes de un molde desmontable de unos 21 cm de diámetro, presionando bien la mezcla para que quede compacta y uniforme. Meter en el frigorífico al menos 30 minutos, mientras preparamos el relleno y las salsas.

2. En una sartén pequeña calentar a fuego bajo la mantequilla, el azúcar moreno y las dos cucharadas de nata hasta que el azúcar quede bien disuelto y se forme una crema de caramelo. Cortar el fuego y dejar enfriar.

3. En una cacerola poner el chocolate con dos cucharadas de nata y calentar a fuego lento hasta que el chocolate se derrita y quede una salsa uniforme. Dejar reposar.

4. Poner las hojas de gelatina en remojo en agua hasta que queden bien hidratadas, unos 5-7 minutos. Escurrir y desleir en medio vasito de leche caliente. Dejar enfriar un poco.

5. En un bol y con ayuda de unas varillas batir el queso y el azúcar durante unos minutos, añadir la gelatina diluida en leche y batir un poco más. En otro bol montar la nata y añadirla posteriormente a la mezcla de queso junto a las chocalatinas picadas en trocitos. Mezclar con ayuda de una lengua de cocina .

6. Verter la mitad de la mezcla de queso sobre la base de galletas. Cubrir por encima con la mitad de las salsas de caramelo y chocolate. Extender éstas con una tenedor. Repartir la otra mitad de la mezcla de queso procurando dejar la superficie bien lisa.

7. Finalizar cubriendo con el resto de salsas de chocolate y caramelo poniéndolas de forma decorativa. Yo puse las salsas en dos biberones de cocina y fui haciendo círculos concéntricos alternando ambas salsas hasta llegar al centro. Finalmente y con ayuda de un tenedor puesto de canto fui haciendo líneas desde el centro hacia el exterior arrastrando ligeramente las salsas para que quedara esta terminación tipo "tela de araña". No obstante le podéis dar el toque final que a vosotros más os guste. Si no os queréis complicar podéis hacer una decoración tipo maraña mezclando ligeramente con el cuenco de la cuchara las salsas, dejando que se aprecien los dos colores.

8. Dejar enfriar al menos 3 horas.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Raviolis de puerro y gambas y VI Convención de la tapa II

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Si habéis visto mi anterior entrada, en ésta os presento la tapa que yo preparé para la VI Convención de la tapa que celebramos unos cuantos amigos hace unos días. Como el título del evento en esta ocasión era "No soy lo que crees que soy" me decidí a preparar estos sencillos, ligeros y ricos raviolis de calabacín. Y no, no se trata de un plato de pasta como podríais pensar (ahí está la gracia). Como podéis apreciar en la foto lo que hace de ravioli son finas láminas de calabacín que esconden en su interior un sofrito de puerro, gamba y queso de untar. Pero vamos, que partiendo de esta idea los rellenos pueden ser tan variados como vuestra imaginación os permita.



Ingredientes:
- 2 calabacines
- 2 puerros
- 18 gambas
- queso de untar
- aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta


Preparación:
1. Lavar bien los calabacines y eliminar el extremo donde se encuentra el rabito. Como vamos a trabajar con láminas cortadas a lo largo, es conveniente hacer un corte a lo largo con el cuchillo para eliminar la parte más curvada del calabacín (no lo tires, lo puedes aprovechar para preparar cremas, sofritos, pisto...). Con ayuda de una mandolina cortar láminas de unos 2 mm de grosor, habrá que cortar el doble de láminas que raviolis queramos hacer.

2. En una cacerola poner agua a hervir con una cucharadita de sal. Ir sumergiendo una a una las láminas de calabacín durante unos 15 segundo. Sacar y pasar a una fuente con agua fría, así detendremos la cocción y reavivaremos el color verde del calabacín. Escurrir las láminas de calabacín sobre un paño de cocina.

3. Picar los puerros bien finitos y sofreir despacio en una sartén con un poquito de aceite (unas cuatro cucharadas). Cuando el puerro esté pochado añadir las gambas, un poquito de sal y de pimienta y dar unas vueltas, lo justo para que las gambas cambien su color. Añadir una cucharada colmada de queso de untar (más o menos cantidad según gustos) y mezclarlo bien con el sofrito. Cortar el fuego y dejar enfriar un poco.

4. Ahora vamos a rellenar los raviolis, para ello poner sobre una tabla de cocina dos láminas de calabacín perpendicular una respecto a la otra (formando una cruz, vamos). Poner una cucharada de relleno incluyendo un par de gambas en cada tanda. Doblar un extremo del calabacín que está en contacto con la tabla sobre el sofrito, a continuación el otro. Hacer igual con la otra lámina de calabacín. Os debe haber quedado un paquetito. Hacer igual con el resto de láminas y sofrito.

5. Poner unas gotas de aceite de oliva virgen extra sobre una plancha de cocina o sobre una sartén amplia y colocar los raviolis dorándolos por ambos lados.

6. Se pueden servir tal cual, pero si habéis preparado este plato con antelación los podéis meter en el horno a fuego medio durante unos 10 minutos para calentarlos. Si se trata de un plato preparado para un tapeo, se pueden presentar atravesados por una brocheta.